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Crónica: Jon Spencer Blues Explosion, The - Bilbao (09/02/2013)

09/02/2013, Bilbao
8.0
Jon Spencer, Judah Bauer, Russell Simins
8
Kafe Antzokia, Lleno (sold-out)
Precio: 20/24 euros
http://feiticeira.org/

Sold-out de Jon Spencer Blues Explosion en el Kafe Antzokia. Más que merecido a su trayectoria pero nunca asegurado para alguien con una visión del rock n roll tan poco domesticada. El antecedente más directo fue su explosiva actuación en un escenario secundario del Bilbao BBK Live el pasado año dónde reventaron al 90% de un cartel bastante más endeble. Y es que hay algo en la música de la Blues Explosion que nos parece que se crece con el factor sorpresa, cuando no es el momento ni el lugar adecuado para ellos, como esa ya mítica actuación suya en la televisión francesa. Algo de esa chispa creo que faltó en Bilbao esta vez.

Pero primero tendríamos a los ya clásicos Tokyo Sex Destruction, los que sabíamos que eran un complemento perfecto a los neoyorkinos pero personalmente no imaginaba que hasta tal punto. El ahora quinteto, ha pulido ese soul-rock, prescindiendo de parte de su lado más punk pero manteniendo gran contundencia y ganando muchísimo en melodías. Así lo demostraron con un absolutamente incendiario cóctel de temas procedentes de "The Neighbourhood" y ese "Saggitarius" al que aún quedan unos meses para ver la luz. Su vocalista principal Rj Sinclair es un animal de escena, el guitarrista domina su instrumento como si fuera un juguete, bajista y batería crean un sólido groove y su saxofonista les hace sonar más grandiosos aún tocando dos saxos a la vez, uno móvil y otro fijo a un pie de micro.

Ofrecieron un espectáculo por encima de muchísimos grupos de fuera que vienen como cabeza de cartel y se les notan esas tablas curtidas en muchos bolos en el extranjero. Y es una pena que no demasiada gente participara, pero Sinclair no se amilanó y enseguida se zambulló entre la marea de público o bromeó con parte de la audiencia (algunos disfraces de carnaval dentro de la sala, daban para ese tipo de gracias). El piano echaba chispas mientras el citado frontman se dedicaba a hacer todo tipo de bailes extravagantes. Toda esa actitud, sonido y buen hacer, les convierte en unos teloneros a los que casi hay que temer. Por suerte para Spencer y cia, aquí para la mayoría serían más una agradable sorpresa que un grupo al que hubiera ganas de ver. Una banda con más de 10 años en esto y siguen sin ser "nadie" para la mayoría del público rockero, es un poco triste, pero aún hay tiempo de cambiarlo.

No dejó de ser curioso el cambio de equipo y que finalmente para Jon Spencer Blues Explosion quedase un escenario muy recogido, con todo dispuesto al centro. Al trío le gusta tocar muy junto y por tanto les sobraba medio Antzoki fácilmente. ¿Qué tocaron JSBX? Cada vez se me hace más difícil tratar este asunto con ellos, pues todo y nada, en ese medley imposible que es su setlist donde canciones nuevas como "Black Mold" o "Bag of Bones" tienen más duración que clásicos como "2 Kindsa Love" o "Flavor", que tocan de puntillas dejándote con la miel en los labios, aunque dentro de la relativa poca importancia que damos a un setlist suyo, sí hemos de señalar la triste ausencia de "Bellbottoms".

Por lo demás qué decir, siguen tan radicales como siempre en esa mezcla donde caben MC5, Beastie Boys, los sonidos de jam psicodélica muy medidos, el soul y hasta algún número que fue puro hardcore, como el que interpretó el batería Russell Simins. De los grooves de baile, al terrorismo sonoro via theremin, pasando por los continuos y desconcertantes cambios de tercio tan propios de su collage rock n' roll, describieron otro concierto de nota, con sólo dos pegas. El sonido pudo estar más definido y el público algo más movido, sobre todo para un sábado por la noche. Claro que así pasa cuando haces sold-out en el frío norte, la gente se aprieta y menos hueco queda para bailar. No hay más que ver que le costó dios y ayuda al pobre Jon Spencer convencer a los primeros valientes para terminar el concierto con invasión de escenario, mientras él desaparecía por detrás de la sala culminando esta vez sí, como una fiesta.