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Crónica: Colomo, Joan - Madrid (22/11/2012)

22/11/2012, Madrid
9.0
Colomo, Xavi, Guillem, Pablo
9
Moby Dick, 1/2
Precio: 9 euros

Es difícil enfrentarse a la crónica de un concierto de Joan Colomo. No sabía ni como arrancarla, comenzando, porque ya desde el principio la cosa se complica en el momento en que usar la palabra concierto se te queda pequeña para denominarlo. Y es que de ningún modo es ese el término adecuado para definir en qué consisten las ¿actuaciones?¿shows?¿espectáculos? de este trovador del S.XXI de, parafraseando al gran Pep, aquella nación de por ahí arriba donde pintan cuadros. Lo de Colomo trasciende la simple interpretación de unas canciones al uso. Uno con él ya debe saber que la improvisación, las bromas, los juegos, los despistes, o las referencias al público, forman parte tan vital en el repertorio como lo pueden ser unas canciones que, aún siendo el verdadero motivo del evento en sí, se fusionan con todo lo demás hasta convertir la hora y pico de actuación en un constante de sonrisas, y si me apuran, de lagrimas. Las que este chalao, en el mejor sentido del término, te termina provocando.

Pero la velada tuvo más, y hay que empezar por hablar de lo que cada vez empieza a ser más una realidad que una promesa. Los teloneros, The Hardtops, son unos de los secretos mejor guardados de la capital del universo, y desprendiendo elegancia con sus trajes dorados repartieron durante más de media hora una tremenda lección del power pop más punkarra que se puede ver por este país a día de hoy. Con un sonido bastante más crujiente y cañero que en la demo que tienen colgada en la red, los chicos de Escri arrasaron con toda una actuación a piñón en la que interpretaron varias de sus nuevas composiciones junto a las ya conocidas “I Need You”, “Critic´s Choice”, o “´62 Impala”. Es igual que se parezcan en algunos temas a The Hellacopters, en otros a Fountains Of Wayne, o en otros a cualquier banda de las que existían anteriormente a que la mayoría de nosotros hubiésemos nacido, lo de The Hardtops funciona, tiene gancho, y si encima llenan de buen humor y empatía sus directos, no quedará más remedio que ir viéndolos crecer sí o sí dentro del panorama del rock madrileño. Lo del chotis, “Madrid, Madrid, Madrid”, que seguía la onda de sano pique Madrid-Barna que durante semanas ha llevado la promoción del concierto, lo resumimos en una palabra. Sublime.

Y llegaba el momento de El Colomo. Tirando para arrancar de algunos de sus clásicos de “Contra Todo Pronóstico” como “La Mort”, o “Un Comino”, nos iban arrancando también las primeras sonrisas gracias el invitado estrella de la noche, un sampler con el que no pararía de bromear soltando chorradas pregrabadas, jugando con delays y demás efectos, o generando auténticos temazos personalizados para los allí presentes, Esteban de Toundra (Representante de la Promotora), o Alfredo de Musicazul (Dj pre y post concierto). 

“El Xiprer”, con su clarificadora explicación del significado fálico del árbol en cuestión, la peculiar crítica política de “El Abismo de Uno Mismo” y “Pirotecnia Barata”, o el enfado contra los gabachos por el robo de su bebida más singular al municipio de Sant Feliu de Guixols, iban pasando entre bromas también con la propia banda, la cual hay que decir, que como siempre era un auténtico all-star de la escena catalana.

También hubo hueco para varios temas de su estupendo “Producto interior bruto Vol.1”, como “Fe en el Acné”, “Las Distancias Cortas”, o “Cada Día Más”, de igual modo que sonó la bonita “Todo es Jodidamente Relativo”, con la que en palabras de Colomo podríamos habernos quedado bailando toda la noche con su rollo Calexico-fronterizo del final. Para el recuerdo quedarán además la demente versión  de Las Grecas, “Te Estoy Amando Locamente”, o como no, la divertida colaboración esporádica en “Magic”, de Antu, conocido de Barcelona de la banda y ahora residente en Madrid, que hizo las labores de traductor simultaneo a la vez que Colomo interpretaba la letra en catalán de la siempre tierna pieza de su “Producto interior bruto Vol.1”.

Y de este modo, con la sonrisa en el rostro de todos los asistentes, concluía una noche (aunque mejor dicho no hacía sino más que empezar, alargándose hasta altas horas de la madrugada por los bares de Malasaña) entre amigos, de las que se recuerdan para siempre, y de las que te dejan perplejo y pensativo reflexionando sobre como una propuesta así de brillante, divertida, y barata, con dos bandazas como estas sobre las tablas,  no cuelga el cartel de no hay billetes en un ciudad de seis millones de personas como Madrid. Expedientes X inexplicables de, como diría Escri de The Hardtops, la Capital del Universo.