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Crónica: BIME - Barakaldo (31/10/2014)

31/10/2014, Barakaldo
7.5
7
BEC, 10.200
Precio: 65 bono / 40 día
http://www.feiticeira.org/

SETLIST PLACEBO
B3
For What It's Worth
Loud Like Love
Every You Every Me
Scene of the Crime
A Million Little Pieces
Too Many Friends
Rob the Bank
Meds
Song to Say Goodbye
Exit Wounds
Special K
The Bitter End
Running Up That Hill (A Deal with God)
(Kate Bush cover)
Infra-red

Segunda edición de la feria de industria discográfica BIME y segunda edición del festival 'indoor' nacido al calor de esta iniciativa. De nuevo los pabellones del BEC volvían a retumbar con la música en cuatro escenarios, uno principal, uno secundario, uno para grupos vascos y otro para propuestas más tranquilas, en formato anfiteatro. Y así comenzábamos la jornada con el pop apacible y boscoso de John Berkhout. No había mucha gente por el recinto, pero sí se notaba que este año el público estaba con más antelación. La aparente mayor agilidad tanto en mostradores de pulseras como en controles de acceso (este año mucho mejor resuelta la conexión entre escenarios) quizá tuvieron algo que ver.

Así que estas primeras horas nos sirvieron para ir descubriendo el recinto. Los sonidos de herencia hair-metal pero con look más moderno de Go Go Berlin no nos convencieron. Mejor la pincelada final que vimos del folk-pop ensoñador de SOAKS y la fiesta rockabilly de The Weapons que incluso adaptaron el one-hit-wonder de Chumbawamba a su estilo. Primera lección del BIME y de cualquier festival. No por foráneo ni por tocar en escenario más grande es mejor, de hecho suele darse la regla al contrario.

Sí que teníamos marcados a We Cut Corners en los horarios. Este dúo irlandés venía a sustituir a otro como es Jeff The Brotherhood. Las comparaciones son odiosas, pero en cualquier caso la pareja tuvo sus momentos de electricidad chispeante, aunque la estridente voz de su vocalista/batería lastraba una propuesta en la que también se notaba falta de canciones rotundas. Cuando bajaban las revoluciones no convencían y sí en cambio cuando le daban al indie-rock más guitarrero, recordando levemente a Japandroids.

Imperdible era Imelda May, primera gran baza de la noche que llegó con su banda disfrazada de Halloween para ofrecer un espectáculo tan robusto como repleto de humor. Ese rockabilly soulero se prestaba genial al teatrillo de la noche de los muertos, pero los disfraces no nos distrajeron del buen hacer de los músicos, ni de la presencia de Imelda como voz y frontwoman capaz de enfrentarse a un festival más rockero como el Azkena, pero también uno más heterogéneo como era el caso y a horas tempranas. Con todo, el tono del repertorio se hizo un poco repetitivo hacia el final, con lo cual casi preferimos que la duración no fuera más extensa.

 

 

TENSIÓN ELÉCTRICA

Y sin tregua a por Thurston Moore. Toca comentar ante todo que la cabeza más visible de Sonic Youth llegó arropado por una banda con todas las letras, escudado por su batería de siempre Steve Shelley y miembros con galones ruidosos en formaciones como My Bloody Valentine. Presentó casi por completo su recién editado nuevo disco, lo que significa canciones desconocidas para la mayoría, pese a que se trate del sonido que se espera de él, quizá algo más tortuoso. Estos alargados ejercicios de rock ruidoso con mucho espacio para el drone, parecían amenazar la conexión en un festival. Pero Moore tiene dos cosas fundamentales: tablas y nombre. Con ellas, él hace lo que quiere y no se preocupa de las reacciones. Así, nos atormentó con su guitarra o nos sedujo a ratos con su voz y algún remanso psicodélico, esbozando un concierto perfecto en sus muy peculiares términos. Y se fue tan contento y agradecido.

FOTO: David Durán



Macy Gray no era nuestra apuesta femenina de la siguiente franja, sino una Anna Calvi cuyo nombre tanto suena últimamente. Lo vivido allí se puede perfectamente catalogar como la experiencia más eléctrica del anfiteatro, ya que venía con una banda completa. Su propuesta desafía definiciones entre pop, rock y punk, llena de recovecos de rareza y síntomas de bipolaridad compositiva que son interpretados con los mismos arrebatos de guitarra y teclados en directo. Es intrigante y muy agradecido ver a una cantante y compositora joven con tanta personalidad y convicción. A continuación nos daría tiempo de ver comenzar al encantador Neil Hannon y sus The Divine Comedy impactando con su pop de cámara de tintes tan épicos como irónicos. También de comprobar como el espectáculo festivo y cromático no había cambiado mucho para un proyecto con todo dicho hace demasiado, como son Basement Jaxx. Lo suyo no parecía tener mucho sentido antes de Placebo.

 


BABY, DID YOU FORGET SOUNDCHECK IN BEC?

En cuanto al trío liderado por Brian Molko, pues qué decir. La etiqueta de gran directo les precede y esta vez no le hicieron justicia. El sonido fue cuando menos esquivo, muy cambiante según zonas, lo cual en sí ya es un fracaso. Al lado de la mesa de sonido en concreto, aquello sonaba deslavado y los temas nuevos con que arrancaron no levantaban esa mala sensación. Peor fue casi cuando atacaron, nunca mejor dicho, su hit "Every You, Every Me" en una versión extraña y cansada, muy lejos de su esplendor. La negatividad no dejaba de acumularse según nos íbamos dando cuenta de la deriva del setlist. Estábamos dispuestos a un concierto de presentación de "Loud Like Love", pero repasando: 0 temas de su debut, 1 tema (ya citado) de "Without You, I'm Nothing" y tan sólo la aclamada "Special K" de "Black Market Music".

Sería injusto por otro lado decir que Placebo no contentaron a la mayoría de sus entregados fans, que aplaudían el  nuevo material con fervor. Tienen el beneplácito de sus seguidores, al menos de sus seguidores actuales. Así es normal que los clásicos más celebrados fueran los pertenecientes a "Meds", que además para cuando comenzaron a sonar ya el sonido iba subsanándose. Con "The Bitter End" alcanzaron otro de sus clímax y aprovecharon para el parón previo al regreso con la versión de Kate Bush "Running Up That Hill" y el final con su último gran hit "Infra-Red". Visto en conjunto, nos preguntamos si Placebo siguen siendo aquella banda de rock alternativo que conocimos un día o se han convertido en una especie de relevo de Depeche Mode, porque en general las texturas electrónicas han ganado demasiado peso en directo.


FOTO: Rythm & Photos



La noche seguiría con la encrucijada de rock vs. electropachanga euskaldun de Zea Mays y Gose respectivamente y después la fiesta indetronica de los islandeses FM Belfast previa a la fase electrónica. Pero para esas horas ya estábamos descansando de cara a la siguiente jornada.