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Crónica: Monkey Week - El Puerto de Santa María (12/10/2014)

12/10/2014, El Puerto de Santa María
7.0
7
varios recintos,
Precio: varios precios
http://feiticeira.org/

Sin ninguna preferencia clara hasta la noche, el domingo lo empleamos en su mayor parte en vagabundear sin rumbo fijo por El Puerto de Santa María. De esta manera, fue más fácil encontrarse con las luces y las sombras del festival: por un lado conciertos llenos de aforos normalmente medios o reducidos, a veces por casualidad y por suerte del grupo al tocar en determinado lugar a determinada hora; y, por el mismo capricho del azar, showcases sin apenas público de grupos prácticamente desconocidos. Sin duda la cara más dolorosa de un festival que acabamos tal y como contamos a continuación.

 

SHOWCASES Y MÁS SHOWCASES

Amanecimos de nuevo en la Plaza Alfonso X con el concierto del pujante Villanueva, cuyo folk-rock parecía estar convenciendo cada vez a más gente. Una lástima que un repentino aguacero a pleno sol chafara su tramo final y nos obligara a resguardarnos bajo los más variopintos salientes y saledizos. Recién terminada la lluvia, fuimos de nuevo a las Bodegas para ver a Smile. Los vascos ofrecieron un correcto directo de power pop y surf soleado con reminiscencias tanto de Teenage Fanclub como, a cómo no, Beach Boys que acabó con todo un a capella entre el público.

Tras el parón para la comida, acudimos al Cielo de la Cayetana para ver a María Rodés. La catalana ofrecía un concierto íntimo, recogido, acompañada únicamente por un guitarrista, mezclando clásicos de la copla con temas propios. Muy bonito, pero quizá excesivamente tranquilo para la hora del café.

Seguidamente, nos decidimos por fin a pisar el Gibson Happy Place del que todo el mundo hablaba maravillas. Llegamos a una antigua casona en la que había incluso cola para entrar, plagada de caras conocidas que esperaba entre cubatas un showcase sorpresa que resultó ser una mínima actuación de Paco Loco junto a Joaquín Pascual de unos diez minutos. Nosotros nos regodeamos un rato más en la casa, saboreando su destartalado patio, recorriendo sus ajadas habitaciones e incluso conociendo a su dueño en la cola del baño. Un momento puro Monkey Week que difícilmente se repetiría en otro tipo de festival.

De vuelta a la Plaza Alfonso X vimos a Coppermine, a la postre ganadores del Circuito Pop-Rock Andalucía junto con Furia, y a unos The Milkyway Express que no necesitaron de mucho para hacerse con el numeroso público que a esas horas poblaba la plaza. Dos buenos ejemplos de folk-rock local que no hicieron sino abrir boca para el fin de fiesta que nos esperaba en el teatro.

 

EN LA NOCHE AMERICANA

Hacia la medianoche del último día de festival, por fin llegó el momento más esperado por un servidor y, sin lugar a dudas, cumbre de Monkey Week 2014. No sin cierta dificultad, con sold out tanto para público como para prensa, entramos en el Muñoz Seca para recibir a The Handsome Family. Más allá de “Far From Any Road”, que diría que fue de las de ejecución menos deslumbrante del conjunto, la pareja extendida a trío al añadir batería entregó una deliciosa colección de canciones de toda su carrera entre las que destacaron los momentos provenientes de “Through the Trees” (“My Sister’s Tiny Hands” o “Weightless Again”) e “In the Air” (“The Sad Milkman”, “So Much Wine” o el precioso tema homónimo). Su country tristón pero a veces socarrón (esas presentaciones en español macarrónico de Rennie y las réplicas marcianas de Brett) encontró un buen lugar en el teatro, donde sonaron a la perfección sus voces, guitarra, banjo y bajo. Encantadores y estremecedores y, por tanto, grandes.

Siguieron en el mismo espacio The Sadies. Los canadienses tienen ya una leyenda formada en nuestro país a base de portentosos directos y, de nuevo en la ciudad que los vio debutar a nivel nacional, no defraudaron. Las guitarras estaban demasiado altas y distorsionaban demasiado sí, pero su mezcla de surf, psicodelia y rock n roll de perfecta ejecución encandiló a todo el mundo, parte del cual no pudo evitar levantarse del asiento aunque en teoría no estaba permitido. Sus pintas y actitud, de trajes de color intenso que contrastaban con su seriedad y hasta timidez, rubricaron un espectáculo que exigió dos bises para cerrar convenientemente el festival. Aunque nosotros lo prolongamos un poco más entre las salas y pubs que permanecían abiertas en la ciudad hasta la salida del sol…