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Crónica: Micah P. Hinson - Sevilla (21/11/2012)

21/11/2012, Sevilla
8.2
8
Malandar, Lleno (sold-out)
Precio: 13/16 €

Pocas veces se ha visto en la Malandar un lleno tan absoluto como el que consiguió Micah P. Hinson el pasado Miércoles. Sus frecuentes visitas a la ciudad, la tercera, si no me equivoco, en poco más de dos años, no han hecho más que aumentar su fama; a lo que también ha contribuido su lamentada cancelación en Nocturama ’11 debido al consabido accidente de gira que tuvo junto a Tachenko, luego subsanada de alguna manera con su actuación en el South Pop Isla Cristina de ese mismo año.

Esta vez dejaba a los zaragozanos en casa y acudía acompañado de los canadienses Timber Timbre como teloneros primero y como su propia banda de directo bajo el alias de The Junior Arts Collective más tarde. El cuarteto factura una suerte de folk de base blues y ciertos arranques rock que funcionó muy bien en vivo en sus poco más de veinte minutos de actuación sin la estrella de la noche, al conseguir que la intensidad y emoción de su ejecución se viera fielmente plasmada en un sonido que les hizo justicia.

Poco después, subía el protagonista a escena con sus características gafas blancas, tirantes, mordiendo una manzana y bebiendo de un brick. Una vez más, nos quedamos ante la incertidumbre de si lo suyo es persona real o personaje creado; pero este aspecto quedó en un segundo plano cuando comenzó a lanzar sus pequeñas joyas de folk contemporáneo, acompañadas del exquisito sonido que sus acompañantes siguieron creando a las guitarras, violín y percusión y que las enriqueció sobremanera.

La habitual verborrea de Micah, que oscila siempre entre la ironía y contrariedad, no tardó en aparecer; tanto para contar alguna historieta, soltar alguna crítica (al día de Acción de Gracias, que coincidía con la velada), o para presentar sus canciones. Temas como “The Cross That Stole This Heart Away”, “2s and 3s” o “Take Off That Dress For me” sonaron realmente espectrales, llenos de ecos y matices, acordes a la mente y forma de componer de este peculiar y atormentado crooner.

Si bien se mantuvo un tono tenso y misterioso durante la mayor parte del set, hacia el final la banda ya se desató y osciló más claramente hacia el country-rock, acabando en plena distorsión. Antes de marcharse, el artista subió para un pequeño bis ya en solitario con el que toda la pléyade de fans quedó satisfecha y se puso broche final a un concierto la mar de redondo.