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Crónica: Meat Puppets, the - Madrid (20/12/2012)

20/12/2012, Madrid
8.8
8
El Sol, 75% aprox.
Precio: 20 euros

La histórica cita de anoche en la sala El Sol nos traía hasta nuestro país por primera vez en toda su carrera a Meat Puppets, banda referencial para infinidad de grupos de los más dispares géneros y estilos. Y es que la propuesta de los de Phoenix es uno de los mejores ejemplos que se me ocurren de cómo alternar country, hardcore-punk, psicodelia, e incluso power pop, y no morir en el intento. La banda liderada por los hermanos Kirkwood, acompañados de Shandon Sahm en la batería, y por el hijo de Kurt, Elmo, en la segunda guitarra, desplegaron a lo largo de hora y media todo un recital de diversidad y eclecticismo que sin duda demostró la razón de que se les atribuya ser uno de los padres del rock alternativo de los 90´. Entendiendo este como el conglomerado musical nacido precisamente de todo ese cocktail que surge de combinar las mejores raíces norteamericanas con los sonidos urbanos que revolucionaron el panorama a finales de los 70´ y comienzos de los 80´, sin duda Meat Puppets tienen un papel vital en su formación y desarrollo.
 
Antes de ellos tuvimos que presenciar una propuesta como la de Rojo Omega que, pese a derrochar ganas, no terminó de convencernos, sobre todo teniendo en cuenta que su forma de entender el rock parecía ser bastante alejada de los postulados de la banda a la que teloneaban. El punk urbano de carácter rockandrolero que desplegaron recibió los tímidos aplausos de un público que supo apreciar el entusiasmo de estos cuatro jóvenes, pero que seguramente no encajaban en cuanto a contenido con lo que se nos iba a venir encima poco después.

Poco después aparecían Meat Puppets decididos a arrasar desde el minuto uno, y tirando en el primer tramo de esas piezas rápidas de cariz más hardcore que contenían sus dos primeros y homónimos discos, lo lograron de forma sobrada, consiguiendo desde el comienzo el movimiento de un público por lo general entregado sin concesiones. Y es que quitando algún despistado o despistada, que parecían estar allí solo por ver la interpretación de los temas que Nirvana elevó a clásicos versionándolos en su mítico Unplugged, por lo general la sala se llenó de público fiel a una banda que no paró de demostrar que es mucho más que esas tres canciones. Y eso que las mencionadas “Lake On Fire”, “Plateau”, y “Oh Me”, sonaron, y además tan bien o mejor en manos de sus verdaderos creadores, y en su versión eléctrica, que en el modo desenchufado con el que los de Seattle las popularizaron hace ya casi veinte años.
 
Hubo sin embargo otros momentos de gran calado, y tanto en esas peculiares piezas de country alternativo (“I´m a Mindless Idiot”, "Confusion Fog",“Maiden´s Milk”), como en sus momentos más psicodélicos, como con sus tan siempre requeridas versiones (esta vez fue el turno de Beach Boys con “Sloop John B”, y la chachonda “Hey Baby (¿Qué Pasó?)”), fueron consiguiendo dar color a una noche que sin duda estaba contentando a todo el mundo. Estupendas sonaron también la en su día premonitoria de su nuevo sonido, “Up On The Sun”, "Light" representando su álbum "Monsters", o por supuesto el tema con el que terminaban antes de irse a tomar un respiro, “Backwater”, la cual con su adictivo power pop nos hizo corear aquello de “some things will never change they just stand there looking backwards”, ayudando así entre todos a completar la letra de lo que quizás fue lo más parecido a un hit que tuvieron allá por los 90´.

Ya empezaba a hacerse tarde, y pese a que pareciese que por energía, ganas y repertorio (los Kirkwood habrían tocado toda la noche) lo cierto es que había que rematar con los bises, y para ello esta vez optaron por adoptar el espíritu de los Crazy Horse, y plantarnos en toda la cara una poderosa jam de esas con las que J.Mascis se empalmaba a mediados de los 80´, y donde el rock de corte más clásico se fundía con todo el indie rock que estaba por venir, así como se dejaba poseer de toda la actitud y la fuerza del punk rock y el hardcore. Tremendo cierre para una noche tan real y auténtica como los protagonistas de la velada, los cuales no dejaron de desprender buenas vibraciones, carisma, y sudor, mucho sudor. Entender al elenco de bandas que van desde Dinosaur Jr hasta Uncle Tupelo, pasando por Pavement o Nirvana entre muchas otras, no sería posible sin el atrevimiento y descaro a la hora de mezclar estilos que en su día tuvieron Meat Puppets, y solo por eso estos perros viejos del underground  bien merecen ser reconocidos para la posteridad del rock hecho desde las entrañas y con el corazón.