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Crónica: Radio Moscow - Bilbao (01/02/2013)

01/02/2013, Bilbao
7.0
Parker Griggs, Billy Ellsworth, Paul Marrone
7
Kafe Antzokia, 3/4
Precio: 12/15
http://feiticeira.org/

Radio Moscow son buenos, muy buenos. Se trata de un power trio que emula a los mejores clásicos, desde Jimi Hendrix a Blue Cheer pasando por Grand Funk recreando todos esos sonidos sesentero-setenteros. El blues-rock, la psicodelia, lo toques garajeros, etc. Parker Griggs y sus compañeros tienen una maestría del género y de sus instrumentos brutal como ya nos demostraron el pasado año. Esta vez volvían con Paul Marrone de nuevo a la batería, otra vuelta de tuerca a la mareante historia de la alineación. Lo hizo tan bien como Lonnie Blanton, aunque quizá aquel fuera algo más visual.

La cuestión es que cuando uno vuelve a ver un grupo en tan poco tiempo, las expectativas están altas. Ellos mismos las dejaron altas. Y parece que, si bien ellos siguen siendo un torbellino cromático, sus derroteros no evolucionan por donde a nosotros nos gustaría, es decir, las canciones, sino más bien por dejarse llevar más y más por el poder de las jams, convirtiéndose en un trío para muy devotos de unos parámetros del rock que en su día fueron libertad pero que hoy nos parecen encorsetarse.

Las nuevas composiciones no suponen un gran avance compositivo, sino nuevos pasos hacia fagocitar todos los tics y estructuras del rock de la época hippie. No es de extrañar todo el cliché visual, los tres miembros con largas melenas lisas y Parker Griggs encabezando el asunto con su camisa psicodélica.

Lo más chocante de la noche, llevaban una especie de video-dj analógico, que se dedicó durante todo el concierto a jugar con soluciones líquidas en dos retroproyectores, que giraba y superponía, arrojando imágenes espaciales que poco impacto tenían con el nivel de luz en el escenario y sobre una sábana arrugada. Lo más sorprendente es que no parase de juguetear con ellas en hora y media de concierto sin apenas conseguir variaciones dignas de mención.

Quién más quién menos seguía con atención las peripecias de la banda, ya que verles tocar es un espectáculo en sí, pero muchas veces quedábamos aletargados por sus montañas rusas instrumentales y agradecíamos cuando un tema, generalmente antiguo llegaba con potentes riffs o estructuras rítmicas más concretas para animar el asunto. De todos modos y salvo algún momento de reverb pasadísimo de rosca o algún solo de batería, nos pareció un concierto notablemente más lineal que el de su anterior paso por Bilbao.

Total, que Radio Moscow contentaron al público en Bilbao (esta vez sí que salieron a bises), pero dejaron mejor impresión la ocasión anterior, en la que fueron más contundentes y se fueron menos por las ramas.