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Reseña: Jon Spencer Blues Explosion, The - Damage

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Damage
8
8.6



Sanctuary [2004]
Productor: Steve Jordan, Dan Nakamura, DJ Shadow, David Holmes
Banda: Jon Spencer, Judah Bauer, Russell Simins
Son tiempos de cambio. En el mundo, en la música, en la otrora banda de Jon Spencer. Y es que el diablo del rock ha regresado con un disco que marca un nuevo comienzo, en el que su nombre deja de figurar, pasándose la banda a llamar simplemente Blues Explosion dado que no considera que tenga porque llevar él siempre la voz cantante. Tal vez por el mismo motivo ha querido reaccionar contra el revisionista Plastic Fang, entrando en el estudio con productores de electrónica de renombre como DJ Shadow, Dan "The Automator" o David Holmes para grabar Damage, el retorno de la experimentación y de su sonido más negro. Los huecos los rellena Steve Jordan (Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine, Rolling Stones) con quien ya trabajaron en su entrega previa.

Damage introduce el disco dándonos pistas de por donde van los tiros. Su blues-rock arrastrado de toda la vida una vez más intoxicado, pero en esta ocasión creando una alianza con la electrónica, en este caso el drum n bass que trunca su final. Resultados más interesantes de esa mezcla los tenemos en Fed Up And Low Down, espasmódico rock secuenciado que deriva en un desatado estribillo de guitarras y samples saturadísimos cortesía de DJ Shadow. O Mars, Arizona que hermana su flamígero estilo cavernícola con las producción más inquieta haciendo que suene más contundente y fresco, que es al fin y al cabo de lo que se trata.

Pero no olvidemos lo fundamental y es que el disco está repleto de buenas canciones con todo el espíritu de la Blues Explosion que no hacen sino engrandecer su mito. Burn It Off es uno de esos temas de baile espasmódico con mucha actitud, algo que nunca le ha faltado a este icono del underground llamado Jon Spencer. En Crunchy ataca el rock lascivo en que el vocalista se gusta a sí mismo con una base realmente notable. Y no es de extrañar ya que detrás se esconde ese mago de los beats que es Dan "The Automator" Nakamura (Gorillaz, Lovage, Head Automatica). En Help These Blues recupera su discurso, sus frases lapidarias de genuino rockstar: "ladys and gentlemen, this is not the devil´s music". Toda una lección de como hacer divertido el género forjado en el delta del Missisipi al que rinde tributo e intoxica en cada uno de sus discos y al que aquí se da una nueva vuelta de tuerca.
El disco cuenta con dos colaboraciones vocales de excepción y muy diferentes. Por una parte en Spoiled, tema de blues-soul muy negroide y cavernoso, se acompañan de los coros de Martina Topley-Bird, ex-colaboradora de Tricky que aporta aquí un toque casi gospel. Por otro lado, Hot Gossip es un electrificado tema en el que, en un inédito alarde de seriedad, nos hablan de democracia y del recorte de derechos que se da en su país así como su actuación en política exterior. Y para ello unifican de forma magistral el feeling rock and roll con la aparición estelar de Chuck D de Public Enemy.

Por el terreno más alejado del rock directo y próximo a terrenos colindantes tenemos exponentes como la psicodélica You Been My Baby, otro ejemplo de autenticidad sureña ahora que lo retro se ha puesto de moda. Como sureña es Rattling, la canción más pantanosa del disco, blues-soul amarcianado por el scratching o el bluesy cierre de Blowing My Mind. En cambio Rivals nos introduce en una espiral de jazz rock instrumental guiada por las manos maestras de David Holmes, que no en vano ya ha trabajado con otras luminarias de la mixtura electro-rock como Primal Scream.

A quién conozca la historia de la banda estos parámetros le pueden recordar a Acme, pero Damage apuesta más por el formato de canción sin importarle que el resultado total sea más inconexo, algo normal cuando se trabaja diferente con cada productor. Sin embargo este disco destila mucha mayor fuerza y es más directo en su r'n'r cuya pegada se ve realzada con los nuevos efectos. En fin, una vida más para el trío a la espera de la próxima ruptura con su propio modo de entender la música.









   


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