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Reseña: Zimt - Tube Killers

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Tube Killers
8
7.7



Desert Pearl Union, Fire Warning y Engineer Records [2013]
Productor: Txosse (Wheel Sound Studio)
Banda: Txosse (guitarras y voz), Rafa (batería, gritos) y Victor (bajo, coros)

Curtidos desde hace años en bandas tan dispares como OsoHer Only PresencePuerto EsperanzaTetsuo o NoWayOut, nos llega ahora el penultimo proyecto interesante surgido en Catalunya y alrededores: ZimtTxosse (guitarras y voz), Rafa (batería, gritos) y Victor (bajo, coros), son los componentes de este trío que debuta con un primer disco lleno de nostalgia, pero sin ninguna melancolía. Y es que eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor no es una máxima a la merezca la pena abrazarse. Zimt llegan para, ahora que ya no hay 200.000 bandas iguales por todo el mundo haciendo algo similar, recuperar lo mejor de ese post hardcore que tanto se nutre de los ritmos retorcidos, como de las más poderosas melodías. ¿La receta?. Hacerlo de forma honesta, con las cosas muy claras, y con la seguridad de que en España había un vacío que llenar en lo que a estos sonidos se refiere.

Muchos de los estandartes del nuevo hardcore surgido hace unos 10 o 15 años, están presentes de una forma u otra en muchos de los cortes de este “Tube Killers”, pero más allá de esas influencias, lo que hay es un deseo por enlazar este sonido con elementos más cafres, así como con un concepto lleno de asesinos y mentes insanas que pueblan los títulos y las letras del Lp. Todo siempre desde el buen humor (negro), y con la seguridad de estar haciendo lo que les da la gana al margen de modas y tendencias actuales.

De esta forma tan pronto te encuentras con una carta de presentación como “Synaesthesia”, en la que Rivers Cuomo se da de la mano con Cave In en dos minutos de magnífica apertura, como te topas con los Thrice más melódicos en “Jean Baptiste”. No será el único momento en el que nos acordemos de la banda de Irvine que lideraba Dustin Kensrue. Sin duda son una de sus principales referencias, y en temas como “Billy El Niño”, aparecen en ese estado trascendental que también puede recordar a los Standstill pre-castellano. 

Sin duda en “Tube Killers” existe un eje común post hardcore que, sin embargo, se abre y ramifica hacia bandas como los últimos Baroness, con ese bajo distorsionado y ciertos juegos vocales llenos de épica, o los nacionales Nothink, a los cuales también pueden recordar en piezas como “Tao Pai Pai”. Suele ser muy habitual en los discos de debut, las reseñas como esta con una gran enumeración de grupos afines. A veces esto podría entenderese como un lastre, pero me temo que en el caso de Zimt, sabedores de que han dado con una fórmula muy personal al margen de sus influencias, que se cite todo este arsenal de grupazos no es más que un orgullo. 

El buen humor lleno de mala baba de canciones como la rockera “Serrucchio”, cuya letra versa sobre un asesino que secciona las muñecas de todos aquellos que solo van a conciertos cuando el festival de turno les llama a filas, sirve de metáfora de cómo ve las cosas este trío. Buen rollo, pero sin dejar títere con cabeza. The Bronx y el macarreo de los mejores Every Time I Die se cuelan en este y algún que otro corte, aportando variedad a un disco que principalmente se caracteriza por poseer algunos de los mejores estribillos del género en años. “Jack The Ripper”, con ese estremecedor final; “John D”; o el emocore musculoso (con colaboración incluida de Jamie Lenman de Reuben) de “The Black Mamba”, serían los mejores ejemplos de este tipo de canciones más emocionales. 

Y antes de finalizar, no puedo no hacer mención a esa faceta enrevesada y juguetona de temas como “Locusta” “Courtney”, donde ciertos escarceos math no exentos de melodía, los emparentan con los Finch del infravalorado “Say Hello to Sunshine”; o a “The Giant Crab”, donde los Biffy Clyro que a todos nos volvían locos en 2004, encuentran su lugar gracias a ese juego tan vacilón de guitarra y bajo del comienzo, para llegar más tarde en forma de crescendo hacia un estupendo tour de force instrumental final. 

Un notable trabajo que destila entrega, ganas, y amor por las canciones que lo componen, y que termina con la amable “Gaia” (Diosa griega de la Madre Tierra) despidiéndonos con agudeza e ironía tras toda la ristra de killers catódicos que han precedido en las once canciones anteriores. Bravo.