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Crónica: Bilbao BBK Live - Bilbao (10/07/2014)

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Otro año del Bilbao BBK Live marcado por la incomodidad para acceder al recinto, un aspecto frustrante que sentimos que nunca va a mejorar. Colas y peregrinaciones son el precio a pagar por disfrutar de un recinto de lujo para un festival. Y con el cacareado sold-out de este año, las molestias no iban a ser menos. De todos modos, el gentío el jueves no se notó tanto y lo mejor del cartel se agolpaba a primeras y últimas horas, así que hicimos lo posible por estar ahí para ver a los post-hardcoretas galeses Future of the Left. Agresivos y a la vez jocosos, dieron juego y espectáculo pero un escenario grande no les benefició y su sonido, en exceso atronador para la modesta multitud congregada, tampoco fue lo más adecuado.

Sí que salieron triunfantes, dentro de su tono seco y post-punk, los Parquet Courts. El último hype del rock ruidoso estuvo a la altura y sus miembros se dispusieron muy juntos en el escenario, como si estuvieran en una sala. Esto les permitió reflejar esa tensión eléctrica que acentuaron en directo, tanto desgranando los temas de "Sunbathing Animal" como recurriendo a pequeños hits del excelso "Light Up Gold" como "Stoned and Starving" o "Borrowed Time" y sonando con ecos de Pavement, Wire o Television, según la canción.

Sin duda llamados a ser la nueva gran banda de indie-rock, si la maquinaria discográfica no los convierte en una suerte de nuevos Strokes. ¿Concierto del festival? Eso creo.

A continuación Allen Stone triunfó en la carpa con su mucho más amable mezcla de soul y aires reggae (versión de Bob Marley incluida). El hippismo que desprende el cantante y su banda fueron catalizadores de uno de esos conciertos en los que el público se vuelca, creando una comunión especial. No hace nada especialmente nuevo ni sus canciones son demasiado certeras, pero es una agradable experiencia de desconexión en un festival de este tipo.

 

FESTIVALEROS PROFESIONALES

Vetusta Morla llegaban por cuarta vez al Bilbao BBK Live (¿los "Shellac" de este festival?) para presentar su tercer trabajo. Obtuvieron un notable lleno en el escenario 2 en el que sus canciones fueron sumamente coreadas. Sobre todo esos himnos de su debut como "Sálvese Quién Pueda" o "Copenhage", pero también los nuevos como "La Deriva" o "Golpe Maestro". Así que otro triunfo más a sumar para los madrileños, que este verano tendrán unos cuantos, figurando como lo hacen en casi cada cartel de festival existente.

Otros muy festivaleros son Franz Ferdinand. Los de Glasgow están muy acostumbrados a España y nosotros a su show y canciones que nos conocemos al dedillo. Siguen siendo una banda que despunta por derecho en esta faceta del pop-rock bailable, pero el paso de los años no hace más que acusar un desgaste para un cuarteto que claramente echó el resto en su debut. El resultado es un concierto monótono, con puntos álgidos que tampoco consiguen serlo demasiado. Fueron una fiesta que no termina de despegar, rock que no acaba de impactar y baile que no se contagia todo lo que debería, ni siquiera con las consabidas "This Fire", "Michael" o claro, "Take Me Out".

 

LA IMPORTANCIA DE LOS SOLAPES

Visto el panorama, apostamos por The Last Internationale como alternativa algo más exclusiva a Phoenix. Esta banda angelina, con el batería de Rage Against the Machine en sus filas, practica un rock setentero con aura revolucionaria y chica al frente que quizá se hizo algo redundante a la larga pero supuso un oasis de rock con matices de blues y folk en un prime-time eminentemente popero. Tan sólo quedó lamentar que no solapasen en vez de con los franceses, con los londinenses Crystal Fighters, cuya mezcla de pop, rock, electrónica y folklore sui generis parece más adecuada para unas fiestas de pueblo que para un festival de este calibre. No le veo explicación a que esta pandilla de gente disfrazada de pavo real triunfe muchísimo más por aquí que en su tierra, por mucho origen vasco que tengan.

La espera merecería la pena para ver a unos adalides de la mezcla con mucho más fundamento o al menos sentido del humor. Los barceloneses Za! volaron a los congregados en ese curioso escenario escondido al fondo del recinto, "el bosque", como lo denominaron ellos. Alguno se la voló el solo saltando temerariamente del escenario pero esa es otra historia. Tras la clásica intro en modo "trompetista de Hammelin" acercándose al escenario, comenzaron densos, con varios minutos de música sin atisbo de estribillos pero finalmente llegarían "Calonge Tarrassa", "Gacela Verde", "Súbeme el Monitor" y demás temas desparramados en una marmita de resonancia kraut-rock y muchos abrazos. Nos quedamos con su actuación y sus continuos recuerdos a que después vendrían Los Pilotos y Suicide of Western Culture. Grupos nacionales de tirada pequeña sí, por favor, pero a mejores horas y como alternativas a ciertos conciertos masivos que, aunque parezca increíble, no todo el mundo quiere ver.

 

FOTOS: Last Tour International / Rythm & Photos