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Crónica: Azkena Rock Festival - Vitoria-Gasteiz (19/06/2015)

19/06/2015, Vitoria-Gasteiz
6.9
7
Mendizabala, 13.915
Precio:
http://feiticeira.org/

Nueva edición del Azkena Rock Festival, uno de esos festivales que, nos guste más o menos el cartel, siempre está bien tener cerca. Este año la selección era muy de nuestro gusto, un equilibrio entre bandas de culto del pasado y realidades muy asentadas del rock contemporáneo con cierto toque más underground de lo habitual. Y desde luego más relevante y arriesgado que el cartel de la pasada edición, sin ir más lejos.

Así que a priori, la decimocuarta entrega del festival gasteiztarra se prometía antológica, pero diversas decisiones organizativas empañaron su imagen. La primera en la frente fue la redistribución del recinto, ¿qué pasó con los baños? Vale que en todos los festivales la cosa se vaya de madre a ciertas horas y la gente acaba meando contra cualquier obstáculo, pero concentrar todos los baños en un mismo lugar del recinto, es dar vía libre para mear contra las vallas desde el minuto uno. De la problemática de las mujeres, qué vamos a decir; si normalmente uno ya se alegra de lo que tiene entre las piernas cada vez que va a un festival, en el Azkena Rock 2015 para qué contarte.

Tampoco se quedó atrás la nueva configuración de las barras que trajo como resultado una palpable ineficacia a la hora de servir en la zona de los escenarios principales, con una escasez de personal desoladora. Y por último, un sonido que, especialmente en esta primera jornada, empañó mucho la valoración final del festival. Mirándolo por el lado bueno, el clima fue propicio dentro de las variables temperaturas gasteiztarras. En cuanto al tema solapes, siempre polémico, decir que nosotros estamos muy a favor incluso de potenciarlo más, también contra el escenario 1, pero preferimos un modelo en el que el escenario 3 apueste por bandas de carácter local o nacional, que extrañamente este año han hecho su aparición sobre todo en forma de djs.

Pero entremos en detalles musicales. Tras la apertura con los setenteros locales Highlights y mientras Mad Martin Trio amenizaban a los más puntuales con dosis rockabilly, hicimos la primera aparición en Sven Hammond, una de esas "revelaciones Azkena", esas actuaciones de las que nadie espera nada y consiguen contagiar incluso a horas de atención muy dispersa. En su caso a base de rock de alma soulera que derrochó clase y buen rollo a partes iguales. Grupos de asistentes ataviados con sombreros de una hegemónica firma de las telecomunicaciones vascas iban poblando poco a poco el recinto y entonces apostamos por The Dubrovniks, que no defraudaron con su rock aussie en el que caben muchas cosas, desde el power-pop a algún tinte más hard y sobre todo buenas canciones fraguadas allá por los 80-90.


FOTO: MusicSnapper

 

El soul blanco de JD McPherson lleno de referentes del rock 50's estuvo correcto y ya ofreció algunas pistas de que el sonido en el escenario principal no tenía cuerpo de festival. En cuanto a D Generation podemos decir que ellos, con Jesse Malin al frente, le pusieron todas las ganas y el buen repertorio, pero ni el horario ni el algo escaso tiempo del que disponían contribuyó a que este reencuentro con su público fuera del todo mágico.

 

EL PASADO NO BASTA

No nos pilló por sorpresa que lo de Television tocando el "Marquee Moon" no fuera ninguna fiesta, pero creemos que incluso bajaron las revoluciones respecto de lo visto el pasado año en el Primavera Sound. Duele, porque hablamos de una banda y disco tan cruciales, pero hay reuniones que simplemente, no. Y pese a que lo gocemos con el tremendo pasaje instrumental del tema homónimo, en general no están haciéndose justicia a sí mismos. Mientras tanto, las colas para comer empezaban a alcanzar proporciones ridículas.

En el caso de ZZTop, el pasado no cumplió pero por problemas más propios de la técnica. Todas las reverencias a un grupo de su trayectoria aparte, podemos hablar sin miedo de sonido desastroso digno de txosna. El Azkena Rock Festival no es un festival enorme, no es tan complicado llenarlo de sonido. Si la decisión fue de los técnicos de la banda o de la organización, es irrelevante. El caso es que se trató de una potencia indigna de su posición como absolutos cabezas de cartel no ya de una, sino de ambas jornadas del festival.

 

PSICODELIA Y PUNK CON PELOTAS

Entre unos y otros, los hippies canadienses Black Mountain nos llevarían de viaje sideral con un sonido bien nítido para lo que venía siendo tónica del día y un setlist que negó los matices sureños de su aún último disco para regodearse en los prolongados climas fríos y psicodélicos de su obra cumbre "In the Future". No lo pusieron nada fácil al profano, con largos y pacientes desarrollos jalonados de futuristas teclados, pero fueron una de las propuestas más sugestivas de este año.


FOTO: MusicSnapper

 

Y hablando de conciertos magnos, tuvieron que ser las L7 las que patearan todos los culos del mundo en un festival muy "macho". Podemos ponerle muchos titulares; puñetazo de realidad, la actitud vence al sonido, salvavidas para quienes estaban ya con un pie en la cama... pero el caso es que fuimos testigos de una de las más pletóricas reuniones de los últimos años, que precisamente no son pocas. Las cuatro en plena forma, tanto vocal como físicamente, en especial Donita Sparks y Jennifer Finch que se movían como pocos músicos de hoy en la veintena. Lo sumas a una retahíla de hits rocosos y lijosos interpretados con peligro y como conclusión, la necesidad de que esta reunión se escenifique en salas más pronto que tarde. Fueron cruciales para salvar de la quema el viernes.

 

CONTINÚA EN EL SÁBADO: Mastodon, OFF!, Woven Hand...