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Crónica: Red Bull Music Academy Weekender - Madrid (04/10/2013)

Continuamos con nuestro paso por el Red Bull Music Academy Weekender con una segunda velada con sonido más convencionalmente relacionado a la marca RBMA, aunque al mismo tiempo fuesen propuesta de electrónica poco convencional. El escenario esta vez era la Nave 16 del Matadero, reconvertida a un formato mini en el lateral izquierdo de la misma, gozando no obstante de buena visibilidad y bastante buen sonido. Un buen rayo de esperanza para un recinto que sufrió un duro golpe de confianza con el pasado Primavera Club.


Los primeros en salir al escenario fueron Fasenuova, con cierto retraso que terminó acortando el concierto principal de Chris & Cosey considerablemente, ya que la Policía de Madrid está para pocas bromas con el ruido en la zona (aún recordamos el concierto fallido de Shellac en la Nave de Música). Su propuesta en vivo nos la sabemos ya: Ernesto desgañitándose a la voz entre el humo del escenario mientras las maquinitas de Roberto (y del propio Ernesto de vez en cuando) marcaban las pautas de un repertorio ruidoso y complejo que adquiere vida propia en sus conciertos. Acababan de estrenar justo su nuevo disco, "Salsa de Cuervo", así que aunque nos pillaba algo en fuera de juego hay que reconocer que dieron una vida extra al repertorio, donde naturalmente brillaron "Rojo y Né" o "Vamos a Bailar la Noche". Un verdadero espectáculo.

La debacle de la noche vino de la mano de The Haxan Cloak, un reputado artista de electrónica ruidosa que hace discos geniales como el reciente "Exacavation", pero que en vivo aburre con su directo poco cuidado. Es de poco recibo lastrar un cancionero tan atractivo pero denso como el suyo vistiendo el escenario solamente con la más absoluta penumbra y un logo gigantesco de la bebida que patrocinaba el evento. No es ya que se echaban de menos unos visuales, sino que para colmo apenas veíamos lo que hacía con las manos. El resultado fue pues el de estar viendo la cara a un dj mientras intentabas triunfar de un show que, por otro lado, estuvo lastrado por unos horarios que quizás deberían haber ido in-crescendo en cuanto a baile con él en primer lugar.


Luego llegaron la pareja formada por Chris Carter y Cosey Fanni Tutti, con una fecha practicamente exclusiva en los próximos meses, ya que la banda apenas está dando una corta serie de conciertos desperdigados a lo largo y ancho de Europa (este año apenas cuatro o cinco, por ejemplo). Y quién lo diría, porque en forma están, aún sin ensayar y tocar a menudo. Aunque ¿Quién lo necesita tras 40 años juntos?

Atrás quedaron los tiempos en que Chris & Cosey pasaron a llamarse Carter Tutti, como rezaba el logo del dúo apareciendo en las proyecciones al final de cada canción, pero no quedo demasiado atrás en todo lo demás. Su música dio una verdadera lección de cómo contentar al público con un set de canciones muy acertado (aunque corto) con una presencia escénica impactante sin demasiados alardes: una pantalla, Chris detrás de una mesa y Cosey portando a veces guitarra y otras solamente cantando como de costumbre. La sombra de Throbbing Gristle es alargada para ellos, pero con temas como "Driving Blind", "Obsession" o "Watching You" consiguieron que el público entrase de lleno en un concierto muy especial.