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Crónica: Marah - Bilbao (29/02/2008)

29/02/2008, Bilbao
9.0
Dave Bielanko, Serge Bielanko, Christine Smith, Johhny Pisano, Joe Gorelick
9
Kafe Antzokia, Completo
Precio: 20/22 €

Abrieron puntuales y con mucha gente aún haciendo cola los Deadstring Brothers, que apostaban con un rock de raíz en una vena más sureña y country, procedentes de Detroit. Dieron un espectáculo vistoso y festivo, apoyados en voz masculina y femenina. A veces resultó un concierto como muy de club, bastante bueno, sin embargo. Dave Bielanko decía preguntado por ellos, «No los conozco. Espero que no sean mejores que nosotros. Sino, vaya mierda». No debió preocuparse, de alguna forma aunque compartan una visión tradicionalista del rock, sus propuestas no se solapan para nada.

Pronto llegó el momento de que salieran Marah a escena. La sala se había puesto imposible durante la actuación de Deadstring Brothers y alguno ya estaba empezando a acordarse del promotor de turno. Al final, para que un concierto salga bien tiene que haber un buen lleno, pero holgado, que la gente pueda moverse, saltar, aplaudir, etc. con comodidad y sudar sí, pero a ser posible un poco menos que la propia banda. Afortunadamente con el movimiento entre conciertos parece que la cosa mejoró minimamente y el público se distribuyó mejor.

Entonces sonaba la sintonía de Rocky y salía la banda, con Dave Bielanko enfundado en una parka y con su habitual gorra con una calavera que lo hacen parecer más un maltratado dibujo animado que una estrella del rock. Con su imagen vagabundesca, se hacía difícil creer a pies juntillas la noticia de que había dejado el alcohol. En todo caso si es así, demostrado queda que no lo necesita para ser un torbellino escénico. Su contrapunto, mucho más centrado y en su sitio, su hermano mayor Serge, con camisa y chaleco oscuros, convertido ahora en un gentleman del rock n roll. Un buen equilibrio, sin duda.

La cosa arrancó con la palpitante "Coughing Up Blood" que no sonó del todo bien pero la cosa fue mejorando con el despliegue de carisma a la armónica de Serge en "East" y alcanzó el primer momento épico de la noche en "Angels on a Passing Train", con su exuberante instrumentación de guitarra y piano. Primera demostración de que los nuevos temas funcionan a la perfección tanto en disco como en directo, mal que a algunos viejos fans resabidillos les pese, resonando muchas veces ecos del mejor Springsteen.

Días antes de su paso por nuestro país surgió la noticia de la disolución de Marah tal y como vino en la pasada gira triunfante. Sabido es que los hermanos Bielanko son a la vez todos los órganos vitales de la banda, pero nadie quiere que le cambien lo que francamente, arrasa tal y como está. Además, la alineación perdía un miembro, quedando así posibilidades de que el sonido no cobrase tanto cuerpo. Demostrado quedó también que los hermanos saben lo que se hacen y si bien es cierto que por ejemplo el nuevo bajista no se entregó una milésima parte que ellos (tal vez también por no atreverse a quitarles protagonismo), tanto él como el batería cumplieron a la perfección.

Estaba claro que la banda iba a centrar su setlist en "Angels of Destruction!" pero no les duele hacer repasos a su pasado como los tremendos "Round Eye Blues" o "Point Breze" de Kids in Philly. Rock, blues, folk y country que la banda lleva sabiendo hacer desde sus comienzos y cuyo toque no ha perdido. Y lo que es más, han ganado seguridad y melodías en los temas lentos como el de "Can't Take It With You", entre la belleza y la turbulencia. Sin duda uno de los momentos que marcó un hito en el concierto fue la hispanidad de "Santos de Madera", con su adictivo piano y sus ideales coros para hacer el gamberro en un concierto de rock. Si a este subidón le superpones la exquisita sobriedad de "Songbirdz" interpretada por la quebradiza voz de Serge, obtendrás un momento "vello de punta" de libro.

Entre todo esto, destacamos a una banda (centrémonos en los hermanos) entregada, contenta, que interactúa con el público a más no poder, con Dave sin parar de moverse y con la chaqueta rebosando sudor (o no llevaba nada debajo o su capacidad de aguante al calor es sobrehumano) y Serge imitando por momentos la pose del propio Springsteen, creando duelos de guitarra o de harmónica y guitarra, o de maracas y guitarra... bajando las escaleras, tocando por los suelos, etc. Y cuando uno piensa que el desbocado es el hermano menor, el mayor pilla la harmónica y se abre pasillo en la marea humana en un festivo momento entre coros y palmas.

Lo cierto es que, pese al lleno del Kafe Antzokia, dio la sensación de que por cada fan convencido de Marah había 5 o 10 que estaban allí por el boca a boca (no voy a esconder que yo era uno de ellos, aunque fuera con la lección aprendida) y la leyenda que se han ido forjando, especialmente en el País Vasco tras ser la sorpresa del Azkena de hace unos años y después regresar triunfantes por el cafe-teatro. Y es que casi parecían cuajar más las canciones nuevas que las antiguas. Lo cierto es que "Angels of Destruction" o "Wilderness" no son para menos y a veces uno creía estar en un gran estadio viéndolos, en vez de en una sala y que el escenario se expandía para ellos.

Salieron un par de veces del escenario, la primera parecía totalmente programada y tras la que cayeron dos temas de su aclamado "If You Didn't laugh, You'd Cry" como son "Sooner or Later" y "The Closer", que finalizó por todo lo alto una fiesta rockera bien equilibrada entre la caña y los momentos románticos, manteniendo siempre alto el nivel. En la segunda tampoco se hicieron de rogar demasiado para poner el punto final con una versión del "New York, New York", que no dejó de ser un recurso fácil pero muy bien ejecutado.

Como la banda dijo en varias ocasiones, son afortunados de tocar en Bilbao y nosotros (en Bilbao, en Madrid, en Barcelona, en Santoña, en Alicante, en Valencia, en Mallorca, en Zaragoza... buff) de tenerlos a ellos. Porque Marah tienen el triple de calidad y el empaque de muchos que sólo se dignan a ofrecer un par de conciertos en salas grandes y si siguen así, tal vez a la próxima les veamos llenando estadios como su ídolo y a la vez seguidor, Springsteen. Mientras sigan con la misma entrega, dará lo mismo el donde y el con quién.