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Crónica: Los Coronas - Sevilla (22/02/2013)

22/02/2013, Sevilla
8.5
Fernando Pardo, David Krahe, Loza, Javier Vacas, Yevhen Riechkalov
8
Luxuria (Malandar), casi lleno
Precio: 10/13 €
http://feiticeira.org/

No es demasiado frecuente ver últimamente en Sevilla espectáculos como los que ofrecen Los Coronas sobre el escenario. En tiempos en los que quizá la languidez y la timidez tan propias del indie se imponen en una buena parte de los directos a los que suelo acudir, es de agradecer que una banda curtida en mil batallas y con las cosas tan claras a la hora de divertirse ellos y hacérselo pasar bien al público se pase por aquí

Con su icónica indumentaria simétrica, David y Yehven de negro a los laterales, Javier y Fernando con sus melenas entre medio y Loza a la batería en el centro, todos con sombrero vaquero y escudo en la pechera, subieron los cinco mientras sonaba una melodía a lo spaguetti western que es su “Ecstasy of Gold” particular. Y es que la imaginería del western italiano, pasado por el filtro del sur de la Península para la ocasión según oímos en “Adiós Sancho”, su nuevo trabajo, sigue jugando un papel importante en la música del quinteto, sobre todo desde la incorporación a la trompeta de un hacha como el ucraniano Yehven.

Como decíamos, a Los Coronas se les disfruta sobre todo en directo, cuando podemos comprobar todos los matices de su música más allá del surf y el rock n roll. Así, como bien demanda su toque fronterizo, no tardaron en invocar a Camarón para el regocijo del público sevillano, contando Fernando para la ocasión que ellos fuera de España a menudo son denominados un grupo de ‘flamenco-rock’. Las elocuentes chanzas del líder amenizaron aún más la noche si cabe, consiguiendo un excelente feedback con el público bañado de guasa y chulería.

La ‘actuación’ es inseparable de la música en un concierto de los madrileños. No tardaron Javier Vacas y David Krahe en improvisar su ‘baile’ de saloon a ritmo de surf, a posar como auténticas estrellas del hair metal o a hacer como si dispararan con sus instrumentos; clichés del rock que en su caso quedan perfectamente justificados al estar tan enfocada su música a la diversión. Que no por ello significa que sean un grupo de broma, ni mucho menos. Pudimos comprobar a lo largo de un buen rato lo grandes músicos que son. ¿Que hacen tonterías y se lo pasan bien? Sí, pero no por ello dejan de tomárselo en serio y tocar perfectamente. Lo que debería ser el rock siempre, vaya.

De la Creedence a Kraftwerk, pasando por Triana y Pulp Fiction, Los Coronas son permeables a todo. De guiños concreto a versiones completas, parece que toda música es capaz de ‘coronizarse’ y pasar a formar parte de su repertorio sin problema. Nosotros, el público, no podíamos dejar de movernos y asentir embelesados al reconocer alguna melodía enterrada en nuestro subconsciente mientras contemplábamos hipnotizados cada pequeña sorpresa de estos cinco cowboys cada vez más inclasificables. Las anécdotas son tan numerosas que prefiero no desvelar todas y que cada uno las descubran viéndolos por sí mismo.

El bis se convirtió en casi un segundo set, alargándose la cosa hasta casi las dos horas en total por el constante jaleo del público que les impedía marcharse. Pero finalmente, tras Loza incluso encarar la batería a ritmo de reaggeton, la fiesta terminó con bailecillo hippie y ruegos de que ‘compráramos camisetas para que pudieran ir a EEUU en primera’. Viendo la cola que se formó en el stand, parece que les había funcionado la petición. Eso y que habían sudado la camiseta a conciencia. Muy grandes.