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Crónica: Bilbao BBK Live - Bilbao (11/07/2013)

http://feiticeira.org/

SETLIST DEPECHE MODE

Welcome to My World

Angel

Walking in My Shoes

Precious

Black Celebration

Policy of Truth

Should Be Higher

Barrel of a Gun

Judas (Acoustic)

Heaven

Soothe My Soul

A Pain That I'm Used To ('Jacques Lu Cont's Remix' version)

A Question of Time

Enjoy the Silence

Personal Jesus

 

BISES:

Home (Acoustic)

Halo ('Goldfrapp Remix' version)

Just Can't Get Enough

I Feel You

Never Let Me Down Again

 

 

SETLIST BIFFY CLYRO

Stingin' Belle

The Captain

Biblical

Sounds Like Balloons

God & Satan

A Girl and His Cat

Bubbles

Spanish Radio

Opposite

Living Is A Problem

Many of Horror

That Golden Rule

Black Chandelier

Mountains

Comenzábamos el jueves a primera hora una nueva edición del Bilbao BBK Live que contó con el respaldo del gran público y que volvió a sufrir de graves problemas organizativos y logísticos. Sabemos que el precio a pagar por ese agradable y montañoso marco del festival son unos pobres accesos, pero creemos que, tras 7 años de festival, deberíamos haber avanzado algo en este sentido y las colas y molestias para acceder son cada vez peores. De hecho, este año se agravaban para muchos con el desplazamiento del camping a Arraiz, monte anexo con mayor espacio pero iguales carencias según los campistas describen (escasez de sombras, deficientes duchas, robos...) a sumar al tiempo invertido en moverse de allí al festival, sea andando o en autobús (con más colas, a su vez). Organización y ayuntamiento han de estrujarse las meninges para poner fin de una vez por todas a problemas como este o los embotellamientos a la hora de moverse desde la zona de la entrada hasta el escenario principal.

 

NUEVOS BRITS

Nuevamente y siguiendo la estela del cartel del pasado año, el festival se orientaba el público inglés y este había respondido acudiendo en masa, atraído por un cartel a su medida y a un precio muy asequible para su nivel adquisitivo. Y de esa forma empezaba el jueves con nombres destacados de la última hornada del pop de allí. Primero fue el turno de la psicodelia borrosa de Toy, andrógino quinteto que lleva el shoegaze de My Bloody Valentine a los terrenos de la hipnosis y la repetición kraut. En su recital retumbó en exceso el bajo, comiéndose mucho las atmósferas, pero consiguieron entretener dentro de su frialdad. La comparación estilística con los últimos The Horrors fue inevitable, aunque Toy no cuentan aún con temas tan brillantes.

Seguidamente llegó el primer gran triunfo del festival con Alt-J. La banda revelación de Leeds no necesitó más que ejecutar a la perfección los temas de su primer disco para meterse en el bolsillo a todo el público que poblaba ya las campas, que no era poco. Temas que ya se sienten como clásicos y son bailados con ganas ("Dissolve Me", "Fitzpleasure") o coreados hasta la saciedad ("Something Good", "Matilda" y como no, "Breezeblocks"). Sonido de lujo y defensa a la altura tanto vocal como instrumentalmente de un disco nada fácil. Culminando con una versión a capella del popular "A Real Hero" de la banda sonora de Drive y "Taro", dieron la imagen de banda experimental pero orientada al buen rollo y se ajustaron perfectos al sol de la tarde. Esperamos que tengan un crecimiento sostenido y no se conviertan en flor de un día, porque tienen madera de cabezas de cartel. Desde luego, se hubieran impuesto a los de las tres jornadas del festival esta edición.

Y de hype en hype, optamos por ver a Edward Sharpe & The Magnetic Zeros para descubrir que cuentan con una entregada parroquia de fieles que inundó el tercer escenario (que ya empezaría a mostrarse superior al resto). Con once personas sobre el escenario, el hippiesco frontman montó una buena fiesta tirando de maneras folk más o menos 'indie', con unos cuantos himnos de jolgorio americanista que encendieron al personal, unidos a la personalidad del frontman que se mezcló con sus feligreses. Y es que cuando hubo turno para que el público se expresara al micrófono, hubo testimonios que rozaban un poco el fanatismo sectario, todo hay que decirlo.

