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Reseña: Sonic Trash - Látigo

Sonic Trash - Látigo
Látigo
8
7.8



Guns of Brixton [2015]
Productor: Santi García
Banda: David Hono, J. Arias, Mariana, Ekaitz Hernández

Es inevitable, pese a que ya llevan unos años consolidando el nombre de Sonic Trash, seguir viendo en el cuarteto la continuación de una de las bandas de rock alternativo pioneras de Bilbao, Ya Te digo. En este sentido, cabe abrir estas líneas confirmando una evolución en la que gana el rock y pierde lo "alternativo", subetiqueta que tampoco aporta ya mucho al de por sí marginal término "rock". Pero centrándonos en la banda, resulta obvio que han adquirido tintes añejos, un groove más garajero y un ambiente de garito decadente, alejado de las finuras de parte del rock indie.

Y es que si el cuarteto combinó en "Hey Chica!!!" el nervio de Washington DC en los 90 con la psicodelia de New York en los 70, esta vez parece que la olla tiene más presión y los géneros de bar dan un paso al frente. Así, el rock de músculo bailable con su punto de desquicie en "El Baile del Cocodrilo" o el exorcismo rockabilly de "Zamudio Boogie", pueden hacernos entrar en harina. Queda claro que los ritmos gordos son lo suyo, pero para evitar la repetición los condimentan en "Bang" con aires tétricos en la onda de los QOTSA más lisérgicos o en "Amodio", jugando con la atonalidad del llamado math-rock.

Aunque el castellano ya es dueño y señor en sus temas, no renuncian al inglés si se lo pide el cuerpo, como pasa en la bilingüe "Santo Tomas". Este tipo de temas vertiginosos siempre han sido marca de la casa, pero quizá es la vez que mayor gancho le hayan sacado, combinando una dinámica directa con ese adictivo uso de los coros. El resultado es luminoso incluso con algo de brillo new wave, resonancias curiosas para un tema de fondo tan local como la popular feria agrícola.

También pisarán el pedal en la propia "Latigo", con saxo incluido y en "Reinas" que conjuga punk-rock con jugosos patrones que recuerdan a los Soungarden más volados. No será la única vez que los 90 nos vengan a la mente, pues la rara oscuridad de aquella época se ve plasmada en la psicodelia a fuego lento de "Agonía". Este crisol tan caleidoscópico como rotundo, les lleva a terminar con el riff metálico y el clima de salvaje stoner de "Venganza" que da pena no llegue a expandirse más. Deja en todo caso la sensación de un disco de rock n roll diverso que no disperso, con un sonido propio, asilvestrado y natural.

¿Dónde se encuentran Sonic Trash con "Látigo"? En el punto en que se funden post-punk y rockabilly, en el horizonte difuso de la música con matices, pero enfocada al baile. Pero sobre todo, en el rock n roll militante en el que caben la Velvet, Fugazi, Gallon Drunk, los Cramps y toda influencia digerida en el local de ensayo. Pero cada vez con un sonido más sudoroso. Y es que "si no puedo bailar, tu revolución no me interesa", como enunció la anarquista lituana Emma Goldman.