El verano de Lagwagon (y Joey Cape)

Viaje a los 90 con Lagwagon este mes de julio. Viaje a California y viaje a cuando tenías más pelo. Punk-rock melódicoo de toda la vida que pasará únicamente por Madrid y Barcelona, pero con cuatro fechas más de su líder Joey Cape en solitario por la península.

Ya está aquí el verano. Buen tiempo (demasiado), piscina, terraza, bebida con hielos... ¿Música? Pues aquella que evoque un paisaje acorde con estas fechas, ¿no? Por ejemplo, una playa con música surf de fondo. O algo más potente y rápido. Se me ocurre punk melódico con sello californiano. Podríamos rescatar algo de la excelente cosecha que nos brindaron los 90. Algún nombre propio de la costa oeste norteamericana... Sí, alguna banda con un toque especial, capaz de ocupar un pedacito de tu memoria con esa canción desconocida para la gran mayoría pero con tanto significado para ti. Se me ocurre Lagwagon. ¿Suena bien?

Tanto si estás rodeado de asfalto (Madrid, 21 de julio) como cerquita del mar (Barna’n’Roll, 22 de julio), no hay excusa para alzar el puño y corear algunos de los himnos del grupo liderado por Joey Cape. Además, les acompañarán sus paisanos Face to Face (en Madrid, de regalo, uno de los mejores exponentes del género en nuestro país: G.A.S. Drummers). Si no te pilla a mano, la Bad Gastronaut Tour de Joey Cape actuando en solitario y Dani Llamas (cantante de G.A.S. Drummers) también es una opción, con paradas el día 23 de julio en Cádiz, el 25 en Tenerife, el 27 en Donostia y el 28 en el Tsunami Fest de Gijón.

Ligados desde siempre a la discográfica del cantante de NoFx, Fat Wreck Chords, la trayectoria de los de Goleta, Santa Bárbara, distingue dos etapas separadas por un breve parón en 2000. Si bien su apogeo se centra en la década noventera (como ocurre con la mayor parte de sus compañeros de género), sus posteriores trabajos han mantenido un buen nivel para una banda que no ha hecho casi ninguna concesión para variar su estilo. Repasemos su legado:

 

Duh (1992)

Primer grupo fichado para el sello Fat, su disco debut fue registrado en 4 días gracias a un proceso de grabación marcado por esquemas muy ensayados. Es decir, la maquinaria previamente engrasada. Sonido crudo y muy metálico (venían del heavy), quiebros rítmicos contínuos y la voz gruñosa de Joey Cape interpretando unas letras que ya dejan entrever el fino sentido de humor y que lo suyo no es hardcore para la revolución de las masas.

Trashed (1994)

Lanzado con el resto de la cosecha del 94 (Dookie, Punk in Drublic y Smash), el disco afianza ese armazón coordinado entre profundos riffs marcados y batería, dejando paso a los primeros estribillos memorables. Letras más trabajadas y mayor sutileza vocal a la hora de afrontarlas, mientras el bajo se afianza como un elemento crucial para dar cuerpo a todo el conjunto.

Hoss (1995)

Coincidencia o no, el giro definitivo al toque pop en su repertorio coincidió con el éxito de la melodía que aupó al punk/hardcore como género vendible a mediados de los 90. La velocidad se dispara en los compases y la mayor parte de los temas son potenciales singles. Los textos, repletos de metáforas, tratan temas más complejos de las relaciones sociales, siempre desde un punto de vista tan personal como el de Cape. El disco más equilibrado.

Double Plaidinum (1997)

Nos encontramos con una banda que tiene nuevo guitarrista y, sobre todo, nuevo baterista. Y eso trae cambios, claro. Simplificando al máximo, Lagwagon ofrecen un disco muy limpio y rapidísimo que abraza con descaro las melodías. Desaparecen los quiebros rítmicos, abundan las temáticas tratadas y el mérito está en ocupar un espacio propio en la atiborrada escena sin resultar una mera copia de nadie. Hasta se acercan a ritmos en boga por aquel entonces, como el ska. 

Let's Talk About Feelings (1999)

La banda evoluciona al ritmo de los intereses artísticos de Cape, así que aquí hay medios tiempos, pasajes acústicos y hasta piano. Una producción demasiado pulida pero bien enfocada en la lucha por el cetro que ostentaban Green Day y Offspring, convierten a este álbum en otro reactor, pero el más accesible hasta su fecha y el más alejado a sus orígenes. 25 minutos bien empaquetados y rematados con un lazo para hacer las delicias de los fans de su vertiente más pop.

Blaze (2003)

Tras un receso en el que exploran nuevos proyectos, vuelven con una energía inusitada y recuperando el gusto por las guitarras (con algunos solos) y la variedad rítmica. Es una síntesis de toda su experiencia, donde los instrumentos trabajan en función de las emociones que resultan de cada estrofa que lo demanda. Con los atentados del 11-S aún recientes, las letras buscan ese compromiso pero sin dejar embaucarse por el patriotismo reinante. 

Resolve (2005)

El suicidio de su primer baterista (y fiel escudero de Cape en Bad Astronaut) desencadena la composición de un álbum oscuro, emocional y variado. Renunciando a lo recuperado en Blaze, todo suena más directo y sencillo, con múltiples introducciones. Hay pasión en el horror que supone la pérdida de un ser cercano (convertido en hilo conductor), pero siempre buscando lo positivo dentro del relato de las adversidades.

Hang  (2014)

9 años después, centrado plenamente en su trabajo en solitario o en bandas paralelas, las ideas brotan con fuerza en la mente de Cape para reunir de nuevo al grupo. Con una atmósfera aún más oscura y revistiéndola de nuevo con metal, resulta un notable cruce de punk maduro con el espíritu de los inicios, siguiendo un tempo más pausado. También vuelven a copar protagonismo las líneas del bajo y los riffs sucios.

ENLACES
HFMN Crew