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Reseña: Keith Caputo - Live Monsters

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Live Monsters
8
8.0



Kill the Artist [2004]
Banda: Keith Caputo
Estilo: rock

Impresionante sorpresa me llevé después de meter este disco en el reproductor, creyéndome delante de un disco para completistas o de una pieza menor, y más aún, después del recuerdo algo descafeinado de su anterior álbum, poco me esperaba de Live Monsters. Afortunadamente todos los temores de hallarse delante de un nuevo escalón descendente en la carrera en solitario de Caputo se disipan rápidamente. Ocho temas (tres de ellos extraídos del álbum de estudio) bastan para volver a creer en el talento como músico del neoyorkino.

Si Caputo deslumbró con aquel ya lejano Died Laughing (de imborrable y grato recuerdo), pronto defraudó con la versión del mismo disco añadiendo la coletilla Pure (con aquella “particular” versión de Annie Lennox que omitiré comentar por motivos obvios). Después del resbalón y con nuevas canciones bajo el brazo, volvió a aburrir con un disco que no hacía justicia al hombre que regaló momentos suicidas en Life of Agony. Por fortuna, parece que ha salido del lapsus artístico que supusieron aquellos dos anodinos lanzamientos que mostraban a un artista algo perdido y de desconcertantes canciones.

Charade, Got Monsters y Were What I Stay adquieren una nueva dimensión en directo. Mientras en estudio sonaban algo acartonadas y carentes de la emoción inherente en Keith, en este álbum se deshace de filtrar su voz y otras lindezas experimentales, y desnuda las canciones. El resultado no es otro que convertir aquellas buenas ideas que flotaban en el estudio en canciones llenas de pura magia en vivo. Ni punto de comparación. Todo de lo que pecaban anteriormente, se ve subsanado por un Keith en estado de gracia y por una banda de acompañamiento que insufla a las canciones más vida y energía.
Comentario aparte para las nuevas canciones que aparecen en el disco. Siguiendo el estilo marcado durante la última etapa musical de Caputo, nos obsequia con algunas de sus mejores creaciones en años. Desde la bella y delicada Pet K, la calidez y el final rockero de Seafarer o la intensa despedida con Everything Under the Sun, todas contagian los ensueños que parecían perdidos en Died Laughing pure y Perfect Little Monsters. Sin ser canciones rupturitas, si que son una bocanada de aire fresco y la constatación de que aún es capaz de crear canciones con ese toque tan personal. Destacar por encima de todas las canciones Crack Of Your Mind y Catmeat. Mientras que la primera a más de uno le sonará de donde viene, no cabe perderse la versión que nos brinda en directo, la segunda, de nueva factura es el punto álgido del disco con un estribillo arrebatador y lleno de desgarro emocional (Take me home, take me home again!).

Poco queda más que añadir, un disco ideal para escuchar alguna noche de verano en soledad. Si en tiempos pretéritos tuviste crisis de fe en Keith, este disco es desde luego la redención de todo de lo que pudo pecar en un pasado. Olvídate de las maravillosas siestas que te metiste a costa de Perfect Little Monsters. Los monstruos están más vivos que nunca y están dentro de ti.


   


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