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Reseña: Of Montreal - Hissing Fauna, Are You The Destroyer?

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Hissing Fauna, Are You The Destroyer?
8
8.1



Polyvinyl [2007]
Productor: Kevin Barnes
Banda: Kevin Barnes, Bryan Poole, Dottie Alexander, Jamey Huggins, Davey Pierce
Pocos álbumes editados el año pasado resultan tan engañosos a simple vista como el octavo disco de los hiperprolíficos Of Montreal; ya que detrás de luminosas y premeditadamente ingenuas melodías a base de mucho sintetizador, mucho ruidito e irresistibles estribillos, se mueve la perturbada mente de Kevin Barnes, alma máter de estos paisanos de R.E.M. y B-52’s (son de Athens, Georgia), narrándonos una historia que tiene más que ver con la tragedia glammie de Ziggy Stardust que con los desfiles de colores y los dibujos animados.

El concepto en sí tiene tanto de autobiográfico como de ficción, ya que narra la supuesta transformación de Barnes en su alter-ego Georgie Fruit, una estrella del glam rock atrapada en una red de moda y drogas y que prosigue con esa dualidad entre inocencia y algo más oscuro que destila todo el álbum. Este proceso llega a su clímax en la canción que es el eje central del álbum: “The Past Is a Grotesque Animal”, un ejercicio de pop progresivo (¿existe tal termino?) de 12 minutos de duración, pero que necesita del resto de temas para conocer las causas y consecuencias de tal acto.
Y es que a pesar de la importancia de citado tema, el resto de canciones, no por menos ambiciosas, desmerecen en absoluto, sino que en algunos momentos llegan a superar a tan mastodóntica composición. Esto ocurre al menos con “Heimdalsgate Like a Promethean Curse”, “A Sentence of Sorts in Kongvinger” y “Suffer for Fashion” ejemplos perfectos de pop a medio camino entre la electrónica y el glam, con el toque justo de experimentación en estudio.

Grabado, producido y compuesto casi en su totalidad por Barnes, con la colaboración de la familia y amigos más cercanos, “Hissing Fauna…” es un trabajo que su autor creó como terapia contra el suicidio y la depresión. Y el resultado final es un caso atípico dentro de los álbumes que surgen dentro de estas circunstancias, ya que ¿cuántos discos de este estilo te incitan a mover el esqueleto? Pocos, me parece a mí.