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Crónica: Primavera Sound - Barcelona (04/06/2016)

http://feiticeira.org/

PJ HARVEY:

Chain of Keys

The Ministry of Defence

The Community of Hope

A Line in the Sand

The Orange Monkey

Let England Shake

The Words That Maketh Murder

The Glorious Land

Medicinals

When Under Ether

Dollar, Dollar

The Wheel

The Ministry of Social Affairs

50ft Queenie

Down by the Water

To Bring You My Love

River Anacostia

 

SIGUR RÓS:

Óveður

Starálfur

Sæglópur

Glósóli

Vaka

Ný Batterí

E-Bow

Festival

Yfirborð

Kveikur

Hafsól

Popplagið

El Sábado se perfiló como el mejor día del festival, con varios conciertos de gran calidad pero también con alguna decepción. Como el cansancio pasaba ya factura, hubo que tirar de voluntad para aguantar hasta el final y no perdernos algunos de los mejores momentos de esta edición histórica...

 

IF I CAN'T CHANGE YOUR MIND

El Sábado comenzó igual que el día anterior: a las cuatro de la tarde corriendo hasta el stand de los tickets del Hidden Stage. Una vez más tuve suerte y mientras esperaba para ver a Bob Mould, presencié brevemente los soleados sonidos de Cass McCombs en ese curioso escenario nuevo de este año, el Firestone, donde sólo actuaba un grupo o artista al día y donde parecían ponerle más interés en que se viera bien el coche que promocionaban o en repartir gorras.

En una entrevista, el bueno de Mould anunciaba que este año sólo iba a ir al Primavera Sound de público, pero muchos no no los creímos. Primero cayó como dj en el nuevo espacio Beach Club y, más tarde, se anunció una actuación suya en solitario en el Hidden Stage. Puntualmente llegamos a esta selva artificial abarrotada para ver al veterano artista, que como se anunciaba, subió solo con su guitarra eléctrica. Bob tocó como si tuviera una banda detrás, contorsionándose y dejándose la voz, pero la verdad es que echamos constantemente de menos una batería y un bajo. Aún así, siempre es un placer oír clásicos como "If I Can't Change Your Mind" o "I Apologize", o temas nuevos de su último disco "Patch the Sky".

Siguió el concierto más peculiar que presencié de todo Primavera Sound: el de Boredoms en el propio escenario Primavera, sucesor natural del extinto ATP. El grupo japonés crea una música realmente compleja, donde lo que prima es su personal y milimetrado sentido del ritmo sobre cualquier tipo de melodía o incluso estructura concreta. Tanto, que incluso uno de sus baterías llevaba partitura, la primera vez que veo algo así. Pero quizá el momento más freak fue cuando dos de sus miembros se levantaron para tocar lo que parecían dos grandes barras de hierro colgadas de una estructura. Lo dicho, diferentes.

Mucho más clásica fue la propuesta de The Chills en el Ray-Ban. Si el año pasado le tocó a The Church, este año era el turno (y de Robert Forster) de estos otros adalides de las Antípodas. La banda de Martin Phillips acudía con motivo de la aparición de su primer disco en más de veinte años, "Silver Bullets", y la verdad es que se les veía en plena forma: melodías cristalinas, guitarras dignas del mejor pop de los ochenta y canciones de gran belleza en general. Una pequeña sorpresa.

 

I JUST WASN'T MADE FOR THESE TIMES

Decidí saltarme el ver unos pocos minutos de Autolux para coger un buen sitio para el bolo más legendario de todo Primavera Sound. Y digo legendario con todas las de la ley: "Pet Sounds" había cumplido 50 años unos días antes y ahí estaban Brian Wilson y Al Jardine para celebrarlo con nosotros. Lo cierto es que su concierto como mucho pudo calificarse de entrañable, con un Brian sentado al piano en todo momento, balbuceante y que no llegaba a muchas notas (la ayuda del cantante de apoyo, imprescindible), pero al escuchar en directo "Wouldn't It Be Nice", "Sloop John B" o "God Only Knows", quedó claro que son la base de muchas de las bandas que pasan por el festival. A partir de "Good Vibrations", eso sí, quizá la cosa se transformó más en una verbena, con varios miembros adquiriendo tomando la voz y el protagonismo.

