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Crónica: Hill, Nikki - Madrid (25/11/2015)

25/11/2015, Madrid
7.8
Nikki Hill (Matt Hill, Ed Strohsahl, Joe Meyer)
7
Teatro Barceló, Lleno
Precio: 15 euros

En apenas tres años la carismática Nikki Hill se ha ganado una reputación encima de los escenarios españoles que la sitúa a la altura de los mayores talentos de la música negra. Si bien es cierto que las intenciones de Nikki Hill no son precisamente las de revolucionar estilísticamente con sus composiciones, sino más bien las de revivir el r&b de los años 50 y 60 como una más. Pero aún así, consigue implícitamente revolucionarlo cuando se sube encima de un escenario, encajando con los tiempos que corren el rock and roll clásico y las guitarras más afiladas

El carisma de la propia cantante de Charlotte no arroja ninguna duda. Tampoco su talento vocal. Pero creo que especialmente es esa honestidad a flor de piel que demuestra en la manera de ejecutar los temas con la que ha conseguido meterse al público español en el bolsillo en tiempo récord. Su voz excelente ayuda mucho, claro, aniñada a veces y otras rota como una diva de la época. Versátil, vaya, y no es tan difícil encontrar artistas capaces de revisitar algunas de las mejores épocas del rock and roll americano, pero no es tan fácil dar con alguien que dote de un carácter y una fuerza especial al invento.



Si bien en sus trabajos discográficos la figura de Nikki queda encumbrada como la máxima protagonista del artefacto sonoro, relegando la labor de guitarrista de su marido Matt a un segundo plano, aquí la cosa cambia. En directo la labor de Matt Hill roba los focos de Nikki en buena parte de los temas, manteniéndose en todo momento en un papel muy destacado con sus bien afilados riffs y solos. Está claro que en todo momento hablamos de Nikki como una artista de soul, de rock and roll, de r’n’b, de sonidos sixties y de todas esas típicas etiquetas, pero es Matt el que quizás aporta un matiz distinto al sonido de la formación con un aire mucho más rockstar y un estilo que puede recordar más a Keith Richards que a Chuck Berry. Por si fuera poco, el resto de la banda sigue muy bien ese doble juego, con una sección rítmica que mantiene el músculo de Matt y el aire soul de Nikki a partes iguales.

Cuando hablamos del repertorio es dónde quizás Nikki Hill y su banda no llegan a destacar de manera especial, sobre todo cuando son capaces de regalar cuatro versiones excelentemente llevadas a su terreno, complicando así el resto del repertorio: la fiesta eterna del “Keep a Knocking” de Little Richard, la emotiva “Twistin’ the Night Away” de Sam Cooke, el movimiento de caderas producido por el “Sweet Little Rock and Roller” de Chuck Berry y un sensacional cierre con el “If You Want Blood” de AC/DC que resumía a la perfección el concierto. Hubo tiempo de repasar su debut “Here’s Nikki Hill” (“Right on the Brink” y “I’ve Got a Man” fueron sin duda lo más destacado) y su reciente trabajo “Heavy Hearts, Hard Fists”. Pero por mucho que brillasen temas como “Struttin'” y “Oh My”, al final Nikki Hill y su banda son animales de escenario. Y en el Teatro Barceló volvieron a demostrarlo, lo que significa que mientras quieran seguir viviendo en la carretera en Madrid tienen una parada obligatoria. A tenor de las caras de felicidad, ese séquito de acólitos que se han ganado encima de un escenario está deseando volver a sudar con ellos. Supongo que de eso se trata esto de vivir del rock and roll.

Fotos por Eriote

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