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Crónica: Clem Snide - Bilbao (19/04/2013)

19/04/2013, Bilbao
8.0
8
Cúpula (Teatro Campos), 70 personas
Precio: 12/15€

Primera visita que hacíamos a la Sala Cúpula del Teatro Campos. Un recinto para conciertos que ya lleva un tiempo programando pero que por una cosa u otra, cuesta integrar en el circuito habitual de salas o esa sensación da. La verdad es que impone esa fachada de la entrada y el subir en ascensor hasta la sexta planta, da la impresión de que uno acude a algo mucho más glamuroso que un concierto de rock. En cambio la sala en sí no se diferencia tanto de cualquiera, cuenta con barra de bar, su anchura provee de una gran visibilidad y terminó demostrando una buena acústica.

Menos de los 50 asistentes se congregaban por ahí cuando, apenas 15 minutos tras abrir la sala salía Rafael Berrio, un cantautor muy peculiar. De pie y con la eléctrica le dio a un cancionero reposado, en el que prima la palabra y una prosa decadente. Serio, aunque haciendo lúcidos y sarcásticos retratos del artisteo o elegías al vino, la verdad es que en media hora, el cantautor imbuyó el espacio de oscuridad y derrotismo en un clima donde parecían caber desde Leonard Cohen hasta Josele Santiago, aunque lo cierto es que Berrio tiene una carrera de fondo en esto de la música más extensa que este último.

Cuando llegó Clem Snide fue el turno de las sorpresas. Aún dentro del margen que daba conocer muy de pasada la obra del neoyorkino Eef Barzelay, la cosa se adaptó apropiadamente de cara al directo. Su indie-folk fue más indie, en el sentido de libre y caótico por momentos. Tanto en los discursos como en las juguetonas formas de utilizar su voz para poner humor a algunos versos, Barzelay se mostró en directo como un niño grande que disfrutó e hizo disfrutar a alrededor de unas 70 personas en una espaciosa sala que pronto sería invitadas a acercarse más al escenario.

Barzelay se acompañaba de una formación básica pero rotunda. A su guitarra acompañaban un muy diestro batería de Nashville y un teclista. No necesitaron de bajo para desarrollar un setlist dinámico que se intuía muy repartido por la extensa obra de la formación y que apenas hizo un par de paradas en los temas del nuevo disco. Según dijo su obra debería haber estado lista para esta gira pero se ha retrasado, por lo que ni corto ni perezoso vendía unos cartoncitos con código de descarga a la salida.

Para los bises o segunda parte del concierto, el despeinado maestro de ceremonias salió a interpretar tres temas en solitario con su ukelele y otros dos de nuevo con sus compañeros. En definitiva, que si Clem Snide en disco nos parecía tirar un poco más a la bonita contención de Lambchop, en directo se fue hacia el lado más Neutral Milk Hotel, jugando con la vertiente más díscola de ese folk americanista, con pequeñas bromas o guiños como meter en una canción estrofas del "Bittersweet Symphony" de The Verve, un trozo de un bluegrass cristiano, una versión del "Fly Me to the Moon" de Frank Sinatra o una relectura del "Who Loves the Sun" de la Velvet Underground con la energía bailable de Violent Femmes. Así puso punto final Barzelay a su refrescante propuesta de directo, la de un músico que sabe desnudar su alma en el folk y a la vez dar al público lo que quiere.