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Crónica: Japandroids - Madrid (12/10/2012)

12/10/2012, Madrid
8.2
Brian King, David Prowse
8
El Sol, casi lleno
Precio: 18/20 €
http://feiticeira.org/

The Boys Are Leavin' Town

Adrenaline Nightshift

Fire's Highway

Rockers East Vancouver

Heart Sweats

To Hell With Good Intentions (versión de Mclusky)

Younger Us

The Night of Wine and Roses

Evil's Sway

The House That Heaven Built

Wet Hair

Sovereignty

Crazy/Forever

Continuous Thunder

Young Hearts Sparks Fire

For the Love of Ivy (versión de The Gun Club)

Por fin pudimos ver el pasado Viernes en sala al dúo más celebrado del indie rock actual. Tras su paso por Primavera Sound hace dos ediciones y este mismo año, los de Vancouver volvían a España para dos fechas: una en la Apolo de Barcelona y otra en El Sol de Madrid; primera vez que nos visitaban, por tanto, fuera de la Ciudad Condal y, por ello, esperada con mucha expectación, como luego se comprobaría al observar el casi lleno que registró la sala.

Pero antes, ante un aforo que se iba completando, aparecieron los teloneros Be Forest. La música del trío italiano se alejaba bastante de la de sus teloneados, quedándose en un shoegaze totalmente académico que abogaba por todos los clichés y tópicos del género. Aún así, o quizá por eso, resultó un concierto eficaz, aunque algo desubicado, gracias a su capacidad para generar atmósferas y parir sonidos cristalinos. Por cierto que la voz, apagada y aguda, de su cantante nos hizo acordarnos irremediablemente de Cranes.

Toda esta bella fragilidad desapareció cuando subieron a escena la pareja protagonista. Brian King agradeció, en una cháchara que comienza a ser marca definitoria, a todo el mundo que había hecho posible que tocaran allí y al público asistente, y sin más miramientos comenzaron con uno de sus hits, “The Boys Are Leavin' Town”, de su primer (y gran) álbum "Post-Nothing". A pesar de la potencia y la energía que infundieron a las cuerdas y a las baquetas, casi desde un primero momento se hizo patente el cierto descontento del guitarrista, al hacerle frecuentes gestos al técnico para que subiera el volumen. Sonriendo siempre, eso sí.

El repertorio estuvo compuesto por una interpretación íntegra de su nuevo trabajo, "Celebration Rock", que hizo honor a su nombre, de casi todo su debut y algún tema suelto o versión, como “To Hell With Good Intentions” de McLusky. “Adrenaline Nightshift”, la segunda canción de la noche, fue el primer tema nuevo en sonar, y para entonces ya estaba formado un buen pogo en el centro de la sala que se mantuvo casi todo el concierto; dando buena fe de las ganas de muchos de pasarlo bien y darlo todo en un concierto que estaba siendo enérgico gracias a ambas partes de la ecuación. Y es que en una formación tan minimal, el papel de ambas partes es crucial y si ya hemos hablado del arrojo y pericia de King no menos fue el de David Prowse a la percusión.

A pesar de que el ritmo apenas decayó en ningún momento, las cimas claras de éxtasis colectivo las encontramos en sus temas más conocidos, como “Wet Hair”, “Young Hearts Spark Fire”, “The Night of of Wine and Roses” o muy especialmente “The House That Heaven Built”, todo un éxito underground pero a la vez coreable como himno de estadio gracias a sus ya muy reconocibles “oh-oh-ohhhs”. Pero los problemas técnicos llegaron a su culmen durante el último tercio, cuando en “Crazy/Forever” los amplis de la guitarra cayeron y durante algunos minutos Prowse mantuvo la música sólo a la batería mientras King y un técnico se ocupaban el percance.

Una vez arreglado y pedidas las disculpas por el parlanchín frotman, continuaron durante un rato más hasta terminar con su versión de “For the Love of Ivy” de The Gun Club; resultando el conjunto en un concierto notable, imperfecto, y por ello muy humano. Y es que a menudo se echan de menos estas pequeñas dosis de imperfección y humildad en estos días en los que las bandas repiten el mismo concierto de una ciudad a otra sin cambiar nada un ápice.