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Reseña: Spiritualized - Sweet Heart Sweet Light

http://feiticeira.org/
Sweet Heart Sweet Light
8
8.2



Double Six Records [2012]
Productor: Jason Pierce
Banda: J. Spaceman, T. Edwards, K. Bales, T. Foster, T. Lewis

“Sweet Heart Sweet Light”, séptimo álbum de Jason Pierce como Spiritualized, supone un nuevo trabajo de convalecencia y terapia para su autor. Si ya con el anterior “Songs in A&E” (2008), enfrentaba su recuperación tras una doble neumonía, ahora, unos años después, nos narra sus vicisitudes tras sufrir hepatitis C. Nuevo álbum de reflexión tras verse de nuevo cerca de la muerte, por tanto, pero también de recapitulación antes de entrar en la mediana edad; Mr. Spaceman está a punto de llegar a los cincuenta y hay que seguir buscando razones para seguir dedicándose al rock.

Este nuevo trabajo vuelve a ser un álbum frágil, aunque quizá más polarizado que su predecesor. Puede engañarnos, tras una dulce intro orquestada, el arranque con la mastodóntica y velvetiana “Hey Jane” (se exige visionado de su durísimo videoclip), que no hace más que inducir a equívocos; de hecho ya hacia la mitad del tema el artista para unos minutos en el interludio para coger aliento, como si le faltaran las fuerzas, pero sólo lo justo para noquearnos y volver a empezar hasta llegar a la catarsis: “Hey Jane, where you gonna go?”, que Jason parece más bien preguntarse a sí mismo hasta la saciedad.

Hay que tener las cosas muy claras si colocas un tema así, de los mejores de tu carrera, al principio de tu nuevo disco, y Jason parece tenerlas, aunque a su caótica manera. Así, la felicidad tras la euforia se hace presente en el segundo tema, “Little Girl”, un bonito medio que cargado de góspel característico de la casa o en el perpetuo crescendo de “Get What You Deserve”. Quizá al llegar a la balada “Too Late” nos vayamos dando cuenta de que la esperanza es la respuesta de Jason a los golpes del destino. Sí, “Sweet Heart Sweet Light” es quizá el disco más luminoso de su carrera. Pero vuelve a haber golpe al timón.

Justo en el ecuador, “Headin’ for the Top Now” es otro ensayo de rock caótico, más de ocho minutos de baterías destartaladas, riff repetitivo, loops, coros y la débil voz del inglés de fondo. Y de nuevo, la calma, con otra balada: “Freedom”. ¿Libertad? ¿en la música o en la vida? ‘Yo soy lo que soy’, parece responder en la muy soul “I Am What I Am”, sobre su condición de artista. Se interpone “Mary” con clamor romántico y, otra vez, velvetiano, que le lleva a la conclusión de que “Life Is a Problem” en general.

Y el epílogo es otra pieza maestra, “So Long You Pretty Thing”, otro extenso tema, pero esta vez solemne, melancólico, bellísimo, que rubrica y vuelve a polarizar el conjunto, como decíamos, al situarse finalmente lo mejor al comienzo y al final, sin desmerecer el suculento interior; lo que convierte a este “Sweet Heart Sweet Light” en uno de sus mejores álbumes post “Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space”. O quizá el mejor, dadme unos meses más de escuchas bajo tenue luz blanca.

 


   


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