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Crónica: Primavera Sound - Barcelona (29/05/2015)

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Nos levantamos temprano el viernes para acudir a Ciutadella y comprobar como un escape de abejas había frustrado el siempre escrupuloso cumplimiento de los horarios del festival. Así que llegamos a ver a unos Hiss Golden Messenger que nos convencieron con su indie-rock con refrescantes aires de blues y raíz americana. Después llegarían Cheatahs que con mejor sonido que en el Fórum volvieron a ofrecer una sensación lánguida incluso para su estilo shoegazer y se nos hizo tarde para repetir más tranquilamente con Twerps, nuestra mayor razón para estar ahí, gracias a los citados insectos. Abejas 1, Feiticeira 0. Lo peor es que nuestra razón para ir pronto al Fòrum era poder ver a The Pastels, padres de un sonido similar y tampoco lo logramos. Creo que quienes intentaron acceder a José Gonzalez en el Auditori también tuvieron buena pelea. El Primavera Sound debería emplearse a fondo por no frustrar tanto a la gente con este tipo de conciertos en aforos alejados de la realidad.

 

GRRRL POWER

Total, que acabamos inaugurando Forum esa tarde con Fumaça Preta, alocada y disfrazada formación que mezclaba psicodelia y rock de coartada étnica, entre la vanguardia y el cachondeo. No extrañaría que se hicieran fijos del circuito festivalero. Más clásicas estuvieron Ex Hex con su correctísimo indie-rock de canciones potentes, que abría el recorrido femenino de esta primera parte del día. Primero Patti Smith con su representación del "Horses", una interpretación correcta pero que no nos hizo quedarnos cuando se acercaba la hora de ver a Kathleen Hannah con sus The Julie Ruin. La famosa activista sigue igual de guerrera con su disco-punk chillón y sus soflamas ahora se centran no sólo en la reivindicación feminista sino en la reivindicación de las mujeres de cierta edad. No tiene poco trabajo por delante.

FOTO: Eric Pamies

Sleater-Kinney formaban la pieza definitiva y quizá la que ratifica, a día de hoy, que una banda de chicas también puede lograrlo en el mundo del rock n roll. Aunque quizá no lo han logrado tantísimo como a los críticos nos gustaría, porque el escenario grande se les quedó pues eso... grande. Muy probablemente haya una burbuja de regresos noventeros y aunque ellas la han reventado con un disco sobresaliente, a lo mejor es que si en 2005 no eran tan populares hoy tampoco tiene sentido que encabecen festivales. Y no será porque ellas no llenan el escenario con esas maneras de punk-rockers venidas a más. Pudimos comprobar como sus dos aguerridas gargantas están en plena forma y como la siempre más en segundo plano Janet Weiss es el verdadero motor para el trío. Impagable ese momento de única tregua via "Rollercoaster" con la armónica. Un poquito antes por cierto pudimos ver a Damien Rice desnudando su alma en solitario en el escenario Primavera. Toda una lección de coherencia para un cantautor que podría haber tomado el camino fácil de llenar de músicos un escenario así y ofrecer show por encima de música.

 

FEEL THE DARKNESS

Dejábamos atrás los 90 y lo femenino para entrar en una fase de sonidos modernos, oscuros y de bastante testosterona. Primero era el turno de Run The Jewels, sensación del "rap para blanquitos" formada por El-P y un Killer Mike que salió al escenario con un brazo en cabestrillo. Lo que vimos fue una actuación lejos de la perfección, pero también lejos de lo cuadriculado, lo que se agradece. Especialmente fueron celebrados todos los temas de su segunda obra aunque la sutileza electrónica de algunas bases no lució del todo en directo.

FOTO: Dani Cantó

Sorprendieron mucho en cambio Death From Above 1979. Rara avis que triunfara hace unos 10 años con un único disco, su reunión olía un poco a chamusquina y su reciente disco ha bajado el pistón, pero la pareja vino con un show minimalista en lo visual, de humo, destellos de luz blanca y ruido, mucho mucho ruido. Acentuando el punk sobre el baile y recurriendo claro a los hits de su debut sobre todo, los canadienses arrollaron de principio a fin. Pero quizá el triunfo más aclamado de la noche fuera uno electrónico. Jon Hopkins, maestro de esa electrónica contemporánea que nos divide entre la evasión cerebral y corporal propuso un show visual que eludió lo fácil para buscar curiosas metáforas. El ballet de bailarinas con aros luminosos nos dejó la boca abierta y nos obligó a prestar atención con todos los sentidos a su house ambiental con motivos idm.

La magia del Primavera, no nos cansamos de ensalzar esto, nos llevaba de la electrónica al doom llevadero de Pallbearer. Y recalco llevadero porque el cuarteto ofreció un show denso y melódico, tremendamente magnético y que me atrevería a decir que fue una de las sorpresas de la jornada en el siempre agradable escenario Adidas Originals (antiguo Vice). No es para menos, pues en este escenario vivimos otro de los conciertos del día y qué mejor cierre de jornada. The Soft Moon se han relajado un poco en su último disco pero mantienen un directo de rock industrial al cafre ritmo del post-punk que sólo dio tregua cuando al parecer a alguien le dió un desmayo en primeras filas. Todo ello, tanto música como parón, crearon un desconcertante clima que desafía las nociones de lo que debe ser una exitosa clausura de una jornada de festival.

JUEVES: The Replacements, Mineral, Brand New, SunnO)))
SÁBADO: American Football, Einstürzende Neubauten, Dan Deacon, Babes in Toyland, Nueva Vulcano