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Reseña: Columpio Asesino, El - La Gallina

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La Gallina
8
8.1



Astro / PIAS [2008]
Productor: A. Arizaleta, R. Arizaleta, Iñaki De Lucas
Banda: A. Arizaleta, R. Arizaleta, Markos Tantos, Xabier Ibero, Iñigo Solá
Ecos del lejano oeste, del tecnopop ochentero, del post-punk, de la nueva ola, del indie-rock más psicodélico... El Columpio Asesino ya nos han regalado en dos discos llamados a figurar entre lo más granado del indie nacional unas señas de identidad muy claras. Personalidad muy marcada la del grupo de los navarros hermanos Arizaleta que sin embargo no impide que buceen en sus propias entrañas sorprendiendo una vez más. Es lo que sucede en "La Gallina".

Como un viaje debe entenderse un disco que comienza tímido con "Cenizas", una oscura sobriedad a base de delicadas percusiones, rota por los sintetizadores, una monotonía rasgada finalmente por la primera incursión de la dulce voz femenina. La oscuridad continúa solemne en "El Destacamento", un medio tiempo cálido, de ambiente folk, donde ralentizan su propuesta habitual para hacer si cabe más hincapié en la psicodelia de guitarras y máquinas. ECA han cambiado su ruido palpitante por otro más penetrante, un veneno de efecto más lento.

La transición hacia un punto más dinámico y mundano se da con "La Marca en nuestra frente es la de Caín", cuyas frases se graban a fuego no en nuestra frente, sino más adentro. En la onda de los Primal Scream más geniales, atravesando túneles de sonido. "Moscas" recoge un concepto más simple y pop, donde la instrumentación pone el ritmo casi ska a unas letras descreídas con el estado del mundo y la solidaridad. El vinculo con "Screamadelica" sigue ahí en sus recodos instrumentales que tientan al chill-out.

Otra de sus influencias vitales son los Pixies, cuya huella se notó tanto en su sonido como en su irreverencia desde el primer día. Por mucho que la banda huya aquí de la inmediatez, se nota tanto en la cabalgante melodía de "Yo Soy tu Hombre", como en la volátil "Mexico", guitarrero himno que tampoco olvida la cacharrería electrónica.
Una trompeta como espejismo da paso a la experimentación ochentera de "Aleluya", hipnótica en su simpleza. No mucho más complejos son los saturados teclados de "Dolores Tres Pinos" que consiguen que el tecnopop se convierta en dogma de fe hasta provocar el escalofrío gracias a la voz de Cristina Martinez a la vez que resuenan ecos de Jesus & Mary Chain. Catarsis.

Los mismos sintes brutos sirven para protagonizar el número dance que es "Un Arpón de Grillos", que deja todo a punto para el bajón-despedida de "No tienes que decirme nada" que sin embargo coge carrerilla por medio de una desbocada guitarra del oeste que se funde en una espiral épica con una base donde lo orgánico y sintético se difumina, símbolo de esa mezcla cuasiperfecta que ha logrado la banda.

Lo cierto que es que con tan sólo dos discos El Columpio Asesino se ha forjado una identidad tan fuerte y totalmente ajena a cualquier escena que ya puede permitirse el lujo de autoreferenciarse en este tercer disco, especialmente en el apartado lírico. Moscas, dientes, perros, religión... lugares comunes en su lírica. Con "La Gallina", El Columpio Asesino afianza un universo a medio camino de su psicodélico debut y su rabioso "De Mi Sangre a tus Cuchillas". Y siguen contando con toda mi atención.