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Crónica: Belako - Madrid (04/12/2015)

04/12/2015, Madrid
7.5
7
Teatro Barceló, Lleno
Precio: 12 euros

Pocas veces hemos tenido oportunidad de enfrentarnos de golpe en una misma noche con dos directos tan prometedores como los de Perro y Belako. Y digo prometedores porque son bandas relativamente nuevas y con miembros realmente jóvenes, pero no precisamente porque tanto los murcianos como los bizkainos no formen parte ya del presente de la música independiente nacional. Más bien al revés, sin duda, Perro y Belako son dos de las formaciones que tiene que crecer pero al mismo tiempo se muestran en escena como la mayor de las realidades.



Y el mérito de las dos bandas no es la de conseguir la cantidad de público que están consiguiendo llevar a sus conciertos únicamente, es el hacerlo con un estilo que en ambos casos se aleja mucho de la habitual escena indie que plaga los festivales. Sí, hablo de ese mal llamado “indie” de nuevo cuño que ya ni es independiente ni representa al underground. Esos que solamente se centran en canciones pegadizas y refritos pasados de riesgo cero poco tienen que ver con Perro y con Belako, al margen de alguna influencia similar. Los primeros con su particular estilo entre lo humorístico y lo apabullante; los segundos con ningún miedo a mezclar todo lo que les gusta en su coctelera.

Dicho esto, si hay algo en lo que podemos asemejar las propuestas valientes de los dos grupos es que en sus directos es dónde enseñan sus mejores caras. Perro, que fueron los primeros de los dos en actuar, cada vez son una máquina más engrasada y segura de sí misma. Esa máquina que entre letras absurdas y gracietas infantiles consigue sonar como una banda experimentada y con un sonido propio (las dos baterías siguen siendo su mayor acierto). Sin miedo a mezclar estribillos pegadizos (“La Reina de Inglaterra” o “Marlotina” fueron los momentos álgidos), melodías plagadas de ritmo (“OLRAIT” o “Cuñao, Cuñao, Cuñao”) o incluso temas nuevos con cierta normalización en su sonido aun dejando el experimento en buen lugar (“Falso Techo” o “Nueva Mufasa”, los mejores ejemplos) los murcianos contentaron a la totalidad de la sala. Son pura potencia, son divertidos y encima de un escenario se lo pasan mejor que nadie. Supongo que por eso han conseguido llegar hasta aquí.



El público juvenil (hasta casual, diría yo) que ya había asomado por el concierto de Perro se hizo aún más protagonista durante el concierto de Belako. Y que no sirva esto de crítica de connotaciones negativas, al revés, es un gusto ver chavales aparentemente nuevos en esto de la música alternativa corear y saltar al son de cuatro chavales que simplemente hacen la música que les da la gana. Está claro que entre las influencias de Belako hay ecos de formaciones como Muse o New Order que los convierte en muy asequibles a oídos menos habituados a estos derroteros, pero al mismo tiempo es inevitable recordar que detrás de ellos hay mucho que recuerda a formaciones coetáneas como Delorean, El Columpìo Asesino o Triángulo de Amor Bizarro. Y estar entre semejante grupo los pone claramente en un tesitura especial. Si todo esto fuera poco, estos cuatro chicos de Mungia le ponen la mayor de las ganas desde la primera nota, con una sonrisa en la cara y con un magnetismo en escena que inevitablemente nos lleva a pensar que 2016 va a ser su año. Sólo falta ver si las canciones de su inminente segundo disco “Hamen” de verdad siguen la buena línea de los dos temas de adelanto (“Track Sei” y “Nomad”). Desde luego que en directo, tras mucho tiempo sin actuar en sala en Madrid, aprobaron con nota.

Mención aparte para Sierra, el proyecto personal de Hugo de Margarita y Prisma en Llamas, que volvió a llenar de preciosas melodías el escenario del Teatro Barceló. Una pena que no fuera ante mucho más público, pero la temprana hora jugó en su contra.

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