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Crónica: Bilbao BBK Live - Bilbao (12/07/2013)

http://feiticeira.org/

SETLIST PiL
This Is Not a Love Song
Reggie Song
Warrior
Flowers of Romance
One Drop
Death Disco
Out of The Woods
Public Image
Rise
Open Up

Por la mañana y dentro de la muy agradecida programación paralela del festival, acudimos a la enésima comparecencia en vivo de El Inquilino Comunista, pilar de nuestro indie-rock que no queremos dejar de ver en directo de vez en cuando y a ellos se les ve encantados de reunirse de modo casual. Precisamente la única pega que podríamos ponerle es eso, que lo hagan de forma tan casual. En cierto modo, los conciertos de El Inquilino van camino de ser la típica pachanga de fútbol entre jubilados, qué duda cabe que entrañable y divertida pero donde casi parece que priman más las cervezas y los pintxos de después. Pues eso, sus canciones no acusan el paso del tiempo, pero podrían ejecutarlas con mayor crudeza y quizá no apelar así tanto a la nostalgia (porque la media de edad del público era ciertamente elevada), aunque tampoco es que a la 1 del mediodía con el sol abrasador (apropiada para el caso su versión del "Metal Man" de The Breeders) y entre gente a la que le quedan por delante horas y horas de conciertos esté la cosa para mucho punk-rock. En todo caso, poder seguir escuchando las melodías y guitarrazos de "Wild Life", "Echocord", "Die Shanta" o "Brains Collapse" será un placer siempre y en cualquier circunstancia. Esta vez fue en formato quinteto, por cierto.

Ya por la tarde nos pusimos pronto en marcha con la intención de evitar las colas para subir y llegar a Spector. Con una estética entre glam y nerd, los ingleses hacen un pop con ramalazo ochentero y algo de coartada artística pero a la vez facilón, como un cruce entre The Killers y The Vaccines con aspiraciones lejanas a Pulp. No eclipsan pero algo descolocan y se les intuye mayor creatividad que a la mayoría de bandas, veremos qué tal evolucionan.

 

GRAY GOES BLACK. PÁNICO EN EL MONTE

Después nos tocaría encontrar el autobús de Red Bull (junto a la entrada aunque no muy bien señalizado) para apostar a lo seguro con Ainara LeGardon. Aunque debimos imaginarlo, fue una pequeña decepción que estuviera sin banda y con un batería distinto al que le acompañaba últimamente (Dani Arrizabalaga, de Eh!) no precisamente porque este sea manco, sino porque en sala la faceta más minimalista todavía, pero al aire libre aquello nos pedía más ruido. Tampoco es que se enfocara a su faceta más intimista y de folk oscuro, sino más bien a la más rockera y tal vez por eso sonaba la cosa algo más desangelada que de costumbre. Sin embargo fue bien acompañada de ruidos de la tormenta que se acercaba y de mano de truenos y relámpagos nos dio paso a seguramente uno de sus ídolos de juventud, que tocaba bien cerca.

No tuvimos que movernos mucho para ver comenzar a Mark Lanegan y que comenzara a llover, primero tomado con risas, después resignación y finalmente hastío. Hubo quien corrió a resguardarse, pero si el músico estadounidense se muestra impertérrito truene o haga sol, nosotros tampoco íbamos a abandonar el escenario. De hecho, llegaba a tener hasta su gracia presenciar un concierto de este adalid de la oscuridad bajo un tormentoso y enfurecido cielo gris. "Gray Goes Black", "The Gravedigger's Song" y "Hit The City" entre otras, consiguieron sonar hasta que alguien salió e indicó a la mesa de sonido que había que cortar. Por lo visto esto fue después de que en el escenario principal The Vaccines tuvieran verdaderos problemas a causa de la lluvia. Terminó la canción en concreto y se lo comunicaron a Lanegan que ni corto ni perezoso se largó sin abandonar su papel de borde sobre el escenario ni hacer siquiera amago de adiós. Quizá dejarle seguir tocando visto el panorama fuera una temeridad, pero para el público con agua hasta en el DNI y ya sin nada que perder, el parón sí que supuso un verdadero jarro de agua fría.

Lo que siguieron fueron momentos entre el cachondeo y la tensión, ¿cuánto duraría aquello? ¿se reanudaría la programación o tocaría cancelar por razones de seguridad? La tormenta se tomó su tiempo mientras la gente se cobijaba en los baños, bajo los árboles, sillas, contenedores, todo valía. Afortunadamente paró, porque el mayor peligro hubiera sido una noticia de cancelación y todo el mundo queriendo evacuar a la vez.

Total que siendo la jornada del viernes ya algo floja, el caprichoso tiempo arruinó de un plumazo lo que se adivinaba como dos de los conciertos más interesantes del día. Fueron ya Klaxons los encargados de retomar la programación con una media hora de retraso sobre su horario previsto y, aunque han pasado los años, vimos como siguen siendo los temas de su debut ("Atlantis to Interzone", "Golden Skans"...) los que sobresalen en su directo. Cosas de esos éxitos tan desmedidos de algunos primeros discos. Hubo tiempo para ir a ver al tejano Gary Clark Jr. propiciar una de esas mezclas de rock & roll con herencias de blues y soul que sonó más que bien y con buen 'groove' en el apropiado escenario de la entrada con su ambiente más recogido.

