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Reseña: Radiohead - The King of Limbs

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The King of Limbs
8
7.7



autoeditado [2011]
Productor: Nigel Godrich
Banda: Thom Yorke, Johnny Greenwood, Colin Greenwood, Ed O'Brien, Phil Selway

The King of Limbs es, o debería ser, el disco que bajara un tanto a Radiohead de esa especie de Olimpo musical al que muchos, incluídos yo, los han aupado. Y no digo con esto que nos encontremos ante un mal trabajo, ni mediocre ni aceptable; ya que se trata de un buen álbum, no hace falta marear la perdiz con esta sentencia hasta el final de la crítica. Un buen disco, así, sin más. Por tanto, ni obra maestra ni sobresaliente. Algo que parece que no se puede reconocer fácilmente al hablar de cualquier álbum de los de Oxford a partir de The Bends.

Pero que, de hecho, ya sucedió con la aparición del notable pero algo excesivo Hail to the Thief (bastante superior a esta nueva obra, por cierto), aunque esto se olvidó con la salida unos años después de In Rainbows, y en todo caso, gracias a su ambición, nunca ha dejado de llevar el apelativo de infravalorado, como si hubiera que perdonarle como fuese el no llegar a las cotas de sus compañeros.

En esta ocasión, no podemos hablar que los defectos estén ni mucho menos en que sobren canciones o minutos. Y es que si aquel álbum de hace ocho años tenía cerca de quince temas repartidos en casi una hora de duración, su hermano menor posee sólo ocho y dura menos de cuarenta, el disco más corto de la banda. Por tanto, hay que buscar los problemas en las carencias de este minimalismo y, quizá, ser más exigentes y severos en su evaluación.

Y la respuesta es tan directa y llana como que las canciones no llegan al nivel de antaño. Nada más empezar, “Bloom” y más tarde “Feral”, podrían encajar en Amnesiac, o quizá ser algunos de sus descartes o caras B, que aquel disco los tenía en abundancia y de buen nivel, en todo caso: melodía etérea enmarañada entre golpes electrónicos y batería jazzística, con momentos de banda sonora de por medio. Esquema oído con asiduidad desde el pivotal Kid A.

En “Morning Magpie” y “Little by Little”, recuperan las guitarras para acercase de forma más convencional al pop, sobre todo en el segundo caso. Y así llevamos ya cuatro temas, llegados al ecuador, interesantes todos pero en los que no encontramos nada nuevo ni garra por innovar. Seguimos con “Lotus Flower” que es, podriamos decir, el hit del disco, un single claro, y quizá la mejor canción, sugerente con su inusual ritmo que induce al baile (todos tenemos en la cabeza el clip con un Yorke espasmódico); mientras que “Codex” es la bonita balada a piano de rigor.

La cosa sigue relajada con otro bonito, pero esta vez bucólico tema, “Give Up the Ghost”, ya conocida en directo y por diversos bootlegs, que basa su éxito en el mantra vocal de Yorke. Y en ambiente similar terminamos con la ensoñadora “Separator”, que con algo más de ritmo nos pone una sonrisa en la boca.

Pero el problema es que esta agradable impresión no dura mucho, y a los pocos minutos estamos ya intentando acordarnos de alguna canción. “Lotus Flower”, probablemente “Give Up the Ghost”, pero luego con suerte algún riff disperso o melodía deslocalizada. Y lo peor es que nos pasa con un disco de Radiohead, cuando en trabajos anteriores a las pocas escuchas ya teniamos cinco o seis temas grabados a fuego, fueran canciones de carácter más tradicional o experimentos alienígenas a más no poder. Y, evidentemene, nos preguntamos qué sucede, porque no son tan infalibles.

Llámalo decadencia, dispersión momentánea, yo prefiero llamarlo comodidad en la madurez y estilo asentado, pero en cualquier modo es lo que hay: un buen disco, acompañado de una total incertidumbre. Y la verdad es que resulta duro reconocerlo en esta crítica... que estos cinco son humanos...