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Crónica: Blood Red Shoes - Madrid (14/05/2008)

14/05/2008, Madrid
6.5
Laura-Mary Carter y Steven Ansell
7
Recinto, Lleno
Precio: 20 €

Este concierto hay que empezar a contarlo por el que dieron los mismos grupos en Barcelona. The Last 3 Lines jugaban en terreno propio (son catalanes), por lo que tuvieron una acogida muy favorable, a parte de por méritos propios, por supuesto, según he leído en varias crónicas del concierto de allí. Lo de Blood Red Shoes, parece ser que rayó en la tragicomedia. Laura-Mary tuvo problemas con el pinganillo (el de la oreja, se entiende) y el concierto sufrió un tremendo parón, a parte de la pataleta de la chica.

Con ese antecedente, comenzaba el concierto de la Moby. No me voy a meter en setlist, más que nada, por que lo que tocaron ambas bandas fueron sus respectivos únicos discos y voy a contar lo que hubo por allí.

Llegue con mi acompañante prontito para tomarnos unas pintas y cuando andábamos de esa guisa, entraron dos chavalucos tirando a bajitos, que pasaron a toda leche por medio de la sala, encapuchados. Eran los Blood Red Shoes. Estaba todavía con la Guinness y a eso de la diez menos diez, veo que salen ya los The Last 3 Lines a tocar, es decir, diez minutos antes del horario de apertura de puertas y cuarenta minutos antes de la hora en el que habitualmente empiezan los conciertos en la Moby. No habríamos llegado ni cincuenta personas a esa hora, incluyendo a la banda. De esa guisa, pues se notó a los The Last 3 Lines algo fríos. Buen directo pero poco visuales, en especial, a Xavi al que se le notaba apagado por las circunstancias. Sobre todo el peso del grupo recae en escena sobre Sergio (guitarra) y sobre Ruth (bajo), con unos temas muy buenos, pero que se podrían aprovechar mejor si Xavi se mostrara más extrovertido en el escenario. En todo caso, recomendar su disco, You are a deep forest, como uno de los mejores discos nacionales del año. Además y para completar el desbarajuste del horario impuesto por la organización sufrieron el corte de un tema y tuvieron que dejar el escenario a las diez y cuarto.

Tantas prisas para que The Last 3 Lines acabaran de tocar y hubo que esperar un buen rato para que Blood Red Shoes empezaran a hacer lo propio, ante una ya semillena Moby Dick. Se noto la mano de Sinnamon en todos los aspectos. Cara la entrada de 20 euros para una banda tan bisoña, pero espectacular la promoción vista en Madrid del concierto. No hubo sitio donde no apareciese un cartel de grandes dimensiones de los Blood Red Shoes. Y también me llamo la atención, a parte del precio de la entrada, de la promoción de una banda con un sólo disco editado en el mismo año. Parece ser que Blood Red Shoes es una banda con una trayectoria amplia de conciertos en U.K., con un Myspace abarrotado de visitas y de escuchas de sus temas y que el LP en realidad recoge una serie de sencillos lanzados previamente. El concierto estuvo bien, temiendo el antecedente barcelonés, pero pudo estar mucho mejor. La banda es simplemente Laura-Mary a la voz-guitarra y Steven a la voz-batería, es decir, una suerte de White Stripes, con los roles chico-chica cambiados. Steven es el que soporta el peso escénico del grupo, mientras que la muy guapa Laura-Mary, simplemente acompaña. Ya el concierto de por sí resulta lineal por la poca variedad instrumental, a pesar, de que los temas son muy orgánicos y perfectamente traspasables al directo, pero la sala jugo mucho en su contra.

Como he comentado Laura-Mary es de baja talla y Steven sentado en la batería, mucho más bajo. La Moby prácticamente no tiene escenario. El resultado es que cuando me ví medio obligado a irme a media sala, apenas sólo se veía asomar la cabeza a Laura-Mary y a Steven, ni se le intuía. El resultado fue un concierto visualmente muy soso, de un grupo ya visualmente soso de por si. El sonido y las interpretaciones, no decepcionan, pero el estatismo de Laura-Mary y el no poder ver a Steven, hacen que el concierto no pase del aprobado alto, por comparación además con la saca de conciertos vistos este año por Madrid.

No fue el bochorno de Barcelona, pero al menos en Madrid, se pudo ver un concierto a la usanza habitual. Quizás los fans de la banda me lo cuestionen, porque quite la gracia a la parejita, pero para crecer enteros no estaría de más que al menos, en directo, se hicieran acompañar de otros músicos. Ganarían puntos en el plano visual, porque canciones buenas tienen un buen puñado y eso que están empezando.