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Crónica: Toundra - Madrid (28/01/2015)

28/01/2015, Madrid
8.8
Macón, Álex, Esteban y Alberto (Jaime de Adrift, Javi Cosmea de Cathaxia, etc)
8
Joy Eslava, Casi lleno
Precio: 15 euros

Strelka
Ara Caeli
Qarqom
Zanzíbar
Viesca
Réquiem
Oro rojo
Cielo negro
Espirita
Bizancio

BIS
Magreb
Kitsune

Los pajaritos cantan y las nubes atronadoras de Toundra se levantan. Justo como comienza “IV”, el último trabajo discográfico de la banda madrileña, amanecía su primer concierto de este año en la Joy Eslava. Así que la formación enseguida se lanzó a “Strelka” en una progresividad desbordante que terminó entrelazándose a la perfección con “Ara Caeli”.  El mismo juego utilizaron después entremezclando la reciente “Qarqom” y una siempre trepidante “Zanzíbar”. Pero durante todo ello pasaron muchas cosas, que seguramente se repitieron a lo largo y ancho del concierto.

La principal novedad de la formación fue claramente su nuevo guitarrista Macón, ya metido de lleno en labores de ensayo y composición, demostró que la manera en que ha encajado con sus otros tres compañeros (amigos desde hace tiempo, por otro lado) ha sido perfecta. Es cierto que se sus guitarras aparecen más cómodas en los temas que el mismo ha compuesto, pero por otro lado en lugar de simplemente plagiar las guitarras que en su día compuso Víctor (anterior guitarrista) les ha conseguido dar un toque personal que nos hace claramente diferenciar que los Toundra con Macón, los de 2015, son otros Toundra (para bien o para mal).



Si proseguimos con el repertorio llegamos de lleno a uno de los momentos mágicos de la noche, el de los pequeños detalles. Quizás si Toundra ha llegado donde ha llegado solamente por la calidad de sus temas o por sus directos cargados de fuerza, pero quizás  me inclino más a pensar que son los pequeños detalles los que siempre terminan aupando a la banda a un nivel superior: en estudio y en directo. En este último caso lo volvieron a hacer con una bárbara unión de “Viesca” y “Réquiem”, la primera con Esteban y Macón portando guitarras acústicas junto a una cantidad grande de músicos extras: percusionistas (Jaime de Adrift incluido), sección de vientos y sección de  cuerda.  Posteriormente, contando con similar formación, una “Réquiem” que se ha convertido curiosamente en uno de los temas más queridos por sus seguidores abrió las bocas de los presentes.

Si antes hablábamos de Macón y su incursión en la banda, ahora toca comentar como los tres miembros más antiguos de la banda mantuvieron su habitual fiabilidad y complicidad. La batería de Álex sigue siendo un seguro de vida, da igual que la cosa vaya de aporrear con velocidad como de mantener el tempo con firmeza. Igual pasa con el bajo de Alberto, siempre sujetando el sonido de la banda, todavía más notable en una espectacular versión de “Oro Rojo” (de nuevo con percusión). Lo de Esteban en la otra guitarra puede sonar a más de lo mismo, con su habitual sonrisa, simpatía y honestidad se metió a todos en el bolsillo, pero sin duda que le vimos con una seguridad escénica todavía mayor con los años.



El resto del set normal vino más como recordatorio a “III”, con “Cielo Negro (Black Sky)” y “Espírita” dando cierto contrapunto macarra ante el habitual cierre de una “Bizancio” con cello y guitarra acústica (por Javi Cosmea de Cathexia) que no deja de sorprendernos por esa montaña rusa de sensaciones que proyecta.  El bis lo abrió “Magreb” a la perfección (el gran pero del concierto fue quizás esa escasez de temas de “II” y que no hubiera ni un mísero recordatorio a su debut), demostrando que aunque el sonido de la banda ha madurado los temas viejos siguen estando de la mejor actualidad, pero hay que reconocer que el cierre con “Kitsune” consiguió atraer la atención con facilidad. De hecho seguramente ese es otro de los secretos de su éxito, que con cada nuevo paso que han dado han sabido conseguir ganar nuevos adeptos. Y eso está al alcance de pocos. Hoy (día 29 de enero) otra dosis de Toundra en Joy Eslava, y con repertorio distinto.