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Reseña: Portishead - Third

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Third
9
9.0



Island [2008]
Banda: Beth Gibbons, Geoff Barrow, Adrian Utley
Unas palabras en portugués abren "Silence" y pese a sus curiosos ritmos no vamos a saborear un tema con regusto tropical. De hecho prácticamente podemos olvidarnos del sabor soul de los antiguos Portishead, ya que el trío no ha vuelto dispuesto a reverdecer los laureles del trip-hop ni a recordarnos la buena música que se hacía en los 90.

No es Third un caldo de cultivo para el hit fácil, ni de ambientes elegantes saqueables por los publicistas. Beth Gibbons, Geoff Barrow y Adrian Utley han vuelto más rupturistas y paranoicos que nunca, pero no pasados de rosca. Y vienen dispuestos a desencajarnos la mandíbula cortando en seco la trepidante atmósfera percusiva de la mentada apertura.

Que los inmisericordes aunque adictivos golpes rítmicos de "Machine Gun" hayan sido elegidos como carta de presentación tras todo este tiempo, demuestran la integridad artística y el poder de decisión de una banda. Fríos, industriales, con voz más cortante que nunca, recreando ambientes de ciencia ficción para una banda sonora contemporánea de Blade Runner, sobre todo con esos épicos y saturados sintetizadores finales.
Es "Machine Gun" una droga que engancha como la más deliciosa y dañina de ellas, pero desde luego no el single más obvio. "Plastic", dentro de esta nueva faceta más ruidista, es un nexo más claro con "Dummy". Y es que tampoco es que no haya nada en "Third" de sus dos anteriores discos. La seducción de Gibbons tiene su reducto en el ambiente irreal y cambiante de "Hunter" y la más clásica "The Rip", al menos en su primera parte. Pero claro, siempre hemos tenido el trip-hop como un género que fue tan rompedor en su día como treméndamente estanco.

Y es por eso que sorprende que Portishead, lejos de los pronósticos de madurez que apuntaban a un sonido incluso más orgánico (conformarse toca con la diversión que es "Deep Water"), jueguen más que nunca a provocar el desasosiego en el oyente con temas turbadores como "Nylon Smile". Un extremo de esto es "We Carry On", donde los sonidos sobrios y metálicos de Joy Division se aparean con las disonancias de Sonic Youth y el dance más misterioso y obsesivo mientras Beth infunde terror.

En el fondo el trío continúa siendo igual de cautivador que siempre, sólo que se ha desprendido por completo de la calidez "hop". Pero su actual juego tiene mayor componente de agresión y rareza, siendo mucho más un reto para el oyente. Con todo, no cabe duda que pasajes tanto de angustia psicodélica como los de "Small" o del hechizo serpenteante de "Magic Doors" quedarán en nuestras memorias tan a fuego como "Glory Box" o "Sour Times". Y por si no te queda claro tras quedarte sin respiración con la negrura de "Threads", sí, la espera ha merecido la pena... con creces.