puedo estar equivocado

Mié, 12 Febrero

Mis discos favoritos de los noventa (Parte IV)

Tras unos meses de descanso y reflexión, encaro el segundo y último tramo de este top 30, una vez superado el ecuador. Cumbres del rock alternativo propio de la década se mezclan con arriesgadas propuestas pop, que abrirían nuevos caminos para el futuro...

 

15. THE SMASHING PUMPKINS “Mellon Collie and the Infinite Sadness” (1995)

Si hoy en día hay muchos artistas que ponen en duda el valor de un álbum sencillo frente al single o el EP, no digamos ya las reticencias que suscita un álbum doble. Pero en los noventa las cosas eran muy distintas. Henchido de ego por el éxito de “Siamese Dream”, Billy Corgan entregó en “Mellon Collie” casi una treintena de canciones que abarcaban TODO el espectro del rock alternativo de la época: del grunge de “Muzzle” al punk de “Zero”, death metal en “Tales of Scorched Earth”, folk en “Thirty-Three”, rock progresivo en “Porcelina of the Vast Oceans”, sinfónico en “Tonight, Tonight”… Un alarde de megalomanía por el que a partir de entonces sería conocido el de Chicago, que le llevaría por no poco tropiezos durante el resto de su carrera pero que por entonces le funcionó, crítica y popularmente. Tal y como están las cosas, quizá no volvamos a ver un artefacto parecido.

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14. RADIOHEAD “The Bends” (1995)

Antes de dar un cambio a su sonido y convertirse en la banda que estaría a la vanguardia del pop durante lustros, Radiohead era simplemente una banda con un debut resultón y un enorme segundo disco de rock alternativo. Visto con perspectiva, “The Bends” es el álbum clave a la hora de hermanar las dos orillas del rock imperante, física y emocionalmente, por entonces: las del britpop y el grunge. Con vistas tanto en Pixies, como en U2, R.E.M. o Joy Division, nos encontramos ante doce canciones como pocas puedan hallarse: de la crudeza cercana a Seattle de “Bones” o “My Iron Lung”, a himnos pop como “High & Dry” y “Just” u oscuros medios tiempos como “(Nice Dream)” o “Street Spirit (Fade Out)”. En dos años Thom Yorke y cía comenzarían a apartarse de este camino con “Ok Computer”, pero este álbum queda como testigo de que fueron capaces de hacer música menos complicada e igual, o más, efectiva.

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13. MASSIVE ATTACK “Mezzanine” (1998)

La influencia del trip-hop en el pop durante los noventa fue enorme, y Massive Attack tuvieron gran parte de la culpa. Con sus dos primeros discos establecieron los cánones, pero con "Mezzanine" los hicieron llegar a todo el mundo. Nos hartamos de oír “Teardrop”, “Angel” o “Inertia Creeps” en anuncios y bandas sonoras, pero no por ellos nos dejó de parecer que eran algo nuevo y excitante. En ello tuvo que ver una cuidada campaña de promoción basada en el directo y, sobre todo, en los videoclips, en una época en la que la colaboración de grupos y solistas con realizadores de prestigio vivía su edad de oro. Aún así, a pesar de éxito, la convulsa gestación del álbum y el desgaste propio de las giras acabó con la salida de Andy Vowles y más tarde Grant Marshall (que luego volvería) y con la época dorada del grupo y del género. Canto de cisne, por tanto.

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12. COCTEAU TWINS “Heaven or Las Vegas” (1990)

Cocteau Twins ya escribieron la Biblia del dream pop en “Treasure” (1984), pero con el cambio de década musical se resistieron a que su sonido se aletargase ante la nueva hornada de dscípulos, la del shoegaze. Dicho y hecho, Elizabeth Frasier, Robin Guthrie y Simon Raymonde le dieron una nueva capa de brillo a su música, limpiaron asperezas (salvajismo y espontaneidad, todo hay que decirlo) en pro de cierta accesibilidad, y configuraron en “Heaven or Las Vegas” el sonido para su segunda etapa artística. Nunca antes habían sonado tan amables y contenidos, pero ello no quita que fueran capaces de componer más maravillas irreales como “Pitch the Baby”, “Frou-Frou Foxes in Midsummer Fires” o el increíble tema título. Únicos en su especie y aún sin relevo a la vista a pesar de los muchos intentos.

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11. SIGUR RÓS “Ágætis Byrjun” (1999)

Supongo que muchos pensamos y sentimos lo mismo al oír por primera vez “Svefn-G-Englar”: nunca he oído algo como esto y se me ha hecho un nudo en la garganta. Ya que aunque el post-rock llevaba ya unos años ‘inventado’, Mogwai y Bark Psychosis mediante, nadie hasta la irrupción de los islandeses había conseguido añadirle ese plus de belleza y sentimiento tan especial. Y es que la música deÁgætis Byrjun” remite directamente a vuelos rasante sobre la superficie helada, a ver las ballenas emergiendo del océano a cámara lenta, a titilantes rayos del tímido sol estival ártico… música endémica que no tardó en hacerse global. Muchos dicen que se trata del disco más bello de todos los tiempos, y cada vez que lo escucho me tienta darles la razón.

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