/Crónicas///

Crónica: Red Bull Music Academy Weekender - Madrid (03/10/2013)

La edición madrileña del festival Music Weekender de Red Bull aterrizaba en el centro de la Península Ibérica con un cartel algo diverso (por no decir bizarro) para comenzar. El nombre de Omar Souleyman comandando la jornada inicial no iba a pasar desapercibido para el gran público como cabía esperar, no sabemos si porque nos lo hemos tomado ya en serio o porque nos hace mucha gracia su directo, pero el caso es que la sala se llenó en su primera visita a Madrd (antes estuvo en los festivales barceloneses Sonar y Primavera Sound).

Para redondear el cartel en cuanto a diversidad emergía la figura de un Joe Crepúsculo que definitivamente se ha comido ya a su proyecto principal Tarántula, como demostraba el hecho de que poco a poco los bailes se fueron instaurando en una sala que comenzaba a llenarse a pesar del horario tempranero. Los temas de su reciente "Baile de Magos" sonaron bien en formato dúo, mucho mejor de una propuesta que en disco tiene un resultado algo carente de gracia. Con sus habituales "La Canción de tu Vida" y "El Día de las Medusas" fue cuando a la gente le dió por entrar de lleno en el concierto, pena que justo coincidió con su fin. He de reconocer que hasta que no has visto a Super Crepus en directo no has entendido bien lo que sus canciones tienen que decir.

Posteriormente James Pants apareció en escena, y si esperábamos una propuesta casi con banda a tenor de lo escuchado en sus trabajos discográficos, aquí todo se trataba del propio James ejecutando las canciones como un hombre orquesta del siglo XXI. Jaime Pantalones, como el mismo se autodenominó, se marcó un buen set de electro y de alguna que otra dósis de funk bizarro, divertido aunque a veces la propia locura de James al micrófono desajustaba un poco al respetable. Habría funcionado mucho mejor abriendo la velada y Crepus en segundo lugar.

Lo indiscutible era el tercero en discordia, la gran estrella siria Omar Souleyman, capaz de contentar a públicos locales en bodas o en festivales de electrónica de nuevo cuño como el Sónar. Capaz de estar en Primavera Sound y Coachella con un manto en la cabeza y unas gafas de sol. Su reciente paso por el propio Primavera le convirtió en una de las sensaciones del festival, con todo el mundo que se presentó en el escenario ATP danzando como si estuviera viendo la última sensación hipster... Y, bueno, en realidad es que eso es Omar, aunque suponemos que sin quererlo.

Lo que aporta Souleyman y su sensacional teclista (a veces hasta percusionista) es difícil de explicar con palabras, de hecho creo que los que más disfrutamos del concierto lo hicimos más por el aura festivo y buen rollista, más que porque entendamos del todo esta propuesta. Podríamos tirarnos un triple y decir que lo que aporta Omar a la música es algo digno de un genio, pero en realidad no es algo muy alejado de lo que podría significar en España unos Camela con bases más interesantes o todo lo que rodea al mundo del corta-pega que hace Manu Chao con sus discos de estudios.

Lo que es indudable y especial es lo divertido de la propuesta, que no todo se trata de rascarse la barba admirando la nueva maravilla mundial descubierta. A veces, sólo se trata de contagiarse de la diversión y del magnetismo instantáneo que tiene la música de Souleyman. Eso si, empezar con "Leh Jani", su hit más claro, fue algo muy temerario, aunque al final salió mucho más que airoso de un concierto que terminó empapado en sudor y sonrisas.