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Crónica: Primavera Sound Touring Party - Madrid (30/11/2013)

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Finalizaba tras dos semanas en carretera la primera edición del PS Touring Party, y lo hacía en Madrid con actuaciones a lo largo de todo el día en tres ubicaciones diferentes, que a diferencia de cómo ocurría en el Primavera Club, no se solapaban en ningún momento. El tramo vespertino era el de más interés a priori, con bandas de rock en sus más diversas formas, y allí nos dirigimos para dar cuenta de cómo iba funcionar el experimento itinerante de la marca Primavera Sound.

Otras obligaciones laborales y un adelanto en los horarios de última hora me impidieron llegar a presenciar la primera actuación de la tarde en La Riviera. Una pena porque los portugueses Paus me dejaron buen sabor de boca en la última edición del Primavera Sound, y me apetecía ver cómo se defendían en sala, sin duda un contexto más propicio para su propuesta musical. Al menos no nos perdimos ni un minuto de lo ofrecido por el artista catalán Refree, el cual presentaba su nuevo álbum “Nova Creu Alta”, y que acompañado por una banda más que solvente ofreció una actuación notable. Emocionado por la cantidad de público, que al parecer fue en Madrid claramente superior en número al del resto de paradas del evento, el en su día miembro de los elementales Corn Flakes guió canciones como “La Festa”, “Orgia”, “Els Nostres Pares” o “Quan Els Arbres Ballen” hacia el triunfo, frente a un público como el madrileño que no parecía muy cercano a su obra. Con unas canciones que podrían ser una especie de pseudonanas, a la vez que servirían de banda sonora para sueños y pesadillas varias, Refree conjuga elementos de la música puramente setentera, con el indie rock más ruidoso, a la vez que alardea de saber elaborar buenas composiciones pop. Si ya conocíamos sus labores como productor, y su pasado musical hardcore, parece un buen momento para acercarse hacía su polifacética faceta musical actual.

Llegaba el plato fuerte de la velada para un servidor con la llegada de Lee Ranaldo al escenario de La Riviera, y lo hacía junto a la que es su nueva banda de acompañamiento, The Dust. Retrocediendo unos 15 años en influencias musicales respecto de su anterior “Between The Times & The Tides”, las nuevas canciones del virtuoso ex guitarrista de Sonic Youth beben más de los 70´ que de los R.E.M de principios de los 90´, y eso puede hacerles perder inmediatez pero les inyecta una dosis de elegancia y saber estar que en directo se multiplica para el disfrute de sus seguidores. Minutajes ya de por sí largos que en vivo se extienden dejándose gustar, las hasta seis guitarras utilizadas por el bueno de Lee disfrutan de lo lindo echando humo al son de su pirómano favorito. La genial “Lecce, Leaving” fue junto a la elegancia reconvertida en tormenta que nos trajo “Key/Hole”, el mejor momento en la hora y algo de actuación del neoyorquino. “Angles”, como recuerdo de su anterior Lp, puso la guinda a una actuación que, no por estar a millas de distancia en cuanto a sugerencia de lo que podía ofrecer su banda madre, decepcionó lo más mínimo a todo aquel que sepa de que va Ranaldo en su aventura en solitario.

Finalmente era el turno del principal reclamo del cartel para la gran mayoría del público. Standstill semipresentaron su espectáculo Cénit, y menos mal, pues de no ser por la inclusión de algunos de sus temas antiguos (de los discos en castellano, por supuesto) su escasa hora sobre las tablas se habría convertido en algo monótono, y porque no decirlo, ligeramente aburrido. Y eso que las canciones de su nuevo disco ganan claramente en directo... Sin embargo algo falla en el global de la obra, siendo, mucho me temo, la excesiva presencia espiritual que se impone cada vez más al elemento físico, la culpable de la falta de gancho en estos nuevos temas. Standstill siempre han sido una banda valiente, logrando gracias a ello uno de los procesos evolutivos más interesantes del indie nacional, pero una cosa es eso, y otra muy distinta es renegar en vivo del potencial de un pasado tan glorioso como “Standstill”, “Vivalaguerra” o “Adelante Bonaparte” (la etapa hardcore ni la cuento en este caso). Ellos lo saben, y al menos para esta ocasión supieron utilizarlo para equilibrar un concierto que de haberse formado solo por canciones de “Dentro de la Luz”, se hubiese perdido entre tanto rayo laser. 

Hay que aplaudir en cualquier caso la necesidad de los catalanes por ofrecer siempre algo nuevo cada vez que salen de gira, y sin duda la iluminación y las proyecciones que brinda el espectáculo Cenit, agrandan, y mucho, el potencial de canciones como “Que No Acabe el Día”, “Conjuro”, “Adiós Madre”, o “Me Gusta Tanto". Mención especial para las labores de percusión de un grupo cada vez más basado en ellas, así como para el estupendo trabajo de Falkner en los teclados. Acongojante puede llegar a ser en directo “Nunca, Nunca, Nunca”, posiblemente de los temas más interesantes del Lp gracias a lo extremo de su propuesta, y una de las mejores en la noche de ayer junto a, como no, “Adelante Bonaparte”, “Feliz en Tu Día”, "¿Por Qué Me Llamas a Estas Horas?” y “La Mirada de los Mil Metros”. Y es que no voy a negar que alguna sonrisilla si se me escapaba al ver lo que estas canciones transmitían al público, frente al ensimismamiento luminoso que prevaleció con el resto. Las cosas como son.