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Crónica: Primavera Club - Madrid (13/12/2008)

13/12/2008, Madrid
6.7
7
Joy Eslava, Lleno
Precio: 40 € / 80 € abono

La última de las noches de Primavera Club en Madrid llevaba como nombres propios mayúsculos el de tres artistas bastante intimistas: primero el del omnipresente Mark Lanegan junto a la lineal Isobel Campbell para terminar con el tercero en discordia, Howe Gelb de Giant Sand.

Pero curiosamente, antes que los nombres propios aparecieran, salió a relucir el factor sorpresa tan propio del Primavera Sound. Vale, a The Dodos ya se los conocía bastante a nivel indie (mucho más que por ejemplo a Mika Miko...), pero sorprendieron a propios y extraños con una propuesta la mar de agitada y pasional. La guitarra sureña y voz de aire country de Meric Long marcaba el hilo conductor de una actuación adornada con la percusión de Logan Kroeber a la batería y un agregado al xilófono y cachivaches varios.

Como no pudimos comprobar, muy a nuestro pesar, cómo se las gastaban Deerhoff, Woven Hand y The Thermals en otras salas, sólo nos atrevemos a decir que fueron los mejores de la noche en la Joy.

Por descontado, la actuación de Mark Lanegan y de Isobel Campbell iba a ser una actuación estática y calmada, al menos sabíamos de sobra que por parte de Mark sería así. Lo que no sabíamos es que la ex-líder de Belle & Sebastian no iba a mejorar en absoluto la sensación de aburrimiento y monotonía que da en disco, dejando al impasible Lanegan adueñarse del lánguido concierto. Un concierto en líneas generales muy predecible y lineal, que apenas levantaba cabeza con los temas más arriesgados y mucho más gracias al par de temas de Lanegan en solitario.

Unos habituales como Giant Sand tampoco es que tuvieran su mejor noche, empeorado por un deplorable sonido durante medio concierto. Howe Gelb estuvo voluntarioso y divertido, pero a pesar de que el listón de Lanegan y Campbell era muy bajo, sufrió de lo lindo para terminar de sacar adelante su pop/rock de aires fronterizos (fronterizos con E.E.U.U. claro).

Al final, y a pesar de que la mitad de la sala ya iba camino de El Sol (Woven Hand) y Nasti (Deerhoff) sacaron lo mejor del repertorio justo cuando el sonido daba un respiro.

En definitiva, Primavera Club por fin en Madrid (con actuaciones buenas, malas y regulares) con éxito de público. ¡Que sea la primera de muchos años!