Volví al escenario Primavera para presenciar el regreso de la temporada. Drive Like Jehu es quizá la banda de mayor culto de las que pasaban este año por el festival, y la verdad es que se percibía el entusiasmo entre el público que los esperaba. Un jocoso Rick Froberg saludó a Catalunya y La Castanya, recordando sus lazos con la región, antes de repasar con gran intensidad y volumen algunos temas de su debut y, sobre todo, de "Yank Crime". No tardaron en verse los primeros stage-diving, delatando que estábamos ante un concierto de post-hardcore clásico en toda regla, en un clímax constante en el que aún así destacaron "Here Come the Rome Plows" y una tremenda "Luau" con la que acabaron. Extenuantes.

Para un servidor el concierto del día fue el de PJ Harvey. La inglesa se ha ganado con todos los honores el ser uno de los mayores talentos de los últimos veinticinco años, y si bien "The Hope Six Demolition Project" no llega al nivel del soberbio "Let England Shake", no deja de ser otra pieza valiosa en una carrera que nunca ha bajado del notable. No es que el concierto de Polly Jean sonara perfecto, el que mejor sonó en el escenario Heineken sin duda, sino que además fue el que mejor puesta en escena tuvo y el mejor filmado para las pantallas laterales, algo que agradecemos los que nos situamos a cierta distancia. Basado el repertorio en sus dos últimas obras, la artista y su numerosa banda (todos hombres, curioso) destilaron elegancia y refinamiento e intercalaron clásicos escogidos, entre los que sorprendió una aguerrida "50ft Queenie".

 

WHAT'S THE MOST IMPORTANT PART OF THE DAY? BREAKFAST!!!

Tras tal nivel en todos los aspectos, el concierto de Sigur Rós en el enfrentado H&M lamentablemente supuso un bajón, y la mayor decepción del festival. No confundamos, fue un concierto correcto y a nivel técnico fue deslumbrante, pero apenas hallé magia en algunos momentos del show. Puede que fuera porque, al verse reducidos hoy día a tres miembros y no añadir a nadie más sobre el escenario, obviaran temás más pop o que se salen de su sonido convencional como "Hoppípolla" o "Gobbledigook" a favor de temas con una raíz similar, y tampoco los mejores de este palo para mi gusto, de comienzo tranquilo y clímax épico final, que a la larga configuraron un concierto homogéneo y monótono. La verdad, me sorprendió encontrarme aburrido a la media hora de actuación.

La gran sorpresa de Primavera Sound vino de parte de Ty Segall y sus Muggers. Sabía de la faceta de payaso del americano, pero la verdad es que el suyo fue uno de los conciertos más divertidos que he visto. Sin dejar nunca de lado el rock y la psicodelia por parte de su colorida banda, Segall no paró de interpelar al público con chorradas que hacían gracia por lo bobas que eran, como si de una comedia 'trash' o una peli de John Waters se tratara. Los momentos más bizarros llegaron cuando se puso una careta de bebé y se puso a llamar a su mamá y, evidentemente, cuando subió a un espontáneo que le robó buena parte (demasiada) del concierto. Gustó tanto que fue la única banda que volvió a salir fuera de su horario establecido. Al día siguiente, ya en sala, me comentan que fue una jarana aún más grande.

Finalicé Primavera Sound 2016 en el Adidas con la verbena de Islam Chipsy & Eek, conjunto al que muchos han acertado en describir como 'Omar Souleyman sin voces'. Sonido gordo árabigo y electrónico en progresiones interminables y repetitivas, ideales para esas horas en la que poco se exigía ya y las sustancias de todo tipo hacían de las suyas. Hasta la próxima...

 

 

Foto Boredoms: Xarlene

Foto PJ Harvey: Eric Pamies

Foto Ty Segall: Dani Cantó