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Reseña: Zwan - Mary Star of the Sea

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Mary Star of the Sea
6
6.8



Reprise/Warner [2003]
Productor: Bjorn Thorsrud & Billy Corgan
Banda: Corgan, Sweeney, Pajo, Lechantin, Chamberlin
El renacimiento de grandes tótems de los 90 no para y Billy Corgan no podía quedarse atrás. Para esta nueva aventura del más insigne calvo del rock de los 90, no se ha andado con chiquitas. Una alineación que quita el hipo comenzando por él mismo más su viejo batería, Jim Chamberlain, la bajista más carismática del rock actual, Paz Lechantin (ex-APC), más el guitarrista de Slint y Tortoise David Pajo y Matt Sweeney de Chavez. Todo esto para conformar un nuevo panorama que huye de la estridencia (salvo en la voz chillona de Corgan que ya no lo es tanto) y la oscuridad de los primeros Pumpkins. Pocos restos de metal y amables atmósferas de pop imbuidas por el hippismo tal y como queda explícito en la colorista portada. ¿Habrá tenido algo que ver la gira que hizo con New Order como guitarrista?

A estas alturas pocos daban 5 céntimos de los nuevos por cualquier nueva obra de Corgan, pero su reconversión es efectiva, en cuanto a que constituye una agradable recopilación de temas de brillantez pop, aderezados por los coros de Lechantin, uno de los puntos fuertes del álbum. En este sentido se nos muestran cortes iniciales como el precioso Lyric o Settle Down, este ultimo co-escrito por Paz, más guitarrero y con inquietante interludio. Temas que sin excepción aportan al disco un aura mística, donde las referencias religiosas son patentes en las letras.

Declarations of Faith vuelve a ahondar en el pop amable y romántico sin caer en la languidez. Pero sin duda es Honestly, el bien elegido single, uno de los temas más redondos tanto para los nuevos seguidores de Corgan (pocos supongo, a tenor de las modas actuales) como los antiguos. Y es que el tema reúne algunos de los aciertos del sonido de los Pumpkins del Siamese Dream (riffs chirriantes) con los mejores toques poppies que más utiliza ahora. Pero que nadie se llame a engaños, aquí no hay un nuevo Siamese Dream, ni de lejos y claramente ese no es el camino que Zwan persigue. Corgan ya no refleja lo que le atormenta en sus composiciones, ya no hay rastro de alienación, simplemente un deseo de dejarse llevar, un hedonismo musical autocomplaciente.

Esta burbuja de felicidad inconsciente se refleja en temas románticos como El Sol, que podría haber encajado en el Machina. Realmente es que se echa de menos una mayor presencia de la bajista no solo en los coros, sino con temas interpretados por ella o al menos a dúo. El romanticismo lejos de decaer, llega a un punto cumbre en la balada Of a Broken Heart, donde Ana Lechantin toca el cello. Un buen intento, pero en este tipo de canciones parece que Corgan no convence, haciendo algo sosa y reiterativa lo que podría ser una bella orquestación. Pero pronto entramos en otro punto álgido con Ride a Black Swan uno de los temas más trepidantes, marcado por la palpitante batería de Chamberlain y torbellinos de guitarra que aportan un toque oscuro. Le sigue otro tema de romanticismo herido y agridulce, con una instrumentación muy hermosa y ecos en la voz, Heartsong.

De nuevo Paz se deja oír de fondo en Endless Summer, aportando un toque muy especial a un tema que tampoco es una maravilla compositiva pero que al menos cuenta con una muestra de los espectaculares solos de guitarra que el icono del rock indie siempre ha sabido hacer. El título Baby Let´s Rock es significativo de una canción que comienza inofensiva y termina igual, aunque la asqueada voz de Corgan se entremezcla con los coros de su nueva musa y sus riffs en un tema de rock de corte clásico; sin alardes pero brillante. Con Yeah llega de nuevo la calma, otro de esas cancioncillas que le hacen a uno sentirse bien, sentir que nada importa y sonreír al sol reluciente de la mañana. Y antes que esto se convierta en un anuncio de compresas, abordamos Desire, un tema muy simplón en la estela también de lo último que viene haciendo Corgan.
Desde luego, se pretende que Jesus I/Mary Star of the Sea sea el eje del álbum y se consigue. La primera parte del tema introduce al oyente en una suerte de espiral inquietante de guitarras psicodélicas que mezclan los escarceos más místicos del Siamese Dream con la herencia de Manchester, llegando a recordar seriamente a Stone Roses. Después tras unos minutos de calma hipnótica que amenaza con convertirse en una nana instrumental, se rompe la canción para introducirnos en un riff inacabable que ríete tu del stoner rock, sobre el que Corgan reaparece mientras las tres guitarras siguen retorciéndose y Chamberlain juega como quiere con su batería. Una de las experiencias más gratas, contundentes y evocadoras que nos deja el álbum.

Y de repente, como si estos últimos 14 minutos y pico hubieran sido un espejismo o fruto de algo que nos colocaron en la bebida, el grupo retorna con otro tema de celebración neo-folkie. Si perdiste el interés por los Smashing después del Mellon Collie, puedes permitirte el lujo de pasar de este disco, porque aunque resulta efectivo no se acerca a la alargada sombra de las calabazas. Si te tragaste el... digamos, difícil Adore y el Machina te pareció más que digno, tal vez deberías hacerte con este Mary Star of the Sea. Y si encima te motiva la voz del calvito, mejor que mejor, porque el tándem de músicos aquí reunidos es de aúpa. Total, que Corgan está enamorado de una tal María, pero a mi se me ocurren dos posibles opciones ¿alguien sabe la solución?