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Crónica: Nudozurdo - Sevilla (21/08/2014)

21/08/2014, Sevilla
7.7
Leo Mateos, Meta, Josechu Gómez
8
Monasterio de La Cartuja (CAAC),
Precio: 7,80/9,80/10 €
http://www.feiticeira.org/
Noche de muy diversos matices en Nocturama, con tres proyectos musicales de distinto calado. Abrieron Perro, joven formación murciana que ha visto como en cuestión de meses su popularidad ha subido como la espuma. Si ya su disco de debut "Tiene bacalao, tiene melodía" nos dejó buena impresión, en directo hay que decir que suenan como un cañón. Su punto fuerte es el saber moverse cómodamente entre el punk (“La reina de Inglaterra”), el math (“Marlotina”), el kraut (“Paco Fiestas”) y el puro power pop (“Larry no come”) sin despeinarse.

Su peculiar formación para ser un cuarteto, con dos baterías e intercambios entre guitarra y bajo con sintetizador, propicia este trasvase natural entre estilos sin perder personalidad. El único achaque que puede ponérseles es que van tan a piñón que a veces ahogan y se echa de menos un poco de respiro. Aún así, nos tuvieron a muchos moviéndonos casi desde el principio. Mejor concierto de la jornada.

A Nudozurdo, sin embargo, en su tercera actuación en el mismo espacio, no les vimos en una de sus mejores noches. Se notó que no estaban totalmente engrasados, no ya sólo por el infortunio de que a Leo se le desconectara la guitarra un par de veces durante la apoteosis de “El hijo de Dios”, sino por cambios de ritmo y titubeos que denotaron que no están de gira propiamente dicha (sólo han hecho un puñado de fechas este año) y que les falta esta temporada algo más de rodaje para llegar a los niveles de excelencia habituales.

Aún así, sigue siendo un placer escuchar a una banda que consigue una atmósfera envolvente tan particular únicamente con guitarra y bajo y cuyas canciones siempre están en perpetuo cambio. Además, un servidor pudo escuchar por fin en directo su favorita particular casi nada más comenzar la actuación, una “Láser Love” sin corte alguno y ejecutada hasta el infinito durante diez minutos de duración. Y, evidentemente, nunca está de más escuchar clásicos como “Mil espejos”, “Ha sido divertido”, “Conocí el amor” o “Prometo hacerte daño”. La próxima vez irá mejor.

Ya Meneo como fin de fiesta fue un plato no para todos los gustos. A mí, como casi a cualquiera que no lo conociera, nos lo habían vendido como ‘un tío desnudo que toca con una game boy’. Obviando esto, su concierto-performance tuvo momentos de interés de sonidos glitch y tropicales, pero a la larga la cosa resultó bastante repetitiva y las frecuentes interrupciones para charlar y soltar chorradas del guatemalteco no ayudaron; parte indisociable de su show por otra parte imagino. Supongo que hay que estar en sintonía.