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Crónica: Bilbao BBK Live - Bilbao (09/07/2015)

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Llegaba una nueva edición del Bilbao BBK Live anticipada con aparentes altibajos en el cartel. Con Muse como cabezas de cartel absolutos del sábado, dejaban a bandas del tirón de Mumford & Sons o Ben Harper el peso de los otros días siendo la diferencia en popularidad muy notoria, especialmente desde la perspectiva española. Pero el Bilbao BBK Live ya se ha consolidado como uno de esos oasis para la música británica en territorio español.

En este particular Gibraltar musical huelga decir que desde aquí optamos más por los grupos nacionales que por el a menudo dudoso sello NME. Por eso comenzamos la jornada del jueves al ritmo del punk rumboso de Novedades Carminha que incluso hicieron un guiño a Eskorbuto y seguimos con el volátil post-rock sintético de Boreals, dos caras diferentes con las que se puede triunfar igual. El freak-pop con aires glam de Of Montreal lució bastante bien en directo seguramente mereciendo un lugar más tardío en la parrilla y Black rebel Motorcycle Club se presentaron como los grandes trazadores de puentes entre la contemplación indie y el rock n roll. Sus canciones y su disposición son las adecuadas pero el sonido fue lánguido hasta el extremo.

A continuación Future Islands demostraron por qué se han convertido en un fenómeno. Su electropop es correcto y entretiene, pero cuando ya estás habituado a él, Samuel Herring te sorprende con un gutural que te saca una sonrisa o reclama tu atención. Sigo teniendo mis dudas sobre el recorrido de su propuesta una vez estallado el hype, pero su carisma derrocha naturalidad, incluso más allá de su inevitable hit, "Seasons". Una pena que coincidieran en parte con Triggerfinger, pues se demostraron como dos de los conciertos más solventes de la jornada, estos últimos con su rock alternativo de matices stoner, un salvavidas para esos amantes del riff duro, que cada vez ven su cuota más marginada en el Bilbao BBK Live.

La nostalgia nos dice que Counting Crows son entrañables pero la actitud a la voz cantante de Adam Duritz nos dice que ni pintaban mucho en el festival ni su directo pasa de la anécdota. Nadie cantó el estribillo de "Omaha" después de interpretaciones tan libres como el propio cantante hizo de "Round Here" o "Mr. Jones". Hay que entender que pese a su dilatada trayectoria, Counting Crows es una banda que en España roza la categoría de "one hit wonder" y aquí no convenció ni a propios ni a extraños.

Por lo que vimos, Mumford & Sons se han dado cuenta que con su rollo western no les valía si querían convertirse en los nuevos Coldplay o The Killers y ya mezclan todos los tics de las bandas de pop de estadios. Su poquito de folk, su pizquita de electronica, sus buenas dosis de épica a la U2. Tocan bien, suenan bien y Marcus Mumford tiene una personalidad magnética (hasta nos regaló los oídos con algo de euskera), pero van perdiendo los rastros que tenían de personalidad y se acercan a ser una banda de festivales con los altibajos que eso supone. Aunque eso sí, su tirón es indudable y que sus fans quedaron contentos, también.

Este triunfo daría paso al de Dover, baño de multitudes para esa vuelta al rock y un público recibiendo con fervor clásicos de cuando eran nuestra particular banda "grunge". Los años quizá no pasan en balde para algunos de sus temas, pero su directo es de hecho más sólido que lo que recordamos de aquellos días. Más credibilidad pero con raíces también noventeras nos merecen Nueva Vulcano, que convirtieron su actuación en lo alto del autobús de Red Bull en toda una fiesta para incondicionales bailando y coreando temas de sus últimos dos discos, con la sola excepción de "El Día de Mañana". Entre bromas y buen humor, hasta hubo hueco para un poco de ruido como aperitivo a una "Rabindranath" a la que le van cogiendo el pulso en directo.



Y tiramos para Disclosure. No llegamos a presenciar el corte de sonido que sufrieron pero sí que vimos a este dúo fraternal despachando un concierto lleno de clase. Electrónica con pulso orgánico y que, pese a los continuos pregrabados vocales, no daba ninguna sensación artificial gracias a su combinación de máquinas e instrumentos. Sus visuales jugaron en la misma onda y consiguieron bordar un concierto en el punto justo entre la fiesta y la electrónica sugerente, sin atisbo de verbena. De lo mejor y más temporalmente vigente del día.

Como colofón, la fiesta gélida de los gallegos Músculo, que desplegaron su electrónica con voces en el escenario bosque, emplazamiento que como veríamos, se orientó mucho a este tipo de sonidos, pero esto ya para otro día.

 

VIERNES: The Jesus & Mary Chain, Alt-J, Ben Harper...

SÁBADO: Muse, Vintage Trouble, Delorean , SBTRKT...

 

 

 

FOTO Future Islands: RhythmAndPhotos
FOTO Disclosure: MusicSnapper