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Reseña: Fleet Foxes - Fleet Foxes

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Fleet Foxes
8
8.5



Sub Pop/Bella Union [2008]
Productor: Phil Ek
Banda: Robin Pecknold, Skye Skjelset, J Tillman, Casey Wescott, Christian Wargo
Conforme uno se va haciendo más viejo y más selectivo, más fácil y frecuente es quejarse de la baja calidad de la nueva música. Supongo que será cuestión de que uno ya ha escuchado suficientes discos increíbles (y también suficientes mediocres) como para darse por satisfecho con cualquier buen álbum de los que hay a montones cada año. Es por eso que, al menos en mi caso, me suele inundar una sensación de vacío cuando, tras doce meses de música, no voy seleccionando las obras maestras que han sacudido mis oídos y mi corazón últimamente, sino sólo los discos que resaltan un tanto sobre los demás.

Por suerte, siempre acabo encontrando un puñado de grandes discos que si bien es posible que nunca vayan a encontrar un lugar entre todas esas maravillas que pueblan mi olimpo melómano personal, al menos brillan con luz propia por encima de la mayoría de lanzamientos de la temporada. Estos han sido los casos de los hiper-pegadizos Cut Copy. Del triunfal regreso de Portishead (¿creando los sonidos del futuro? Quizá). Y el de Fleet Foxes.

Jugando en la liga desde el mítico sello Sub Pop, este joven quinteto de Seattle ha parido el que quizá sea el disco más hermoso del año, además de uno de los mejores. Un disco en el que fluyen en grácil y dulce armonía la tradición country y folk del medio oeste, aquella que habla de la dureza de la tierra y la omnipresencia de la muerte; junto a la herencia proveniente de la costa oeste, cargada de amaneceres reflejados en la marea y horizontes infinitos. Fusión de estilos ejecutada con una naturalidad y madurez inusitada, que nos deja anonadados al percatarnos de que nos encontramos de un disco de debut precedido únicamente de dos, también excelentes, EPs.
Y es que es tal la profesionalidad y cohesión que desprende este “Fleet Foxes” que hace pensar al oyente que estos tipos han tenido que empaparse y estudiarse desde la niñez los discos de Johnny Cash y Hank Williams por un lado, y de los Beach Boys y The Mamas & The Papas por otro, antes de decidirse a componer y lanzar algún material.

Material que, como ya vengo diciendo desde hace unas líneas, desprende una impecable calidad: “White Winter Hymnal” (directamente, una de las canciones del año), “Ragged Wood”, “Tiger Mountain Peasant Song”, “Your Protector”, “Meadowlarks”… sólo son algunas joyas del conjunto de once que parece recoger tu apática alma para acunarla entre sus confortables y cálidos brazos hasta que quedes sumido en un plácido sopor.

Para así soñar acompañado de folk añejo tintado con las melodías vocales heredadas de Brian Wilson y compañía, recolocado en un futuro que es hoy de la mano y la voz de estos cinco jóvenes que no me extrañaría que vieran como su debut se coloca entre lo mejor del año en multitud de listas internacionales. Y bien merecido que se lo tendrían. Gracias a ellos, y a otros cuantos, año salvado. Una vez más…