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Crónica: Toundra - Madrid (23/02/2013)

23/02/2013, Madrid
9.0
Víctor, Alex, Alberto, Esteban (Manolo, Escri, ...)
9
Joy Eslava, LLeno
Precio: 10 euros

Ara Caeli
Cielo Negro (Black Sky)
Bajamar
Marte (Mars)
Lilim
Requiem
I Believe In Miracles (versión de Ramones)
Medusa
Magreb
Zanzibar
Espírita
Bizancio/Byzantium

Mucho hemos hablado en estas páginas de lo que han ido consiguiendo paso a paso los chicos de Toundra. No vamos a negar que hay un cariño especial a la banda, tanto en un terreno musical en el que entran de lleno en los gustos musicales de los que componemos el staff de la publicación como en un apartado personal pasional y honesto que hay que aplaudir por igual, pero vamos a dejar de lado todo eso al tratar de recomponer lo que ocurrió en Joy Eslava en la presentación madrileña de "(III)". O al menos vamos a intentarlo, porque es inevitable que los recuerdos de complicidad y felicidad entre la banda, sus acompañantes en escena y los miembros del staff/amigos que ocupaban el lateral del escenario nos emocione un poco. O ver como la cara de Esteban flipaba cuando comenzaba el final del concierto con los primeros acordes de "Bizancio" entre vítores y aplausos. Muchos momentos, pero habíamos dicho que íbamos a dejar el terreno personal a un lado, ¿no?.

Antes de que Toundra se terminasen de encumbrar en el mundillo musical madrileño les cedieron el protagonismo a sus colegas de The Hardtops, banda que aunque pudiese parecer no encaja con lo que simbolizaba la banda principal vienen de idénticos orígenes. Para hacer el estilo de punk rock de corte clásico y mikenessizado hay que tener delante un crack escénico y ellos lo tienen, pues Escri se mostró genial adueñándose de la escena, mientras la pegada del resto de la formación (todos ellos miembros de Emerge y/o Trono de Sangre) se mantenía impecable. "I Need You" o "Replacements" fueron dos de los mejores momentos de su EP de debut, a pesar de que el sonido de Joy Eslava no terminaba de sonar nítido en las primeras filas. Como momento simpático apareció Esteban de Toundra a ayudarles con un muy buen "High Voltage" de AC/DC. Hay que seguirlos de cerca, porque un punk rock así de elegante no se ve todos los días en España.

Luego los chicos de Toundra salieron en volandas de la céntrica Joy Eslava. Su ambición honesta de no tocar desde que salió su disco en Madrid para poder llenar la que quizás es la mejor sala de la capital y hacer un espectáculo trabajado les ha salido de cine, un modelo distinto a lo que las bandas suelen hacer hoy en día. Comenzaron con "Ara Caeli" y siguieron con "Cielo Negro", justo como en el disco, pero el impacto visual del cuarteto de cuerda, los teclados y la propia banda ya habían dictado sentencia: la noche era especial. Fueron pasando invitados por allí, desde vientos, cuerdas o guitarristas amigos pero siempre con la sonrisa y el buen rollo por bandera, y una ejecución que se nota ha sido ensayada a conciencia desde que saliera su nuevo disco. El momento álgido fue quizás esa enorme "Requiem" con doce personas en el escenario y con una de las ovaciones cerradas de la noche.

Sorprendente (a medias, que en Barcelona ya lo hicieron) versión del "I Believe In Miracles" de Ramones, pero al estilo de la versión que hicieran Zeke con Eddie Vedder. Escri de The Hardtops hizo las veces de vocalista, con mucha menos voz que el norteamericano pero con una presencia de nuevo genial. Una declaración de intenciones con lo que los propios Toundra dicen siempre, que vienen del hardcore y todo eso, aún así los derroteros de ahí en adelante fueron más por los momentos místicos y sobrecogedores de algunos de los pesos pesados de la banda. "Medusa" nos contentó a los más oldschool, y la unión "Magreb" y "Zanzíbar" son ya ejecuciones de maestría. El cierre con "Bizancio" fue tan emotivo y bonito como ya habíamos podido disfrutarlo en tantas otras ocasiones en Primavera Sound a pleno sol, ante las caras de sorpresa en el BAM, entre un público entregado en la sala Caracol o ante la ya fallecida Ritmo y Compás, con el aliciente que esta vez tenían delante a mil personas que habían aplaudido ya las primeras notas. Crecimiento continuo, con cabeza y con honestidad, para encima seguir haciendo verdaderas demostraciones de calidad encima del escenario. Pocas pegas podemos poner sobre ellos, y eso que no hemos entrado en lo personal.