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Reseña: Dropkick Murphys - The Singles Collection Vol. 2

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The Singles Collection Vol. 2
7
7.0



Hellcat [2005]
Banda: Barr, Casey, Kelly, Lynch, Orrell, Brennan, Wallace
Nacidos en la escena bostoniana y reivindicando la herencia más cervecera y hooligan del punk-rock, los Dropkick Murphys comenzaron su andadura allá por el año 1995. Su sonido fuertemente enraizado en el oi! y otras disciplinas próximas al punk siempre ha sido diferenciado por su utilización de gaitas irlandesas y mandolina, un origen inmigrante del que se muestran especialmente orgullosos. Tras sus aclamados Live On St. Patrick´s Day y el Blackout de 2003, la banda lanzó el primer volumen de su colección de descartes y versiones, al que sigue este segundo.

El disco se abre con un tema 100% rockero, 21 Guitar Salute, relectura de Andre & The Press que recuerda a AC/DC. Un buen comienzo para un disco que oscila entre el punk de corte muy rockero y el hardcore gamberro. Para ubicarnos, el sonido de la banda tiene en Rancid su afinidad actual más próxima y no en vano suenan a ellos en temas como Vengeance donde recrean en ambientes soleados próximos a Jamaica un tema de Shane McGowan con ayuda de Lars Frederiksen. A todo esto, la banda edita sus discos en Hellcat, sello de Tim Armstrong así que todo queda en casa.

La banda también homenajea a este disco a iconos de la cultura rock no sólo ligados al punk-rock. Es el caso de It´s A Long Way To The Top, versión de los clásicos AC/DC, puro hard-rock conducido por los riffs y donde afloran las gaitas en un divertido duelo con la guitarra. No es novedad ya que la original también llevaba gaita. En eso también fueron pioneros los australianos. Otros de los tributados son los oscuros y adrenalínicos Misfits en Halloween y Motörhead, de cuyo Rock and Roll hacen una salvaje relectura aquí.

El origen obrero de la banda también queda reflejada en este disco de versiones lleno de himnos de clase obrera. Buenos ejemplos con Fortunate Son, punk macarra de raíz, versión de John C. Fogarty, o Never Again, original de Angelic Upstarts y que suena aquí muy cercana a los Sex Pistols, hablando de la guerra de clases, pero diciendo no a la guerra entre naciones y con niños haciendo coros. Grandes temas de esta categoría son las pegadizas We Got The Power, reivindicando el poder para las masas con melodía y épica gamberra al estilo Rancid y Working de Cock Sparrer, himno de punk grasiento con una gran melodía hard-rock.

Hay también temas ligados a su ciudad, Boston, como On The Attack que muestra la influencia que la escena de la ciudad tiene en ellos o el instrumental The Nutrocker, versión de Jim Fowley convertida en símbolo del equipo de Hockey local. También adaptan a su filosofía la acelerada Alcohol de Gang Green que hace apología de una forma de vida que obviamente incluye los excesos etílicos o Victory, de Michael J.Shea donde la gaita es la protagonista para dar rienda suelta a su orgullo irlandés y a la fiesta.

Y por supuesto homenaje a bandas vitales para la fundación del movimiento punk y hardcore como Stuff Little Fingers (Nobody´s Hero), F.U. (Warlords), Sham 69 (Hey Little Rich Boy), Iron Cross (You´re a Rebel), Cock Sparrer (Watch Your Back) o The Business (Informer). Con estos últimos tocan colaboran en Mob Mentality, uno de los temas más grandes, reivindicando el orgullo obrero con todo el espíritu del 77. Esto lo complementan con algunos temas propios muy locos como el hardcore troglodita de Soundtrack To A Killing Spree o Pipebomb On Landsdowne donde blasfeman más que cantar, entre pitidos de censura. Una excentricidad que según ellos se deriva de encerrarse más tiempo del deseable en un estudio.

En fin, un disco repleto versiones que nunca haría una banda que tuviese el punk como un simple estilo musical y no como forma de vida. Demuestran que tienen las botas bien puestas en el suelo que pisan. Un documento que los fans de la banda no pueden perderse y una buena oportunidad para acercarse a la banda.