Nos desplazaríamos de nuevo al escenario principal a ver a Editors presentar a volumen brutal los temas de su reciente "The Weight Of Your Love". Desde sus comienzos más a la sombra del revival de grupos que querían ser Joy Division la banda no ha parado de crecer acercándose más a un sonido cercano al de unos U2 en estado de mayor gracia que el actual. Esto tiene sus partes más geniales y otras más tediosas, pero su directo sigue siendo intachable y para apuntalarlo cuentan con piezas claves como "Munich", "Smokers Outside the Hospital Doors" o "Eat Raw Meat = Blood Drool", que además demuestran una intención de la banda por buscar la variedad de la que no demasiados grupos de su entorno hacen gala. Y es de ley reconocer que los pupilos se comieron esa noche a los que sin duda también son unos de sus maestros, Depeche Mode.

Pero antes tocaría ver al infalible Charles Bradley hacer gala de todo ese soul power que, caprichos de la vida, ha sido desempolvado en estos últimos años para la industria musical. Su show nos lo sabemos de memoria, todos los clichés del género, vestuario vintage, un señor de avanzada edad realizando bailes más subidos de tono que una guiri en ropa interior por Kobetamendi y por supuesto, una de esas voces portadoras del legado de James Brown. A esto le añades el calor de una experimentada banda en estos sonidos sudorosos y añejos y resulta uno de los puntos y aparte del festival, aunque sólo sea por lo imposible de la comparación con el resto de propuestas.

 

THINGS GET DAMAGED, THINGS GET BROKEN

La actuación de Depeche Mode se prometía gloriosa. La banda estuvo en este mismo escenario presentando su anterior trabajo con un inmejorable resultado y eso siempre crea vínculos, hace a los músicos sentirse más cómodos, etc. Pero esta vez Gahan, Fletcher y Gore no pudieron superarse a sí mismos y pronto encontraron un obstáculo que olía a providencia. Interpretando "Precious" y en el mismo momento en que su estribillo reza que las cosas se dañan y se rompen, eso ocurrió con su sonido, que empezó a chisporrotear y les obligó a parar la canción para que los técnicos actuaran.

Volvieron a arrancarla y no es que el detalle hubiera pasado de anécdota en un gran concierto, pero en uno que ya destacaba por la escasez de sonido (Editors sonaban mucho más altos en el mismo escenario apenas hora y media antes) y con un ritmo algo irregular, fue una herida de muerte. Y eso que Gahan se lo pareció tomar tan a lo personal que se mostró incombustible con sus constantes bailes, en ocasiones de claro tono lascivo. Pero ese volumen deslavado repercutió en un público más frío, de charleta y ni siquiera una misteriosa "Black Celebration" o hits como "Policy of Truth" o "Barrel of a Gun" conseguían arrancar bailes a la gran mayoría del público ahí congregado. Lo que debería ser un concierto de una banda con una trayectoria plagada de hits quedó un poco en la triste espera de que caigan "Enjoy the Silence" y "Personal Jesus", que por cierto cerraron el concierto antes de los bises.

El regreso con "Home" en acústico de mano de Martin Gore es ya un símbolo para los británicos pero habiendo tenido antes un momento igual de íntimo con "Judas" y encima saliendo después Gahan a prolongar esos coros entre el público, se hizo cargante. Tampoco "Halo" sonño muy apropiada para esas alturas de concierto y así, tocó apreciar lo más festivo del concierto desde la lejanía, en un afán de evitar el masivo éxodo hacia el escenario dos. Sonaron la explosiva "Just Can't Get Enough", la seductora "I Feel You" y finalmente la oscura "Never Let Me Down Again", buen tríptico de la grandeza de una banda que no quedó demasiado bien retratada en Kobetas y no sólo fue, aunque influyera, por las nuevas inclusiones de "Delta Machine" en el repertorio.

