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Crónica: Tsunami Xixon - Gijón (04/08/2018)

04/08/2018, Gijón
8.5
8
Laboral Ciudad de la Cultura, casi lleno
Precio: 59 euros

Como en el día anterior, las primeras actuaciones están reservadas a grupos locales o de la tierra. Así, el power trío Pingüino trasladaron su rollo inspirado en las guitarras poderosas y distorsionadas (Dinosaur Jr, Mudhoney, Lemonheads o Hüsker Dü son referentes) al escenario pequeño. Letras personales y cierto toque naif -mezclado con mucha ironía quinceañera- sonaron en temas como “El Picor” u “Opus Gay”.

Era una jornada marcada por el hardcore melódico de patineta (skatepunk), aquél que relumbró en los 90 gracias a focos tan dispares situados en California o Suecia. Uno de los estandartes desde el país europeo fueron Millencolin. Es un hecho irrefutable que, salvo honrosas excepciones, el sonido de este género es difícil de ecualizar con nitidez en los directos. Y en el caso de los de Örebro es ya una máxima tristemente perpetuada. Un pelotazo de guitarras, bajo y bombo que hace indistinguible los acordes y matices de sus éxitos, sumado a que su cantante, Nikola Sarcevic, interpreta los temas con una afinación inferior al que demandan las guitarras y las grabaciones de los discos. La gente le puso ganas, ellos menos. Pocos temas antiguos, varios de los últimos discos y clásicos como “Penguins & Polar Bears”, “Fox” o “No Cigar”.

Ese sabor agridulce lo iban a subsanar los cordobeses Viva Belgrado, uno de los grandes representantes del post-hardcore en castellano, con un sonido y unas letras personalísimas donde la prosa remite a la post-adolescencia. Posicionados en forma de rombo, como si estuvieran ensayando en su local, enarbolan sin pudor un subgénero que bebe también del post-rock y la estética vocal screamo (vibrante percibir como Cándido Gálvez, también guitarra, desgañita sus cuerdas vocales). Así refrescaron su última obra, “Ulises”, sonando las astringentes melodías que alternan con pasajes más recitados en temas como “Erida”, “Annapurnas”, “Por la Mañana, Temprano” o “Apaga La Llum”.

El único “pero” que se les puede poner a Viva Belgrado podría aplicarse también al siguiente grupo que actuó: Niña Coyote eta Chico Tornado. Todos son músicos que dominan sus estilos con clase y personalidad, pero se les debería “reclamar” una cierta evolución, pues tanto los andaluces como los segundos, vascos, están más que capacitados para ello. Los de Guipúzcoa desarrollan un rock desértico setentero muy poderoso y que en el estudio suena acompañado de arreglos de teclado y bajo que, por desgracia, brillan por su ausencia en directo. Puede que sea una mera cuestión logística, pero sin duda esos matices les/nos puede llevar a un nivel superior en los conciertos. La puntual ausencia de Lagwagon fue un regalo para el dúo formado por Koldo Soret (voz y guitarra) y Ursula Strong en la batería, ya que dispusieron para ellos solitos del escenario principal. Temas instrumentales y cantados en euskera con riffs pesados, pero el reventón de la plaza principal de la Laboral se produjo cuando decidieron ejecutar, con sus recursos limitados, el “Killing in the Name” de Rage Against The Machine

Como decíamos, los primeros representantes del hardcore melódico californiado de esta edición, Lagwagon, deberían haber actuado entre medias de los anteriores, pero el grupo de Goleta (Santa Bárbara) había perdido un vuelo durante la mañana y habían sido reubicados como cierre del festival. Así que turno otra vez para Suecia y el garaje-punk de The Hives, quienes tuvieron en su mano firmar un show sobresaliente y se conformaron con un notable raspado. Parece que, independientemente del tiempo contratado, el quinteto desglosa en festivales un número concreto de canciones en su setlist, rondando la quincena. El problema es que ese repertorio alcanza para unos tres cuartos de hora, así que dedicaron más de un cuarto de su tiempo a practicar castellano, reclamar peticiones a los asistentes, charlar, bromear y realizar(se) la presentación más larga que servidor recuerde de los componentes del combo. Sin sorpresas pero contundentes sonaron “Come on!”, “Walk Idiot Walk”, “Two-Timing Touch and Broken Bones”, “Die, All Right!”, “Hate To Say I Told You So”, “Go Right Ahead”, “Tick Tick Boom” o la sorpresiva “Abra Cadaver”.

Casi sin tiempo para el descanso y “sufriendo” un pequeño solape con el principal reclamo del sábado (Bad Religion), Los Coronas desplegaron su carisma y simpatía para no defraudar a quienes preferían su menú repleto de rock surfero instrumental. Nunca fallan.

Como tampoco lo hacen (y ya van para 40 años de existencia) Bad Religion. Aunque asomen más canas y falte más cabello y a pesar de que el físico no acompañe para corretear o brincar, Greg Graffin y los suyos siguen bordando sus directos. A la espera de un nuevo álbum, esta vez tocaba festejar el trigésimo aniversario de "Suffer", un disco clave que forjaría su sonido y el de todo un género: el hardcore melódico. La primera parte del show fue una selección de material de todas las épocas (“Generator”, “Stranger Than Fiction”, “Supersonic”, “Anesthesia”, “Los Angeles Is Burning”, “Fuck Armagedon… This Is Hell”, “I Want to Conquer the World”, “Fuck You”, “The Streets Of America”, “Wrong Way Kids”, “Recipe for Hate” o “Dearly Beloved”) para, tras un breve respiro para cambiar el telón de fondo, acometer en su totalidad el citado disco homenajeado. En total 37 temas, una sobredosis de buen gusto perpetrada por los maestros.

La guinda del pastel estaba reservada a Lagwagon, quienes desaprovecharon la ocasión de mantener la euforia ante el remanente de público que permaneció expectante tras la retirada de sus compatriotas. Por una extraña razón pensaron que sería buena idea emular a los hermanos mayores y Joey Cape y los suyos decidieron tocar también en su totalidad un disco… que no está entre lo mejor de su trayectoria ni tampoco supuso un punto de inflexión en su día: “Let's Talk About Feelings” (1998). Anunciaron la sorpresa tras desgranar “Burden Of Proof”, “Reign”, “Island Of Shame” y “Violins”. Encima el sonido tampoco les acompañó por las prisas… Tras los 12 temas que conforman el disco, con el tiempo justito, se despidieron con “The Cog In The Machine”, “Razor Burn” y el homenaje a Tony Sly (No Use For A Name) con “Exit”, finalizando una actuación dirigida a fans acérrimos y más propia de sala.