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Crónica: Cuello - Madrid (16/01/2014)

16/01/2014, Madrid
9.0
José Guerrero, Óscar Mezquita, Ubaldo Fambuena, Nick Perry
9
Wurlitzer Ballroom, Lleno
Precio: 8 euros

En estos tiempos de tener todo al alcance de la mano se crean pequeñas corrientes de opinión que verdaderamente nos sorprenden, hasta siendo uno mismo parte de ella. En el área estrictamente musical también, y casos como el del esperado concierto de Cuello en el Wurlitzer Ballroom de Madrid, es muy bonito ver como esto va sucediendo. Algo así como una pequeña minoría de gente celebrando que el disco de debut de Cuello ha sido sin duda uno de los mejores de todo 2013.

Rollercoaster Kills ejercieron a la perfección su labor de teloneros, como ya ocurriera hace bien poco abriendo para Eric Fuentes en Fotomatón. Su propuesta sigue la estela de bandas a medio camino entre el punk, el post-hardcore, el garage y el noise-rock, algo que quizá suena algo abstracto pero apetecible. Anunciaron que van a dar a luz su primer disco a través de Caleiah (probablemente con algún otro sello que no alcanzamos a recordar), algo que seguramente los seguirá dejando en un lugar que parece que se están ganando a pulso.



Lo de después de Cuello fue una de esas veladas que parecían haber marcado en rojo en el calendario la práctica totalidad de asistentes al concierto. Comenzaron con un par de canciones nuevas, justo después de abrir con "Mi destino se queja" del recopilatorio "El recopilata Vol. 2", que no sirvió para encender los ánimos. Por suerte, en seguida habían aparecido "Estudiándote", "La ecografía de tu morbo" y una "Te veo sin valorarte" que funcionó totalmente como hit de la banda.
Para ese momento el sudor ya se había instalado en la céntrica sala, así como los puños en alto que cantaban las canciones a viva voz. Las ganas de que Cuello dieran un concierto propio (el anterior fue en Villamanuela) eran tan grandes que la locura estalló en seguida con la banda, con un público así de agradecido todo era más fácil.

Quizás el sonido no fue todo lo bueno que Wurlitzer nos suele dar para este tipo de conciertos, pero ante un concierto tan divertido y bien ejecutado sólo nos quedaron ganas de llegar a casa a quitarnos el sudor del cuerpo. Sudor de felicidad.