 

'POST' PARA TODOS LOS GUSTOS

Si los festivales de marca Last Tour siempre se han caracterizado por programar algún grupo de menos tirón que el cabeza de cartel después de este, en el BBK Live, seguramente por la necesidad de evacuar el recinto de forma más escalonada posible, este año la cosa se extendía mucho más. Todavía quedaban unas cuantas propuestas y la más inminente en el escenario 2 era la de Biffy Clyro. Los escoceses llegaban presentando un disco en el que se les va la mano con la balada y el medio tiempo, por lo que el miedo a un concierto autocomplaciente con esa fórmula de melodías azucaradas de estadio y móvil en el aire flotaba en el ambiente.

Ni fue así, ni todo lo contrario, supieron buscar un aceptable equilibrio y eso sí, hicieron gala de una entrega que sólo corresponde a una banda de rock con todas las letras. Como casi siempre a pecho descubierto y ayudados por ese cuarto miembro en la sombra, el trío desplegó el rock alternativo de tintes épicos que puebla sus dos últimas obras, destacando momentos catárquicos tanto en sacudidas ("The Captain", "Bubbles") como en la calma ("God & Satan"). Momentos que dejan claro más que nunca en directo que "Opposites" es más de lo mismo que había en "Only Revolutions" pero en peor, sin paliativos. De su nueva obra lo que más brillaron fueron los aires de punk melódico de "A Girl and his Cat".

"Spanish Radio" con sus trompetas imaginarias y "Opposite" protagonizaron en cambio lo más tedioso del concierto en su ecuador. Lo remontaron con el ritmo maníaco de "Living is a Problem", empezando una alternancia final de rock y medios tiempos (con garra, eso sí) encontrando los puntos álgidos en "That Golden Rule" y la final "Mountains", seguramente la piedra rosetta de esa mezcla entre los aires que vienen del grunge y el rock alternativo americano y sus aspiraciones pop de estadio. Continúan siendo valor seguro en directo.

Llegaría después el turno de Two Door Cinema Club una de esas bandas que inexplicablemente pueblan cada verano los carteles de nuestros festivales. Los irlandeses hacen de la repetición su mejor arma hasta el punto de que uno se plantea si la canción que escucha ya la han tocado con anterioridad. No se les puede negar el tono festivo y la conexión con el público medio que acude al BBK, tanto local como británico, pero qué lejos queda esta propuesta tan cargada en el ritmo y tan coja en la melodía, de la calidad de los primeros Bloc Party, Franz Ferdinand, Foals... Tampoco se les puede negar algún hit como esa "What You Know" que usaron para cerrar, pero tienen mucho que demostrar o seguro que en unos años no nos acordamos de ellos.

Y finalmente y aunque con el muy mejorable sonido de la carpa, nos acercamos a ver a Delorean presentar temas de su esperado nuevo disco. Por lo que presenciamos tendrá un sonido más maduro, más atmosférico, orgánico y pop, con el apartado vocal más cuidado, tanto por parte de Ekhi como de los coros para los que contaban con una acompañante femenina. Lo que no cambia es el clima, veraniego, de buenas vibraciones y cada vez más calmado aún dentro del baile.

Parámetros que contribuyeron a que la sintonía con el público de la carpa, quizá ya esperando electrónica más festiva, no fuera la mejor. Un clima indiferente que tampoco impidió al combo hacer lo suyo, ya que nunca ha necesitado de trucos de interacción con el público. Los temas más directos de su último cancionero como "Stay Close", "Real Love", "Grow" o incluso esa imprescindible "Seasun" se fundieron calidamente con esos temas nuevos que suponen un soplo de aire fresco en un cancionero que ya nos sabemos de memoria. Y así terminamos la jornada, que había que "madrugar" para ver a El Inquilino Comunista el viernes.

 

FOTOS: Musicsnapper & Tom Hagen