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Crónica: Pixies - Madrid (08/11/2013)

08/11/2013, Madrid
8.3
Black Francis, Joe Santiago, David Lovering, Kim Shattuck
8
La Riviera, Lleno
Precio: 35 €
http://feiticeira.org/

SETLIST

Big New Prinz (versión de The Fall)

Dead

Ed Is Dead

I'm Amazed

Broken Face

Indie Cindy

Brick Is Red

Break My Body

Monkey Gone to Heaven

Another Toe in the Ocean

Silver Snail (versión de Frank Black)

The Sad Punk

Ana

Wave of Mutilation (UK Surf)

In Heaven (Lady in the Radiator) (versión de Peter Ivers y David Lynch)

Andro Queen

Motorway to Roswell

Winterlong (versión de Neil Young)

Blown Away

Where Is My Mind?

Bagboy

River Euphrates

What Goes Boom

Blue Eyed Hexe

Greens and Blues

Debaser

Tame

Rock Music

 

Wave of Mutilation

Isla de Encanta

Crackity Jones

Something Against You

Vamos

En el segundo concierto, y segundo sold-out, consecutivo de Pixies en Madrid certificamos que nos encontramos ante una banda viva, orgullosa de su pasado, sí, pero también ilusionada con su presente a pesar de las críticas, exacerbadas a mi parecer. Siete nuevas composiciones tocaron esa noche, algunas totalmente inéditas, que tuvieron que colocar, a veces con más fortuna y otras con menos, entre su extensa retahíla de hits y varios temas más oscuros y versiones. Un setlist extraño, caprichoso, podrán decir algunos, pero también valiente y coherente con un grupo con nuevo material que presentar.

Ya el comienzo cogería desprevenido a más de uno con la versión de “Big New Prinz” de The Fall que están tocando en muchas fechas. Este homenaje a Mark E. Smith, una de las más evidentes referencias para Black Francis, sirvió de declaración de intenciones y para valorar el sonido de La Riviera, extrañamente nítido y potente para lo que es habitual en esta sala pero esperable siempre en su caso. Tras este despiste inicial, las hordas pudieron saltar por fin con varios pequeños clásicos seguidos “Dead”, “Es Is Dead”, “I’m Amazed” y, sobre todo, “Broken Face”, que pusieron a todos a saltar y con los que se formaron los primeros, pequeños, pogos.

Con “Indie Cindy” y “Another Toe in the Ocean” llegaron momentos de cierta controversia. Muchos disfrutamos de estas canciones de última hornada, pero algunos sólo querían oír un ‘greatest hits’ y se quejaron, soltando perlitas como ‘muy mala canción’, que se repetirían en varias ocasiones más. No lo entiendo, si abucheas a los Pixies, lo harás en el 99% de conciertos, ¿no?. Francis y los suyos siguieron a los suyo, como hicieron durante todo el concierto, y volvieron al cauce ganador con “Break My Body” y una “Monkey Gone to Heaven” que volvieron a desatar la histeria.

Poco después llegó otro clásico matador, aunque distorsionado, como es “Wave of Mutilation” en su versión surf antes de entrar en el momento más oscuro de la noche, compuesto por versiones como “In Heaven”, “Winterlong”, algún corte nuevo como “Andro Queen” y temas de siempre pero no demasiado conocidos. Un segmento de unas cinco canciones en el que el ritmo se resintió un poco y motivó algunas nuevas quejas y silbidos, que fue roto de repente con “Where Is My Mind?”, con la que encendieron las luces para que media sala pudiera grabar el vídeo de rigor, antes de caer de nuevo en terrenos de lo nuevo con la desconcertante “Bagboy”.

“River Euphrates” fue otro momento de breve euforia antes de que presentaran varios temas nuevos seguidos, desconocidos para muchos, dos de ellos incluso aún inéditos en estudio. Hay que decir que estas canciones sonaron muy bien y fluidas, e incluso las llegamos a tomar por desconocidas caras B de su época gloriosa. Tras ellas, un corto tramo de traca con “Debaser”, “Tame” y “Rock Music”, falsa despedida, los minutos de espera de rigor y vuelta para el bis, que suponemos para muchos fue lo mejor de la noche.

Y es que aunque tocaron de nuevo “Wave of Mutilation”, ya en su versión original (nueva muestra de que no hay que esperar lo evidente en sus conciertos), la concatenación de temas tan salvajes como “Isla de Encanta” (toda La Riviera extasiada), “Crackity Jones” y “Something Against You”, enlazando con el apoteósico final de “Vamos”, recompensó a los que aprobamos a estos remozados Pixies (Kim Shattung cumplió con su cometido, la más dinámica del conjunto) y a los que no estaban convencidos porque no les tocaron un ‘best of’ de principio a fin. Y es que aunque echamos de menos montones de canciones y deben darle un repaso al orden del setlist, no hay duda de que los de Boston han dejado de ser unos dinosaurios que apuestan únicamente por lo seguro. Y esto, en su posición de leyendas, es algo tan arriesgado como excitante.