Cameron Crowe nos narra en "PJ20" la historia de una banda que alcanzó la luz pese a emerger de un movimiento maldito. En tono triunfante e indulgente asistimos al encaje de las piezas que han ensamblado una de las formaciones más longevas y exitosas de nuestra generación.
Septiembre, 2011 | por
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PJ20 es un documental inteligentemente hilado que acierta en dar énfasis a la música y apela con contundencia a los sentimientos

La Seattle de finales de los 80 y principios de los 90 es el punto de partida de "Twenty", el documental sobre Pearl Jam que tuvimos la ocasión de disfrutar de forma simultánea en diferentes salas de cine. Lo primero que notamos fue que Crowe opta deliberadamente por dejar de lado la historia de Green River. Es una elección adecuada de cara al planteamiento del film, con una muerte como desencadenante de Pearl Jam, pero no deja de ser injusta para la escena y ese gérmen Ament-Gossard que es realmente de dónde surge todo. Máxime cuando en los últimos años hemos visto a Green River reunidos sobre el escenario tanto bajo ese nombre como con Mark Arm y Steve Turner participando de las celebraciones en torno a Pearl Jam.

En cambio se nos presenta con amplitud la figura no siempre conocida de Andy Wood, esa especie de rockstar de barrio que adoptaba una actitud de estar tocando en grandes estadios cuando en realidad lo hacía en cuchitriles semivacíos. Chris Cornell, como compañero de cuarto de Wood también tiene mucho protagonismo en el film y se encarga de resaltar que fue la muerte de Wood la que marcó la tragedia en Seattle y su movimiento musical y no el mediático suicidio de Cobain años más tarde.


EL ÉXITO VIENE DE SAN DIEGO

El disco de Temple of the Dog, auspiciado y compuesto por el propio Cornell es tratado por el director como lógica base para la consolidación de lo que en principio fuera bautizado Mookie Blaylock. El vocalista de Soundgarden (quienes, en el aspecto musical tampoco tienen peso alguno en la película) es retratado así como la persona que confió en un recién llegado de San Diego al que ni siquiera conocía; Eddie Vedder, que por entonces estaba dando sus primeros pasos con el embrión de Pearl Jam. Miembros de la banda reconocen que fue al verle cantar junto a Cornell cuando de verdad repararon en el potencial de su nuevo cantante.

Una idea que aparece de forma sutil pero repetida varias veces en la película, es la de Pearl Jam como última oportunidad para sus miembros. Tanto Ament como Gossard habían batallado en grupos que parecían tener futuro y habían visto sus sueños truncados. Por su parte McCready lo había intentado en Florida sin éxito antes de mudarse. Vedder, con su visión fresca de la música y ese impulso casi suicida que te da el enfrentarte por primera vez a algo sin miedo a equivocarte, fue la chispa que encendió la llama.

A partir de aquí, el cantante acapara gran parte del documental. De la timidez inicial pasaría a ponerse en peligro subiendo a lo alto de escenarios y grúas para lanzarse al público desde varios metros. Especialmente interesante es el punto en que se trata la grabación de "Singles", película dirigida por el propio Cameron Crowe en 1992 y ambientada en la Seattle en pleno auge grunge. Tal vez esta fuera la primera gran muestra de rebeldía de la banda, capitaneada por un Vedder que, en estado de embriaguez, reclamaba la autenticidad de su formación, saboteando con sus speeches la grabación de un concierto para la película.


UNA BANDA SIN DEFECTOS

Lo cierto es que este tipo de salidas de tono, es lo más negativo que la película nos deja ver sobre la banda. Y obviamente no lo son, ya que van con la rebeldía que cualquier banda de rock que se precie debe proyectar en sus inicios. Por ello, la cerrazón en torno a Pearl Jam es el mayor lastre del film, ya que es imposible retratar a una banda sin lo que le rodea. Sin hablar de productores, ni managers, ni noviazgos, ni adicciones, ni apenas controversias entre sus miembros, PJ20 intenta ofrecernos una imagen tan modélica que lo más parecido a algún trapo sucio es la mugrienta taza que Stone Gossard nos muestra en su casa. Ni siquiera se hace demasiada referencia a sus numerosos cambios de batería. Labor que le toca resumir a McCready y es tratada en tono de humor, cuando probablemente sería fruto de muchas tensiones en las diferentes etapas de la banda.


DE COBAIN A YOUNG

La cinta se para, eso sí, en la espinosa relación de Vedder y Cobain. Vedder era en sus propias palabras "el chico nuevo" de Seattle y como tal, parecía lógico que se identificara con la atribulada psique del otro gran personaje mediático de la ciudad. Las imágenes de ambos se proyectaban en todo el mundo como héroes del rock cuando ninguno de los dos quería asumir ese rol. Un voluble Cobain reconoce entre risas cómo odiaba a Pearl Jam hasta que se dio cuenta de lo ridículo de menospreciar a una banda con la que compartía público y cuyos miembros, en especial Vedder, le parecían buena gente.

Para desgracia de quienes aún hoy vean rivalidades absurdas entre ambas formaciones, la figura de Kurt Cobain aparece como un poso que marcaría la actitud de la banda para bien, haciéndoles replantearse todo, como reconoce Gossard. Probablemente es la que llevaría al grupo a plantes a la industria como menospreciar los Grammys en su propia ceremonia o comenzar una cruzada contra Ticketmaster. Una derrota esta última tratada de forma algo superficial, ofreciéndonos poca información sobre la postura actual sobre los miembros de la banda, ahora que el monopolio del cual se quejaban es incluso más feroz.

A partir de ahí, las relaciones de la banda con otros músicos sólo resultarán exitosas y casi siempre con Eddie Vedder como interlocutor, enseñándonos sus fotos con figuras como Pete Townshend, Joey Ramone o Joe Strummer. Con una gran excepción, Neil Young, que debió notar como la banda quedaba eclipsada por el carisma del cantante y quiso animarles a superarse, proceso en el que se enmarca su disco colaborativo "Mirrorball". Y es que de lo que si trata PJ20 es de la evolución de poderes dentro de la banda. De cómo la banda arrancó marcada por la rivalidad composiiva de Gossard y Ament y como estos, para cuando se dieron cuenta se encontraban escribiendo "Vitalogy" con Vedder llevando el timón compositivo.


LA CALMA, ROSKILDE Y LOS REPUBLICANOS

Lo cierto es que la parte del documental que trata los últimos años de la formación es, casi a reflejo de la realidad del grupo, interesante pero poco excitante. Así se habla del momento discreto a nivel mediático en el que salieron Binaural o Riot Act, tan sólo alterados por la tragedia de Roskilde o las polémicas del posicionamiento anti-Bush. Habían llegado a ser una banda tan grande y establecida, que muchos fans se veían ofendidos porque la banda adoptara una postura abiertamente política. Tal vez faltó, eso sí, más contenido sobre el regreso con su disco homónimo y la época desde entonces hasta los tiempos actuales de Backspacer, quizá el momento más dulce de su madurez.
 
En general, PJ20 es un documental exitoso, inteligentemente hilado y con ritmo adecuado. Acierta en lo que debe ser un documental de este tipo; si algo apabulla en el film es la música de la banda y sus actuaciones en directo, alguna tras de las cuales dieron verdaderas ganas de aplaudir en el propio cine. Lo que no podemos saber es lo que opinaría alguien no especialmente fan, porque PJ20 apela con contundencia a los sentimientos de los seguidores de la banda o de quién haya vivido su época dorada. No podemos criticar esto, ¿acaso habría otra forma de contar una historia así, sobre todo cuando se adivina contada por un fan?