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Crónica: Takio Fest - Suances (24/07/2010)

24/07/2010, Suances
9.0
9
Parque del Espadañal, Casi lleno
Precio: Gratis
http://feiticeira.org

Segundo día del Takio Fest. La jornada previa había contado con grupos muy de nuestro gusto como unos Challenger confirmados a última hora, los siempre infalibles Nueva Vulcano y Robocop Kraus como reclamo más indie e internacional, no por ello masivo. Pero no pudimos estar, al contrario que en la segunda jornada, marcada en rojo por la esperada presencia de unos ya creciditos The Get Up Kids dispuestos a reclamar el trono del emo más proclive al pop punk en un festival que les iba muy bien, como cruce que suele ser del hardcore y el indie.

Los cántabros Spark Pet, concretamente de la cercana Torrelavega tuvieron la dificil tarea de abrir la tarde, con algo de retraso dada la cancelación de Hzero. Su pop de carácter suave e hipnótico con toques de shoegaze y fuerte presencia electrónica no pasó de ser un fondo para la entrada en el recinto y las charlas en el anfiteatro. Demasiada languidez para lo que el asistente medio del festival esperaba, sin duda.

Les siguieron Shake Before Use, demostrando que por muchas ganas y fuerza que le pusieran, tampoco era cuestión de estilo lo de la pasividad del público. Allí la mayoría iba por Get Up Kids y no había mucho que hacer. Los gaditanos eso si, desplegaron muy bien ese post-hardcore tan heredero de Aina y al menos a unos pocos conscientes de lo dificil que es tenerles por el norte, nos hicieron disfrutar.

Ya de noche se presentaron Ghost of a Thousand, claro ejemplo del mucho ruido y pocas nueces. Los británicos practican un rockin' hardcore bastante monótono y las sorpresas, que casi nunca vienen por la parte musical, lo hacen de mano del cantante y su show entre el público. Lo cierto es que consiguió movilizar a la audiencia, crear circle pits, wall of deaths y demás parafernalia hardcore de andar por casa que ni el recinto ni el número de asistentes daban para mucho. Por todo ello, se pude decir que fueron un directo triunfador, pero musicalmente, sosos.

Al final, cuando llegó la hora de The Get Up Kids el recinto, que en principio parecía minúsculo para acoger el regreso de estos grandes de los 90, en un festival de localidad playera y encima gratis, se reveló perfecto. Es triste que una cita así no atraiga más gente pero eso que ganamos los fans al poder ver conciertos más en familia. La banda salió, hizo una pequeña prueba de sonido y se retiró antes de volver a conquistar a todos.

"Holiday" marcó el pistoletazo de salida y es que arrancar con el primer tema de su disco más aclamado era todo un anticipo de lo mucho que iban a tratar el disco en el setlist. El público enloqueció súbitamente en un trance festivo que no cesaría durante todo el concierto. Y es que nunca una música tan pop y aparentemente inofensiva había desencadenado tanto crowd-surfing, pogos y stage-diving. Tan sólo podemos destacar como recesos en el concierto dos temas provinientes de su último EP, Simple Science, como son la bailable "Your Petty Pretty Things" y la más experimental y ruidista "Keith Case" que demuestra su amor por bandas como Radiohead y que particularmente sonó muy bien en concierto añadiendo variedad al repertorio.

Como decíamos, el disco de los robots copó el setlist con "I'm a Loner Dottie, A Rebel" o "Red Letter Day" cuyas letras eran cantadas con sentimiento verso a verso por el público. Lo mismo se puede decir de la balada "Valentine", extra de azúcar que sin embargo sonó a magia en directo. Esto que no significó que no hubiera guiños a temas del desgarrado "Four Minute Mile" como "Coming Clean" o "No Love", protagonizando algunos de los momentos más hardcore del recital, pogos agitados y puños en alto coreando. Pero si que se vieron perjudicados sus dos últimos discos de estudio y es que no hay duda que son los anteriores los que más calan entre la gente, incluidos otros singles de la época que también sonaron como el rabioso post-hardcore de "Woodson".

El momento más esperado llegó como no, con su archiconocido himno "Action & Action", cuya febril intensidad decidieron acrecentar invitando a una masiva invasión del escenario, creando una impenetrable barrera humana a escasos centímetros de la banda tocando. Algo realmente digno de ver. Y justo después decidieron descargar otro de sus más arrolladores temas, "Don't Hate Me" que desató los saltos al son de sus característicos riffs y teclados. La sensación de concierto perfecto quedaba totalmente redondeada.

Para los bises se guardaron ases de la talla de su versión de "Close To Me" de The Cure, que fue recibida entre bailes pero sin cesar el levantamiento de fans entre las primeras filas y la fiesta final de la mano de "Ten Minutes", dejando a todo fan que se precie con una sonrisa de oreja a oreja y la de haber vivido algo especial; un concierto de reunión de The Get Up Kids al aire libre, con la gente tan entregada, el grupo tan contento y en un recinto tan acogedor, no se vive todos los días.

La cosa parecía haber tocado fondo, pero aún esperaban unos It's Not Not que se veían con el dificil papel de retener al público y hacer olvidar aunque fuera durante su actuación, la de los norteamericanos. Y es que puede que el público en su grandísima mayoría ni conociera el grupo ni sus canciones, si acaso tenían noticia de la militancia en bandas de mayor renombre como Tokyo Sex Destruction o Standstill, pero salieron a por todas. Especialmente su vocalista, con su carisma visiblemente amplificado por alegres sustancias por determinar. El caso es que aquello fue una fiesta, entre su repertorio los temas de carácter más melódico y punk brillaron algo más pero a nivel de show, nuevamente ejercido por el cantante, pocos pueden igualar eso.

Si The Get Up Kids fueron la perfección y la añoranza de la adolescencia, It's Not Not fueron el caos, el descalabre y el gamberro y buenhumorado fin de fiesta con el que nos habríamos quedado horas y horas bailando, especialmente después de ver los vergonzosos mash-ups de lo peor del mundo del rock y la electrónica con que nos provocarían un bajón de espanto los DJs, por llamarlos de alguna forma.