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Reseña: Jimmy Eat World - Futures

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Futures
7
7.6



Interscope [2004]
Productor: Gil Norton
Banda: Jim Adkins, Tom Linton, Rick Burch, Zach Lind
Una dura prueba debían superar Jimmy Eat World que, sin inventar concretamente nada (una mezcla de power-pop e indie angustiado de producción impecable) se convirtieron de la noche a la mañana en un referente del nuevo emo ganando de paso más relevancia pública que la que Sunny Day Real State o Goo Goo Dolls tuvieron nunca. Así con la ayuda de Gil Norton (Pixies, Feeder, Foo Fighters) la banda factura un sonido no sé si más limpio, cosa difícil tras el pulido Bleed American, pero desde luego más compacto, maduro y cercano al rock alternativo.

Y es que se pierde un poco ese aire tan inocente que les hizo figurar en mil y un soundtracks de películas de adolescentes, igualmente juerguistas que románticos. No es que no haya himnos en este disco, pues la banda se ha cuidado de que no falten temas que suplan a The Middle. Como Kill, melancólica y sin embargo con un estribillo que te levanta en vilo. Bleed American no fue un espejismo, estos chicos tienen algo que escasea en la cada vez más saturada y aburrida escena emo. Otro ejemplo vinculado con su entrega previa encontramos en el pop palpitante de The World You Love con reconfortante estribillo.

Uno de los temas más equilibrados es Work, pop a medio tiempo cuyo principal atractivo se centra en el aspecto vocal, tanto el trabajo de Jim Adkins como los coros, recordando bastante a Weezer, con quienes tienen más de una deuda contraída al expoliar ese concepto de fuerza y emoción para crear himnos. Este lo es, sin duda. Igualmente memorable es Drugs Or Me una balada en toda regla, rebosante de melancolía orquestada pero siempre luminosa y eternamente adolescente.

Pero la banda ha crecido y también a nivel letrístico. El amor y los sentimientos están muy bien y siguen muy presentes, pero otros temas como las propias drogas o la política entran en juego en las nuevas composiciones. Y la madurez se deja ver en dos aspectos musicalmente. Por un lado canciones lentas más elaboradas y oscuras como el pop alternativo a medio gas de Polaris. Por el otro, tenemos una vertiente más afilada, que presenta Futures al abrir el disco de forma arrolladora con unos riffs y un ritmo tan marcado que resulta impropio de la banda, a pesar del melódico estribillo.
Su lado más acelerado se deja ver en Just Tonight uno de esos temas que infectan el hardcore de melodía. Un tema que, al estilo de Bleed American (la canción) les consigue un buen sustrato de fans de bandas estilo Bad Religion y Pennywise, como ya se vió en su pasada gira española. Pain es otro megahit alternativo, con un estribillo explosivo, una producción efectista y un tratamiento de las guitarras bastante rockero. Pero la que ya descoloca es Nothingwrong y su riff cortante, la canción más agresiva del CD, con una pose bastante macarra y ruidosa para el carácter delicado del que hacía gala JEW.

El cierre del disco reúne parte de lo más interesante y sin embargo, reposado. Primero llega Night Drive, pop nocturno con un punto inquietante y atmosférico, a veces incluso ecos británicos (Stone Roses, Oasis). 23 es una balada de intro instrumental que suena a buen pop de los 80 ahora tan de moda. Y es que ecos de U2 o The Cure asoman por aquí y allá en su música, algo impensable en la banda hasta ahora y que incide en esa citada evolución. Como bonustrack nos regalan Shame, una especie de nana no exenta de energía eléctrica que nos despide magistralmente... y nos deja un buen sabor de boca y la sensación de haber escuchado un disco más auténtico, uno al que, mientras lo escucho por enésima vez escribiendo estas líneas, sigo descubriéndole matices.

Futures no es Bleed American y no estamos en 2001. La pólvora hace más tiempo que se inventó y cada vez nos es más difícil separar grano de paja. Pero aún así, los amantes del género tienen en este disco otra muestra de lo que puede dar de sí un cruce entre Weezer y Death Cab For Cutie, pero esta vez con más personalidad. Una pena que haya hecho falta sacrificar por el camino temas que rivalizasen con la instantaneidad de Sweetness o Authority Song.