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Reseña: Kvalvika - Kvalvika

Kvalvika - Kvalvika
Kvalvika
8
7.5



[2017]
Productor: David Karba, Walter Tuzzeo, Jon Badi
Banda: David Karba (Kepa Arakistain, Aimar Lasa

De la cabeza del eibarrés David Carballo nace Kvalvika, una propuesta ambiental que fusiona elementos de la música industrial, el post-rock y la electrónica más cósmica. La presenta con un EP rico en atmósferas, un periplo de 6 cortes hilvanados a raíz de un viaje a Islandia y que incorporan retazos de audio grabado en tal gélido destino.

Sobre este debut planea titilante el espíritu de nombres vitales del cruce entre rock y la electrónica más apacible, como puedan ser Nine Inch Nails, Deftones, Mogwai o Massive Attack. Con estas enseñanzas se plantea un breve viaje boreal marcado por los ritmos secos y el crepitar gélido que da uniformidad a la obra. Así se presenta la droneante "Custodiunt Migramus" en la que ya notamos que los sonidos del EP van a evocar más los terrenos de la ciencia ficción que los glaciares nórdicos. "Flight No. 3" ilustra directamente con sonidos vaporosos y transmisiones, ese despegue hacia un mundo misterioso a la par que esperanzador.

"Road to Kvalvika", el tema más concreto del disco aparece en forma de relectura de Mogwai en clave cristalina, donde el protagonismo lo toma un potente patrón rítmico y unos detalles de guitarra y sintes muy bien arreglados. Sorprende con una cálida línea vocal que será el único punto de fuga en una propuesta orientada a la instrumentalidad. Curiosamente su destino, "Kvalvika" retorna al medio galáctico con sintetizadores reminiscentes de las bandas sonoras de Vangelis, un retrofuturismo que no pasa de moda y que en nuestros tiempos amoldan a su propuesta lo mismo Boards of Canada que Cult of Luna.

El universo que envuelve a Kvalvika es evidente, es el fruto de viajar al norte del globo y mirar al cielo. Y toma forma en un EP de sonidos sugerentes, de sintetizadores que evocan fenómenos naturales y al que le falta mayor agarre para no dejar al oyente a merced únicamente de la deriva ambiental. Para los amantes de los sonidos más contemplativos, sean orgánicos o sintéticos.