 

PiL > KOL

Dejaría aún más en ridículo si cabe la ya de antemano cuestionada posición de Kings of Leon como cabezas de cartel. Si los Followill tienen algo para figurar en letras grandes eso son sus numerosos fans. La cuestión es que, tras conciertos tan insípidos como el que ofrecieron en Kobetamendi, su seguimiento debería por lo menos estancarse. Estáticos y un poco al margen de lo que ocurría entre su público, parece que estamos ante el claro caso de banda que de tan rápido ascenso no es capaz de valorar lo que supone tocar ante tanta gente con ganas de escuchar sus canciones. Situación que no supieron aprovechar y sólo se pudo dejar que ciertos hits (en especial "Use Somebody" que cerró el concierto previo a los bises) hicieran su trabajo entre muchos momentos de charleta entre el público. Un concierto muy de inercias que no da sino razones a los detractores.

Pudimos ver comenzar a Johny Borrell & Zazou, gente de Razorlight dedicada a una faceta más folkie que se prometían elegantes y festivos, pero pronto hubo que regresar al principal a ver a PiL. Uno no va a ver a una banda liderada por John Lydon sin algo de miedo en el cuerpo. Lydon fue Lydon, excéntrico, con sus pintas de señora punk y su retorcida voz, pero qué duda cabe que aprecia mucho más esta encarnación musical que a los propios Sex Pistols y se entrega en consecuencia. Y es que seguramente por la sombra de aquellos y la propia personalidad disuasoria de Lydon, PiL es una de las bandas de post-punk más infravaloradas a la par que influyentes y en Bilbao se demostró tanto lo uno como lo otro, y a gran parte del público no le hiciera nada de gracia. Me van a disculpar que no me fíe de un público que se tragó a pies juntillas y sin protestar lo de KOL y que luego se aburra con Public Image Ltd.

Comenzaron con fuerza y su hit "This Is Not a Love Song", mucho más aguerrida hoy en parte porque la garganta de Lydon (o Rotten, como algunos de sus fans entre el público afirmaron preferirle llamar) no es la misma. De todos modos, casi tanta atención como el frontman requería ese 'guitarrista' que es Lu Edmonds. Y entrecomillo porque el arsenal de diversos y étnicos instrumentos de cuerda que sacó fue digno de galería. Y resulta impresionante su figura tocándolos entre ese clima hipnótico, a veces rozando la rave, a veces mostrando que bandas tan populares como The Prodigy o Rammstein también llevan parte de sus mimbres. Scott Firth al bajo y Bruce Smith a la batería se encargaron por su parte de tejer la maraña rítmica necesaria, como supervivientes del género (el segundo ha militado también en The Slits o The Pop Group). Así que sí, hubo post-punk, folk oscuro y dub decadente que quizá en la parte central llegó a hacerse demasiado duro, pero sin embargo nos sonó, muy a nuestro pesar, entre lo más interesante y vanguardista que escuchamos en todo el festival. Habiendo transcurrido 30 años desde sus tiempos uno se pregunta ¿qué le está pasando a la música popular hoy?

Para colmo, por ejemplo su reciente "One Drop" sonó a la altura de su repertorio antiguo. Y aunque quizá los aires más 'pistols' de la por otro lado imprescindible "Public Image" pegaron poco en la estela del concierto, fueron cerrando con la fiesta de "Rise" y finalmente más ambiente de rave con una agreste versión de Leftfield. Algunos pensarán que Lydon hace años que está acabado, pero lo triste en realidad es que hay muchos chavalillos triunfando que ni siquiera han empezado.

 

¿Y qué quedaba ya en el post-apocalíptico escenario que eran las campas de Kobetamendi? Pues electrónica festiva a base de mashups (2manydjs), electrónica algo más visual y basada en el 'turntablism' (Birdy Nam Nam) y en el espectro opuesto, Standstill presentando disco y espectáculo. Después nos pareció que los dos primeros estaban triunfando a su modo, pero antes quisimos darles a los catalanes la oportunidad de explicar en directo un disco a priori insulso y en el que ya suenan cansados. No aprobaron la tesis, aunque para ser justos gran parte de la culpa fue del machacón ritmo electrónico que no paraba de colarse en la carpa, incluso hasta las primeras filas. Así era imposible que Montefusco y los suyos hicieran justicia a su música de subidas y bajadas, un error de programación importante y extremo que sirve de paso para exigir de la organización más cuidado con los solapes de audio entre escenarios y carpas, ya que no es raro escuchar entre canciones de un escenario, la música de otro. Agridulce final a una jornada floja y en la que la lluvia además obligó a muchos abandonar antes de lo que les hubiera gustado.

 

FOTOS: Musicsnapper & Tom Hagen