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Crónica: NOS Primavera Sound - Oporto (09/06/2017)

09/06/2017, Oporto
9.0
8
Parque da Cidade, 30.000
Precio:
http://www.feiticeira.org/

Había ganas el viernes por ver como funcionaba el festival a pleno rendimiento, con 2 nuevos escenarios desbloqueados. Ahora los asistentes también podían desplegar sus manteles a cuadros blancos y amarillos por las campas del Palco. Envidiable de verdad el recinto, no sólo desde el punto de vista del festival, sino como lugar de esparcimiento para una ciudad. Y a escasos metros de la playa, por si fuera poco.

Abrieron la jornada los locales First Breath After Coma, que dejaron claro que su bautizo en honor a Explosions in the Sky no es ninguna casualidad, pues elaboran un ensoñador post-rock lleno de dulzura y épicos metales. Después, los australianos Pond le dieron a la psicodelia mejor que sus primos-hermanos de Tame Impala últimamente, encabezados por un vocalista muy fuera de sí. Y mientras Whitney ponían la cara de niños buenos del pop-indie, Royal Trux, especialmente Jeniffer, recordaban la actitud muy pasota del indie de los 80-90. No sabemos si la vocalista está un poco hecha polvo o es pose, pero en lo que al concierto se refiere dieron una gran muestra de fuzz garajero.

A continuación Angel Olsen llenaba el escenario principal arropada por una banda de trajeados. Tanto acompañamiento le quitaba un poco la gracia a ese folk-grunge que ha pegado de manera muy loca estos últimos meses. Lo cierto es que demasiado foco a veces es un arma de doble filo y por mucho futuro que tenga, el directo se hizo algo tedioso en algunas partes, aunque sepa mal reconocerlo porque estaba claro que estaba llamada a ser la sorpresa del festival. No así les pasó a Teenage Fanclub que, obligados a racionar sus temas nuevos para el formato festival ofrecieron un set lleno de hits para un público, tampoco lo neguemos, de edad avanzada. Los más jóvenes estaban seguramente viendo a Sleaford Mods o pillando sitio para Swans.

 

 

LA MISA NEGRA DE MICHAEL GIRA

Precisamente a ver a la banda de Michael Gira nos encaminamos raudos. Tras triunfar inesperadamente con los 4 álbumes que atestiguan su regreso, Gira ha decidido que es hora de decir adiós a esta etapa y alineación. Por eso, aunque ya conocemos de sobra su show oscuro y magnético, volvía a ser imperdible. Ya no hubo sorpresa, pero eso no quiere decir que no hubiera cambios. El setlist se ha renovado del todo y la teatral presencia de su anterior percusionista Thor Harris ha dejado todo el espacio a la pegada más seca de Phil Puleo, mientras que Paul Walfisch se encarga de darle mucha más presencia a los teclados.

Algún momento hubo de mirar la hora e incluso algún bostezo cayó, sobre todo en la primera parte del concierto. Es un festival y mentalizarse no es fácil, pero lo tienen todo bien orquestado para recompensar minutos y minutos de trance y monotonía con catarsis explosivas, escaladas adictivas y que al final tengamos la sensación de haber visto algo un poco de otro mundo. Todo ello sin necesidad de toldos, ni visuales, ni nada más que una banda haciendo ruido junta.


EL INDIE-ROCK QUE PERSISTE

El solape que sucedía marcaba uno de los momentos de mayor sufrimiento de la edición para nuestro humilde criterio. Pudimos ver apenas a Nicolas Jaar haciendo una alargada intro minimalista antes de irnos a Cymbal Eats Guitars en un desolado Pitchfork. Les había tocado bailar con el horario más feo a los de New York pues también los australianos King Gizzard estaban repartiendo estopa de rock psicodélico en el Palco. Sin embargo conforme empezaron a tocar, Joseph D'Agostino desplegó un gran magnetismo punk-rock, consiguiendo conjugar la belleza indie y hasta soul de su cancionero, con un setlist inmejorable y una entrega salvaje, tanto vocal como escénica, que terminó restregando su guitarra por dónde pudo y destrozando las cuerdas.

Con 4 discos ya en su haber, el cuarteto es una de las bandas que está salvando el indie-rock en la actualidad. Lo único que en estos tiempos, mientras electrónica o rap ocupan los puestos que en su día correspondieran a estandartes de la distorsión guitarrera, a Cymbals les toca lidiar con el escenario pequeño. Y bien a gusto que les vimos.


Dejamos la electrónica de Richie Hawtin (respetable aunque poco comprensible adición al cartel de Oporto que no estaba en Barcelona) para los más fiesteros, pues nosotros preferíamos disfrutar de Oporto y estar el sábado a primera hora de vuelta en el Parque da Cidade.